"Para las demás lenguas originales bíblicas son Magos o astrónomos, pero nunca Reyes" "Sólo en la versión primitiva etíope del Evangelio de Mateo se les llama adoradores"

Adoradores
Adoradores

"En el siglo VII aparecen nombrados por primera vez como Melchor, Gaspar y Baltasar en un códice que se conserva en la Biblioteca Nacional de París"

"El venerable san Beda dice que eran: Melchor, anciano, de barba luenga y poblada; Gaspar, joven, lampiño y rubio; y Baltasar, negro y de espesa barba"

Las versiones primitivas en distintas lenguas del Evangelio de Mateo se les define como Magos, excepto en la etíope donde les llama adoradores, pero nunca Reyes, aunque si doctos y entendidos en astronomía. Su primera iconografía fueron pinturas en las catacumbas romanas relativas a la vida de Jesús. El número según las distintas versiones era variado,  las piadosas tradiciones al final lo dejaron en tres.

En el siglo VI, Cesáreo de Arlés, de la nómina de la Patrística, hace alusión a ellos. En el siglo VII aparecen nombrados como Melchor, Gaspar y Baltasar en un códice que se conserva en la Biblioteca Nacional de París. San Beda (S.VII), monje historiador británico, doctor de la Iglesia, explica que eran “Melchor, anciano, de barba luenga y poblada; Gaspar, joven, lampiño y rubio; y Baltasar, negro y de espesa barba·. Y aquí arranca la tradición de esta entrañable celebración que cierra las fiestas navideñas.

Mateo cuenta que los Magos llegaron a Belén procedentes de Oriente. De qué país no dice nada, especialistas dicen que puede que de Persia. “Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarle”. En un viaje que hice a Omán supe de la firme creencia que se tiene allí de que los Magos que acudieron a Belén eran originarios y salieron de allí. Johannes Kepler, astrónomo alemán del siglo XVIII, que le dio vueltas al asunto para intentar explicar lo que pudo pasar dice que el intenso resplandor que vieron y siguieron los Magos “pudo ser producido por la conjunción de los planetas Marte, Júpiter y Saturno”.

Cálculos hechos por exégetas de los textos evangélicos cifran en dos meses los que pudieron tardar los Magos en su viaje hasta Jerusalén primero y luego a la cercana Belén, desde que vieron el fogonazo primero de la luz estrella que les guiaría. Cuando llegaron a Belén, Ya no estaban en el establo cueva, José, María y Jesús, sino en una casa cuenta Mateo. “Y la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de una inmensa alegría. Y entrando en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.”

De su vida poco sabemos, todo fiado a tradiciones pasadas de generación en generación. Que fueron catequizados por el apóstol santo Tomás, que se convirtieron al cristianismo, que fueron bautizados, que se hicieron también apóstoles e incluso que murieron mártires, como todos los otros. Sus restos mortales fueron llevados a Constantinopla y de ahí a Milán y Colonia a lo largo del tiempo donde están enterrados desde 1164 en su catedral católica.

Cabalgatas de Reyes en Valencia

Con lo afición que tenemos en tierras valencianas a las cabalgatas y desfiles, por mediterráneos y barrocos, es lógico pensar que el recuerdo de aquel primer viaje desfile de los Magos de Oriente a Belén calara en nuestro vademécum festero –siempre hemos vivido en permanente y un sin parar estado de fiesta- y tradujéramos a nuestras costumbres el memorial de aquel acontecimiento.

No tenemos muchos datos de la antigüedad de la Cabalgata de Reyes, pero es Marcos Antonio de Orellana quien nos habla de “una antigualla, y era engañar a los sencillos (como niños, y Criadas forasteras) dándoles a entender el dia de los Santos Reyes que por dicha Puerta de San Vicente entraban de noche los Reyes, y trahian tortas, roscas (que decimos Casques) y otros dulces, y los repartían con abunancia. Esto quedó por vestigio de la antigüedad, qual era, que antes de cerrarse las Puertas… al anochecer, se hacia una mascarada que remedaba eso mismo, y disponían de corcho y otros materiales, como yeso, madera, tortas aparentes, y otras cosas que figurasen ser dulces, y las iban repartiendo, cuyo engaño causaba grande bulla”.

Joseph Vizente Orti da cuenta de la fiesta de Reyes en Valencia del 5 de Enero de 1711 en estos términos: “Aumengtando lo bullicioso algunos que dispusieron una masquarada de a caballo de la entrada de los Tres Reyes, que pasearon la ciudad, conque se pasó la noche con muy numeroso concurso y ostentación”.

Lo cual remite a pensar que en Valencia y desde hace siglos ya celebrábamos Cabalgatas de Reyes Magos, la que este año impedirá en plan masivo el fatídico coronavirus, aunque grandes y pequeños saben que los Reyes, al menos, se colarán por ventanas y balcones para dejar presentes y regalos de manera privada e íntimas, guardando las distancias de seguridad y demás normas de higiene preventiva. Serán unos Reyes con distinta forma de proceder.

Unos días adecuados para visitar, además, el Monasterio jerónimo de san Miguel y de los Reyes, construido por los Duques de Calabria para ser panteón familiar, advocado a los Santos Reyes Magos, que figuran esculpidos en la portada de su iglesia. Historia hecha escrita en piedra y que nos vincula con la tradición de Melchor, Gaspar y Baltasar.

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