Resistencia a los que anulan la persona (Domingo 12º TO A 21.06.2026)

Jesús, hermano de todos, danos tu corazón: tu confianza en la verdad de las cosas, tu aprecio por todo ser humano, tu valentía para reconocer en toda ocasión la cercanía y el amor del Padre

Amar la verdad y la bondad tiene un coste

Comentario:no tengáis miedo” (Mt 10,26-33)

Leemos un fragmento del “discurso apostólico”. Mateo ha reseñado: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas…, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Se compadecía de las muchedumbres” (9,35s). Llama a los Doce y “les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia” (10,1). Los envía con instrucciones (10,1-15). Los previene sobre peligros (10,16,33). Hoy leemos unas orientaciones sobre cómo afrontar dichas persecuciones (10,26-33).

Recalca cuatro veces: “no les tengáis miedo”. Supone que su Evangelio, su Buena Noticia, puede acarrear problemas serios. Se trata de realizar el reinado de Dios, la voluntad de Dios sobre toda su creación: decir la verdad, hacer el bien, vivir en libertad, procurar la realización de todos, compadecer a los débiles, cuidar la igual dignidad personal, lograr que todos tengan lo necesario para vivir humanamente (vivienda, alimento, vestido, trabajo, salud, educación, libertad religiosa, de estado civil, de fundar una familia…).

La experiencia avala muchos obstáculos. Personas adictas al poder que quieren ser más que los demás. Gente codiciosa de riqueza que nunca está satisfecha y acumula sólo para ellos. Quienes ansían honores, fama, necesidad de admiración y señalamiento. Personas indiferentes al dolor ajeno, centradas en sí mismos, buscando placer y ahuyentando cualquier sufrimiento. Hay incluso algunos que han perdido conciencia del bien y el mal. A veces fruto de su poca cabeza, de abusos sufridos, de pobreza extrema, de adicciones, enfermedades… La vida empuja a veces a caminos de sumisión, de supersticiones, de ignorancias más o menos culpables, a enfrentamientos brutales, fruto de fanatismos e ideologías totalitarias.

Toda esta gente son enemigos de la propuesta de Jesús. Propuesta plasmada en su Evangelio, en sus bienaventuranzas: “Dichosos los pobres en su interior..., los apacibles…, los afligidos..., los que tienen hambre y sed de justicia..., los compasivos…, los puros de corazón…, los que promueven la paz..., los que sufren por defender la justicia…, los insultados, los perseguidos y calumniados por mi causa” (Mt 5,3-11). Son dichas que encuentra el ser humano por ser “humano”: por respetar su humanidad y la de los demás. Si nos instalamos en el Amor del que habla Jesús, nos vemos conducidos a estas actitudes humanas. Sólo así se entiende la propuesta de Jesús.

Fuera del Espíritu de Jesús encontramos resistencia más o menos violenta. Más adelante lo dice Jesús: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan” (Mt 11,12). El mismo evangelio testifica la muerte del Bautista, muchos conflictos de Jesús con los judíos, anuncios de calamidades futuras (Mt 24,6ss) y el enfrentamiento final de la pasión y muerte del propio Jesús. La historia de las iglesias que viven el amor del Padre está llena de complicaciones. La bondad del Padre es intolerable para mucha gente. A ver quien se atreve a vivir el Amor del Padre, y no le pasa lo que pasó a Jesús: amar y acoger a cualquiera (Lc 15,11-32), dar cosas buenas a todos (Mt 7,9ss), tratar a todos por igual como el sol y la lluvia (Mt 5,45), acariciar como una gallina a sus polluelos (Mt 23,37).

El “no les tengáis miedo es una invitación a la vida coherente con la bondad evangélica, sin miedo a los que viven en la incoherencia, en la injusticia, en los manejos oscuros del poder y la riqueza, en la apariencia de virtud, en la hipocresía institucional… “Nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse…; lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea” (vv. 26-27).

Resistencia a los que anulan la persona: “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna” (v. 28). Vivir acorde con las propias convicciones tiene un coste. La historia ética tiene multitud de ejemplos de personas exiliadas o marginadas por decir la verdad, por defender al inocente, por ayudar al necesitado, por resistir al violento y al tirano… No quebraron su espíritu, su libertad, su amor. Es decir, su alma.

Confianza radical en el amor del Padre:¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones” (vv. 29-31). Vincularnos con la Bondad y el Amor… es “santidad”, es “ser hijos de nuestro Padre celestial” (Mt 5,45).

El que ama reconoce al Dios-Amor y a Jesús-Amor en carne mortal. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos” (vv.32-33). Igual que Mt 25,31ss.

Oración:no tengáis miedo” (Mt 10, 26-33)

Hoy, Jesús, Amor, repites cuatro veces:

no tengáis miedo”.

Una vida coherente con la bondad evangélica,

 no teme a los que viven en la incoherencia,

en la injusticia,

en los manejos oscuros del poder y la riqueza,

en la apariencia de virtud,

en la hipocresía institucional…

Nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse…;

lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz,

y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea” (vv. 26-27).

Amar la verdad y la bondad tiene un coste:

la historia recuerda a muchas personas heridas

por decir la verdad,

por defender al inocente,

por ayudar al necesitado,

por resistir al violento y al tirano…

Han sido profetas y mártires del Amor y la Verdad:

no quebraron su espíritu, su libertad, su amor;

entre ellos brillas tú, Jesús de Nazaret;

hoy nos invitas a “no tener miedo a los que matan el cuerpo,

 pero no pueden matar el alma.

Temed al que puede llevar a la perdición

alma y cuerpo en la gehenna” (v. 28).

Tu Espíritu ayuda a resistir a los que anulan la persona:

sostiene nuestra conciencia en el Amor;

nos vincula con la Bondad y el Amor del Padre;

nos hace “hijos de nuestro Padre celestial” (Mt 5,45);

da confianza radical en el amor del Padre:

“¿No se venden un par de gorriones por un céntimo?

Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo

sin que lo disponga vuestro Padre.

Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados.

Por eso, no tengáis miedo:

valéis más vosotros que muchos gorriones” (vv. 29-31).

Tu camino, Cristo Jesús, trae complicaciones:

amar a toda ser humano,

respetar toda existencia,

procurar la salud, alimento, vestido, vivienda…,

perdonar las ofensas de poderosos, avarientos, soberbios…,

llamar a las cosas por su nombre,

resistir a los violentos con no violencia,

           pero trabajando por la realización humana…

Todo esto lo has vivido tú como voluntad del Padre Dios,

“Creador y Señor” de todos y de todo:

en el amor del Padre has encontrado la raíz de tu corazón;

en su amor está el fundamento inquebrantable de tu vida;

en su amor tan singular tiene sentido nuestra existencia.

Esta es, Jesús de Nazaret, tu propuesta de vida:

Tú eres la presencia humana del Padre-Dios:

Quien me ha visto a mí ha visto al Padre…

Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia.

El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras.

Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí.

Si no, creed a las obras…

El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago,

y aún mayores, porque yo me voy al Padre” (Jn 14,9-12).

Tus obras realizan el proyecto del Padre:

amas y acoges a cualquiera (Lc 15,11-32),

das cosas buenas a todos (Mt 7,9ss),

tratas a todos por igual como el sol y la lluvia (Mt 5,45),

acaricias como una gallina a sus polluelos (Mt 23,37).

Jesús, hermano de todos, danos tu corazón:

tu confianza en la verdad de las cosas,

tu aprecio por todo ser humano,

tu valentía para reconocer en toda ocasión

la cercanía y el amor del Padre.

rufo.go@hotmail.com

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