PREGON PASCUAL (Vigilia y Domingo de Resurrección 05.04.2026)

Sólo la fe en el testimonio de los primeros discípulos y nuestra experiencia espiritual aseguran esta realidad

Hoy renovamos nuestras convicciones más profundas

Hermanos:

Habéis venido a celebrar la resurrección de Jesús.

Se trata de un hecho, una realidad, trascendente.

Sólo la fe en el testimonio de los primeros discípulos

y nuestra experiencia espiritual, aseguran esta realidad.

Unos diez años después de la muerte de Jesús,

consta por escrito la experiencia de la primera Iglesia:

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anuncié

y que vosotros aceptasteis,

en el que además estáis fundados,

y que os está salvando…

Porque yo os transmití en primer lugar,

lo que también yo recibí:

que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras;

y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;

que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce;

después se apareció a más de quinientos hermanos juntos,

la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto;

después se apareció a Santiago,

más tarde a todos los apóstoles;

por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.

Porque yo soy el menor de los apóstoles

 y no soy digno de ser llamado apóstol,

porque he perseguido a la Iglesia de Dios” (1Cor 15,5-9).

El Señor esté con vosotros...

Levantemos el corazón...

Demos gracias al Señor nuestro Dios...

Sí, hoy, es el mejor día, para darte gracias, Padre,

Señor y Creador de toda realidad;

tu Amor al ser humano brilla hoy más que nunca.

Igualmente, a ti, Jesús de Nazaret, hermano:

tu amor fiel ha abierto la puerta de la Vida;

“Vida” que “persevera en la enseñanza de los apóstoles,

en la comunión,

en la fracción del pan

y en las oraciones” (He 2,42).

Recibe también tú, Espíritu divino, nuestra gratitud:    

compañero de toda conciencia;

energía y vigor que resucitas el Amor crucificado.

Sí, Padre, Hijo y Espíritu Santo:

tu Amor sigue sosteniendo nuestra vida.

Trinidad Santa, familia divina, comunidad de amor:

bendice nuestra fe y nuestro entusiasmo,

nuestro gozo y nuestro compromiso

por un mundo más justo.

Hoy renovamos nuestras convicciones más profundas:

creemos que Jesús resucitado camina con nosotros;

nos sentimos escuchados por su amor sincero;

compartimos sus compromisos vitales:

           su cercanía a los enfermos,

           su identidad con los más pobres y vulnerables,

           su solidaridad con las cruces de nuestra sociedad,

           su estilo de vida austero, no violento, compasivo.

                       limpio de corazón, agente de paz…

Creemos en la dignidad de todo ser humano:

seres débiles, pero hijos amados de Dios;

seres mortales, pero agraciados con el Amor eterno.

Creemos que la Pascua es para todos:

“el Espíritu Santo ofrece a todos,

en la forma sólo por Dios conocida,     

la posibilidad de asociarse a este misterio pascual” (GS 22).

Con toda la Iglesia, proclamamos:

JESÚS DE NAZARET VIVE

“CRISTO HA RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS

Y ES PRIMICIA DE LOS QUE HAN MUERTO…

EN CRISTO TODOS SEREMOS VIVIFICADOS” (1Cor 15, 20ss).

Este cirio ilumina la Iglesia y el Mundo:

es símbolo de la presencia de Cristo resucitado:

“Hacia Él tienden los deseos de la historia,

Él es el centro del género humano,

Él es el gozo de todos los corazones,

Él es la plenitud de rodos los ideales.

Vivificados y reunidos en su Espíritu

peregrinamos hacia la consumación de la historia

que coincide plenamente con el proyecto de su amor:       

`restaurar en Él todo lo que existe...” (GS 45).

Rogamos al Padre, al Hijo y al Espíritu:

que la luz del cirio se haga fe esperanzada;

que el agua bautismal se convierta en amor fecundo;

que la resurrección disipe nuestro miedo a la muerte;

que la presencia del Resucitado llene nuestro corazón;

que su amor comprometa nuestra vida

           para seguir sus huellas de fraternidad,

                       de estar con los más débiles,

                       de “no venir a ser servido,

sino a servir y dar la vida” (Mc 10,45).

Te lo pedimos a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo,

que permanecéis por los siglos de los siglos.

Amén.

rufo.go@hotmail.com

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