Ha alentado a muchos sacerdotes que no podían soportar humanamente el celibato
La muerte de José María Lorenzo y la Carta Apostólica del Papa León XIV
Ha alentado a muchos sacerdotes que no podían soportar humanamente el celibato
A la vez me llega la noticia de la muerte de José María Lorenzo Amelibia y de la Carta Apostólica del Papa León XIV: “Una fidelidad que genera futuro”. Ambas noticias me han conmovido en sentido contrario. La muerte de Josemari me duele, pero me lleva a agradecer su vida ejemplar al Padre, al Hijo y al Espíritu. La Carta del Papa me duele e indigna por seguir en actitud de ocultar y pasar del problema. Actitud que silencia la verdad evangélica, frena la libertad a ejercer derechos fundamentales y no respeta la vocación de muchos sacerdotes casados, fieles al ministerio, no a una ley inhumana.
Aunque no le saludé físicamente, hablé con Josemari por teléfono y por email. Tengo algunos de sus libros y la historia de su trabajo por lograr ser reconocido y valorado como sacerdote casado. Su ministerio ha sido frustrado en parte por una ley injusta, no procedente de Jesús: “Acerca de los célibes no tengo precepto del Señor” (1Cor 7, 25).
Como San Pablo, ha ejercido al menos el aspecto evangelizador del ministerio donado en el sacramento del Orden. Ahí está su blog de RD, comentando evangelios, orientando espiritualmente, demostrando la injusticia eclesial de la ley del celibato. Es un ejemplo de coherencia y valor. Se enfrentó a los sectores conservadores de la Iglesia, a los que él pertenecía en el aspecto doctrinal y pastoral. Alentó a muchos sacerdotes que no podían soportar humanamente el celibato. Animó a vivir la doble sacramentalidad de corazón y en privado. Se creía llamado como el fundador de otra asociación española pro celibato opcional: “Alguien tenía que parar esa sangría de pastores solícitos con pasión por Jesús de Nazaret y con ganas de seguir al servicio de la comunidad eclesial como bautizados y como presbíteros” (Julio P. Pinillos: Curas Casados. Moceop. Albacete 1910, p. 96).
Estas dos asociaciones (ASCE y MOCEOP), junto con otras de todo el mundo, han sido, y siguen siendo, la voz del Espíritu que se adelanta a la Dirección eclesial, apegada a la Ley más que al Evangelio. Ella aplica el Evangelio a los demás, pero no a ella ni a sus instituciones. Reconoce que “el Espíritu está presente y operante en todo tiempo y lugar… Mediante las «semillas de la Palabra», incluso en las iniciativas religiosas, en los esfuerzos de la actividad humana encaminados a la verdad, al bien y a Dios… Es también el Espíritu quien esparce «las semillas de la Palabra» presentes en los ritos y culturas, y los prepara para su madurez en Cristo” (Juan Pablo II: Redemptoris missio, n. 28). Pero se niega a hablar con los miles de presbíteros y obispos casados que tienen la convicción de que el Espíritu Santo está en sus vidas y los intima el ministerio.
La insensibilidad y la ocultación sigue siendo la actitud del clero dirigente. Ejemplo es el Papa actual. Celebra el LX aniversario de los Decretos conciliares sobre el ministerio presbiteral (Optatam totius y Presbyterorum ordinis), publicando “Una fidelidad que genera futuro”. Llama la atención que se haya hecho pública el 22 diciembre de 2025, con fecha del 8 del mismo mes y año. En los días navideños, pasa desapercibida por los medios de comunicación. Su contenido es decepcionante por sus acentos y sus silencios.
“Dirijo la presente Carta apostólica a todo el Pueblo de Dios, para reconsiderar juntos la identidad y la función del ministerio ordenado a la luz de lo que el Señor pide hoy a la Iglesia, prolongando la gran obra de actualización del Concilio Vaticano II” (n. 4). Es pura retórica “reconsiderar juntos la identidad y la función del ministerio ordenado”. El Papa sabe que su antecesor excluyó tratar el celibato en el último sínodo.
León XIV quiere proclamar de nuevo la “identidad del ministerio ordenado”. Y calla una cualidad esencial: la no exigencia de “la perfecta y perpetua continencia por el reino de los cielos”. Es doctrina clara y justificada, proclamada precisamente en el celebrado Decreto conciliar “Sobre el ministerio y la vida de los presbíteros” (PO):
Me parece muy bien que recuerde los aspectos identitarios del ministerio otorgado por el sacramento del Orden. Pero no es propio de quien preside toda la Iglesia callar una cualidad, la doble sacramentalidad (Orden y Matrimonio), que viven honradamente presbíteros de la Iglesia Oriental. Éstos, como los célibes, “ofrecen su vida, celebran el sacrificio de Cristo en la Eucaristía, anuncian la Palabra, absuelven los pecados y se dedican día tras día con generosidad a los hermanos y hermanas, sirviendo a la comunión y a la unidad, y cuidando, en particular, de quienes más sufren y pasan necesidad” (n. 4).
De los sacerdotes casados se pueden predicar las mismas cualidades identitarias:
“La llamada al ministerio ordenado es un don libre y gratuito de Dios” (n. 6). “Los presbíteros están llamados a cuidar siempre de la propia formación” (n. 8). “Relación con el obispo… Comunión sacramental y la fraternidad… Relación con los fieles laicos” (n. 20). “La identidad de los presbíteros se constituye en torno a su ser para y es inseparable de su misión” (n. 23). “La caridad pastoral es el principio que unifica la vida del sacerdote” (n. 24).
Esta última afirmación no procede del “paradigma que nos entregó san Juan Pablo II” (n. 24). Es del Decreto conciliar: “en el mismo ejercicio de la caridad pastoral encontrarán el vínculo de la perfección sacerdotal que reduce a unidad su vida y su actividad” (PO 14). Casados y solteros aman a Dios con todo el corazón… Dios no es rival de ningún amor humano. El amor de Cristo está en otro nivel.
Josemari Lorenzo, en uno de sus últimos posts del Blog de RD, denuncia la actitud del Vaticano y de muchos obispos: “Los sacerdotes casados creo que ni existimos para el Vaticano. Y por supuesto, somos nadie para la gran mayoría de los obispos. Los “trans” son considerados, ¡maravilloso! Nosotros ignorados” (RD 19.11.2025).
Tendremos que seguir tu camino, querido Josemari, apoyándonos en el Espíritu de Jesús (narrado en Nuevo Testamento) y en tu vida. Te pedimos, como aquel padre del evangelio de Marcos: “si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos”. Aunque sabemos tu respuesta: “¿Si puedo? Todo es posible para el que tiene fe" (Mc 9,23). Como tú, queremos vivir en “fidelidad al ministerio que genera futuro”. La ley injusta, inhumana, puede ser desobedecida con tranquilidad de conciencia.
rufo.go@hotmail.com
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