Jesús descubre la voluntad divina en la súplica de una mujer (Domingo 20º TO A 16.08.2026)

Ayúdanos, Cristo, a escuchar a todos, piensen lo piensen, vivan donde vivan

Para Jesús fanatismo, esclavitud y violencia son “espíritu inmundos o impuros”, incompatibles con Dios

Comentario: “Ten compasión de mí, Señor... Mi hija tiene un demonio muy malo” (Mt 15, 21-28)

El texto narra la curación de una chica “cananea” (Mateo), “sirofenicia” (Marcos), fuera de de la jurisdicción de Herodes de Galilea, en la región de Tiro y Sidón, ciudades de Fenicia, provincia romana de Siria. Estas ciudadesantiguas, situa­das en la costa del Líbano, son famosas por el comercio. Eran paganos en religión y tal vez tenían alguna referencia de Jesús.

Mateo nos cuenta inmediatamente antes (Mt 15,1-20) el duro enfrentamiento de Jesús con los sectores más piadosos de Israel (fariseos y maestros de la Ley). El mismo evangelista cuenta aquello de “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros realizados en vosotras... se habrían convertido” (Mt 11, 21). Jesús ponía el bien del hombre por encima de toda tra­dición humana (vv. 3-9) y el núcleo de la moral en la conciencia personal (vv.l6-20). Era lo más opuesto a la espiri­tualidad farisea. Por eso se escandalizaron, (v.12), y Jesús valientemente les llama ciegos y guías de ciegos (v.l4). Esto le crea un medio hostil, y por ello quiso “retirarse a la región de Tiro y Sidón”.

Una mujer grita a Jesús:Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo”. En Marcos se dice que “la hija estaba poseída de un espíritu inmundo”. “Espíritu inmundo” es lo contrario a “espíritu santo”. Es “santo” si procede de Dios, pertenece a la esfera o dimensión divina, consagra o santifica, hace buenos como Dios. Es “inmundo o impuro” si es contrario a Dios, y resulta incompatible con Dios. “Los rasgos del espíritu inmundo son: a) es un factor activo que no procede del hombre, sino del exterior; b) el hombre puede aceptarlo y, en ese caso, las acciones se atribuyen igualmente al hombre y al espíritu (Mc 1,23-24); e) es alienante; una vez que se apodera del hombre, lo despersonaliza: ya no actúa realmente el hombre, sino «el espíritu»; d) «el espíritu inmundo» es figura de una ideología contraria al ser de Dios” (J. Mateos-F. Camacho: EVANGELIO. FIGURAS Y SÍMBOLOS. Ed. El Almendro. Córdoba 1989. Pág. 172).

“Parece que «estar endemoniado» añade a «estar poseído por un espíritu inmundo» un rasgo de exaltación o violencia externa que hace al individuo conocido como fanático y extre­mista” (Ídem pág. 174). Quiere decir que entre la madre y la hija hay ideologías incompatibles, bien sea en el aspecto religioso, moral o social. La madre cree que la hija está imbuida de una ideología incompatible o contraria a Dios, y de modo exaltado y violento. Pide a Jesús que la cure. Jesús sólo la atiende después de la intercesión de los discípulos: “Atiéndela, que viene detrás gritando. Jesús responde: “Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel. La mujer se arrodilla: “Señor, socórreme”. Jesús responde: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos. La mujer: “Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de las mesas de los amos. Jesús no tiene más remedio: “Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. Luego el evangelio ha venido también para los paganos. Basta que tengan fe.

Oración: “Ten compasión de mí, Señor… Mi hija tiene un demonio muy malo”. (Mt 15, 21-28)

Jesús, te descubro hoy en el evangelio creciendo

en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres”.

La vida, los hechos, te descubren la voluntad del Padre:

el duro enfrentamiento con los sectores más piadosos de Israel,

tu idea de que el bien humano está por encima de toda tra­dición,

tu respeto por la conciencia personal, núcleo y sede de la moral,

tu valentía al llamarles “ciegos y guías de ciegos”...

Estos hechos te inducen a

retirarte a la región de Tiro y Sidón”:

allí vas a dar un paso nuevo;

Tú no eres un robot que actúa al margen de la libertad;

tu libertad va tomando decisiones, como nosotros.

Descubres la voluntad divina en la súplica de una mujer:

empiezas “no respondiendo nada” a su grito de auxilio.

¿Era el modo mejor para tratar a un no judío?

¿Creías que era esa la voluntad de Dios?

Los discípulos te ayudan: “Atiéndela, que viene detrás gritando.

No debías de verlo claro cuando contestas:

Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”.

La mujer te ruega de rodillas: “Señor, socórreme”.

Tu respuesta desconcierta:

No está bien echar a los perros el pan de los hijos".

Para la mentalidad judía, “perros” son los no judíos:

La mujer parece estar de acuerdo con esta apreciación.

También ella está acostumbrada a la esclavitud:

           su hija “tiene un demonio muy malo”;

           está dominada por una ideología extrema y violenta;

           no soporta la opresión del sistema impuesto;

           era una inadaptada agresiva, socialmente desquiciada.

Su respuesta pacífica, sosegada, consigue cambiarte:

Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen

las migajas que caen de las mesas de los amos.

La voluntad del Padre Dios te ilumina:

Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”.

Esta cananea marcó “un antes y un después” en tu misión:

           Dios quiere que todos los hombres encuentren la dicha;

           Dios nos quiere libres e iguales en dignidad y libertad;

           Dios no quiere el fanatismo ni la obediencia ciega de los judíos,

ni la esclavitud y violencia de los paganos.

Para ti, Jesús, fanatismo, esclavitud y violencia:

son “espíritu inmundos o impuros”, incompatibles con Dios.

Son las ideologías que enajenan, despersonalizan,

           impiden ser nosotros mismos y utilizar nuestra razón;

           anulan algo tan humano como la capacidad de crítica.

Tú “enseñas con autoridad”:

respetas nuestra inteligencia y libertad,

buscas el bien del hombre por encima de toda institución,

propones, no impones, el amor sin fronteras, sin violencia.

Así nos ayudas a “crecer” como personas,

eso significa “auctoritas” (capacidad de crecimiento).

Ayúdanos, Cristo dedicado a todos:

a escuchar a todos, piensen lo piensen, vivan donde vivan,

a dejarnos interpelar por todo acontecimiento y circunstancia,

a comprometernos sin fanatismo por la verdad,

a poner nuestro esfuerzo en la construcción de tu reino,

a poner sinceridad, racionalidad, sensatez... en nuestras relaciones.

rufo.go@hotmail.com

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