San Vicente Ferrer, hombre de Estado e Iglesia

Ha sido reeditado el libro que me encargó la Cofradía de san Vicente Ferrer de La Cañada, en Paterna, Valencia, por expreso deseo del que fuera su presidente Federico Vidal, que esta semana de fiestas vicentinas recobra actualidad su memoria

Libro
Libro | 5

Ha sido reeditado el libro que me encargó la Cofradía de san Vicente Ferrer de La Cañada, en Paterna,Valencia, “San Vicente Ferrer, hombre de Estado de Iglesia”, por expreso deseo del que fuera su presidente Federico Vidal, que esta semana de fiestas vicentinas –el lunes la región valenciana le dedica populares actos- recobra actualidad su memoria.

San Vicente Ferrer ayudó a resolver la cuestión dinástica de la Corona Española n el Compromiso de Caspe y el gran escándalo de la Iglesia Católica medieval con el Cisma de Occidente, donde llegó a contar hasta con tres Papas con sus respectivas obediencis a la vez. Bueno rememorar la historia de este hombre que fue extraordinario por muchos motivos y que con todo lujo de detalles se contempla en este nuevo libro.

En un programa de televisión al que fui invitado para hablar de san Vicente Ferrer en las vísperas de su fiesta, el director había dispuesto abrirlo, a manera de careta de entrada, con una encuesta callejera hecha en las calles de la ciudad de Valencia y en que se preguntaba a gente de distintas edades si sabían quién fue san Vicente y citar alguna de las cosas importantes que había hecho en vida. La mayoría dijeron que era un santo valenciano, pero desconocían más datos de él.

Cubierta
Cubierta

Como introducción, el reportaje más fuerte y real no pudo ser. Y si ahora mismo saliéramos a la calle quienes aquí estamos y fuéramos preguntando a los transeúntes las mismas preguntas sobre san Vicente Ferrer nos llevaríamos similar sorpresa, incluso puede que nos asombraríamos más al ver el grado de desconocimiento que los valencianos tenemos de él, comparable al desconocimiento que tenemos de nuestra historia y sus principales protagonistas, culpa en parte debida en primer lugar a nuestros siempre experimentales sistemas oficiales académicos públicos con sus caprichos, cambiantes e irreales planes educativos y de formación, que deforman más que forman la realidad, y, en segundo lugar, a la general desidia del valenciano medio por lo que es suyo y propio.

Hombre de Estado y de Iglesia

El hoy tan desconocido Fray Vicente Ferrer es un personaje importante en la historia de Valencia y su Reino, en España y en Europa.

El canónigo e historiador Roc Chabás afirmó: “No es preciso ser un lince para ver dos personajes en San Vicente Ferrer: el histórico, compulsado por la crítica, nutrido con la investigación; el legendario, basado en el estudio de los hechos mal definidos, tal vez desfigurados,… que nos revelen las trazas de aquella fisonomía espiritual de un hombre que era un ángel”.

Aparte de la enorme y excepcional dimensión religiosa y espiritual de la figura de Fray Vicente Ferrer, destacó este dominico valenciano por sus grandes servicios a la sociedad política y civil –local, regional y europea- de su tiempo, habiendo sido un eficaz mediador y gestor de conflictos, para los que fue requerido por autoridades y particulares. Por ello, sus biógrafos lo consideran Apóstol de la Paz, argumento éste que se sigue esgrimiendo ante el Vaticano para que se le otorgue el multi- solicitado título de Doctor de la Iglesia, Doctor de la Paz.

Su gran preparación filosófica, el dominio de la Lógica, sus grandes cualidades humanas le constituyeron en el mediador y pacificador ideal, a petición y reclamo tanto de autoridades como de particulares necesitados de soluciones de problemas y conflictos de su tiempo.Dominaba bien la Filosofía y a la Lógica. A los 19 años ya era profesor de estas materias. 

Dice José Angel García Cuadrado que Fray Vicente Ferrer fue “un gran lógico, un excelente argumentador y, sobre todo, un predicador fuera de lo común, además de un destacado pensador social e increíble taumaturgo. En el ámbito de la lógica y la semántica, la principal aportación de San Vicente Ferrer fue su coherente aplicación de la ontología que profesaba a esos dos ámbitos. Su ontología era la de Santo Tomás de Aquino, a quien quería seguir fielmente”

El profesor Vicente Genovés Amorós, catedrático de Historia, miembro del Instituto de Estudios Políticos de España, escribió: “Los tratados filosóficos de San Vicente Ferrer llevan el sello de su preocupación por los problemas filosóficos acuciantes de su tiempo, pero a la vez, nos muestran cualidades intelectuales que buscan el equilibrio y la garantía de la vía media en la solución de posiciones enfrentadas. Sus predicaciones no solo se han dirigido al orden moral del individuo, sino que también se han ocupado de los grandes problemas sociales y políticos de su tiempo. Formuló normas de convivencia pública; amonestó a papas, príncipes y magistrados para que cumplieran sus deberes y les dio, a menudo, su consejo y experiencia para ayudarles a resolver los problemas concretos”.

El profesor Pedro Cátedra, de la Universidad de Salamanca, dijo: “En Castilla muchas cosas cambiaron después de la peregrinación que por ella realizó el valenciano”. 

José Martínez Ruiz, 'Azorín'
José Martínez Ruiz, 'Azorín'

Azorín afirmó: “San Vicente Ferrer es un hombre europeo. Como Luis Vives, ha transitado los claustros de la Universidad de París. Se solicita su dictamen en graves cuestiones europeas y él, habla con palabra precisa, clara, convincente, decisiva. San Vicente Ferrer ha estado en Bretaña, en Provenza, en Suiza, en Escocia, en Italia. Se le quiere y admira en todas partes. Y siempre San Vicente, en sus infatigables actuaciones en España y el resto de Europa, ha tenido la norma de los grandes políticos: sumar y no restar. Atraer gente a su causa, y no repudiarla. Ha trabajado siempre por la paz, la unión y la concordia”.

“Influencia política de Sant Vicent Ferrer (apunts històrics)” es una obra escrita por el erudito Francesc de P. Momblanch Gonzalvez, quien reunió “ una extensa i documentada monografía sobre la influència política de Sant Vicent Ferrer, i la seua intervenció en els negocis públics”.

El dominico Miguel Llop Catalá escribió (1995) un libro titulado “San Vicente Ferrer y los aspectos socioeconómicos del mundo medieval”, en el que proponía “una nueva manera de acercarse a la figura de san Vicente Ferrer, más evocada y alabada que conocida y estudiada, desde el aspecto social que representaban sus predicaciones y sermones”. Defendía que “teniendo en cuenta la importancia del personaje, su trascendencia y su peso específico en algunos acontecimientos que han marcado la historia del pueblo valenciano, cuantas más variados sean los puntos de vista a la hora de estudiarlo, podremos conocer mejor su vida y su obra, su influencia durante los años de aquella agitada época medieval que vivió”.

Jerónimo Zuritaen la monumental obra Anales de la Corona de Aragón describe al santo como: “Luzero resplandeciente en los Reinos y Provincias del Occidente”.En sus Anales de la Corona de Aragón, recoge la gran aportación de Fray Vicente Ferrer en acontecimientos históricos importantes como el Compromiso de Caspe, “así como para concertar tan diferentes voluntades y pareceres en tanta contradicción y contienda, de que se tenía que habian de venir a rompimiento de guerra.

Veamos ahora algunas de las cosas concretas que hizo fray Vicente Ferrer por la sociedad civil y política de su tiempo.

Promotor y causa principal de la Universidad de Valencia

Todos los biógrafos del santo anotan que Fray Vicente Ferrer fue el impulsor de lo que hoy es la Universidad de Valencia, su antecedente histórico. Fray Vicente Ferrer, relata José Teixidor en su libro “Estudios de Valencia o Estudios antiguos y modernos de Valencia”, (Archivo Municipal de Valencia, Biblioteca Serrano Morales, núm. 6.419) fue promotor y causa principal de la fundación del Antiguo Estudio General de Valencia, actual Universidad de Valencia, en 1411.

El historiador Vicente Boix en uno de sus libros reivindica para el santo el honor y orgullo de haber sentado las bases de la Universidad de Valencia en la que tuvo un papel importante el Santo Valenciano.

Vicente Boix
Vicente Boix

Este detalle lo silencia la propia Universidad cuando relata sus orígenes históricos. En su propia web se lee: “La Universitat de València de hoy es el resultado de más de cinco siglos de historia… Desde el siglo XIII se impartían en la ciudad de Valencia estudios superiores, pues en 1245 el rey Jaume I había obtenido del papa Inocencio IV la institución de un Studium Generale. Sin embargo, no fue hasta el 30 de octubre de 1499 cuando los jurados de la ciudad de Valencia redactaron las Constitucions de lo que iba a ser la primera Universitat de València, una institución autorizada por la Bula del 23 de enero de 1501, firmada por el papa valenciano Alejandro VI, y por el privilegio real de Fernando II el Católico, concedido el 16 de febrero de 1502.”

La verdad histórica es que Fray Vicente Ferrer, a partir de su experiencia de enseñar Teología en la Catedral de Valencia, pensó y consiguió el 11 de octubre de 1411 la creación del Stvdi General, que es la semilla de la actual Universidad, proyecto a cuya preparación se entregó de manera exclusiva dos meses durante una de sus estancias en Valencia. 

Fundador del barrio chino de Valencia

El Consell de la Ciutat en 1383 encargó a fray Vicente Ferrer resolver el grave problema de la prostitución, porque era muy escandaloso su deambular por la calle. Para ello le otorgó poderes y le dio dinero, con el que compró solares, casas y amuralló un barrio donde ejercerían las prostitutas, solo que bajo un trato “humanizado”, sanidad y seguridad, que les procuró. Luego se dedicó a ir sacándolas del viejo oficio facilitándoles una dote para que pudieran casarse, siempre con dinero municipal.

Fundó el Colegio Imperial de Niños Huérfanos

En el libro “Apuntes históricos sobre los Fueros del Antiguo Reino de Valencia”, Vicente Boix, cronista oficial de la Ciudad de Valencia, reivindica la historia y grandeza de las Instituciones del Antiguo Reyno de Valencia, entre las que se encuentra el Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer.

Pacificador de guerras intestinas y familiares

El Consell de la Ciutat hasta en cuatro ocasiones le escribe al santo para que acuda a su tierra a resolver grandes asuntos, como él sigue sus planes, llegan a escribirle al Papa Benedicto XIII ara que le obligue a hacerle caso. Una de estas cartas es del “20 d’Agost de 1399, donantli cuatre raons perque frare Vicent Ferrer visite la seua ciutad natal.”

“De nou, en 1409, sant Vicent, fon requerit pel Consell de la Ciutat per a ficar pau i parar les guerres entre els partidaris dels Solers i els Centelles, en les que va morir molta gent i mataren al Governador. Les lluites arribaren fins a Llombay, Morvedre i Castelló. Al final guanyaren els Centelles. Un retaule ceràmico en el exterior de la Catedral mur recaient a la Almoyna ho recorda.”

A nivel de pueblos y de familias también pacificaba y resolvía conflictos con su capacidad mediadora. En todos los pueblos que visitaba, terminada la Misa y el sermón, ejercía de juez de paz, atendía a las familias en conflicto, se reunía con ellas, les escuchaba, sugería soluciones, les conciliaba y reconciliaba.

Vicente-Ferrer
Vicente-Ferrer

El conflicto entre Castelló, Onda y Almassora

Fray Vicente Ferrer medió en un fuerte conflicto surgido entre Castelló,Onda y Almassora, las tres villas estaven a matar. San Vicente juntóa los principales de cada una y consiguió que hicieran y firmaran la paz.

Cuenta Bernardo Mundinaque “en 1412, al regresar san Vicente Ferrer de su santa Misión por el Maestrazgo, siguiendo el mismo camino romano que desde san Mateo se dirigía por Cabanes a Onda, tuvo por conveniente detenerse en esta villa, que supo estaba enemistada con Almazora y Castelló: predicó el apóstol su tema favorito sobre el santo temor de Dios, recomendando la paz entre los católicos, y la práctica de la caridad con todos los pueblos: negoció con las autoridades para borrar los graves resentimientos que tenían en continua lucha a los tres pueblos citados, y con su elevado talento, prudencia y extraordinaria simpatía, concilió los ánimos y sosegó aquellas exaltadas pasiones, obligando a los Jurados de los tres pueblos a guardar la paz, comprometiendo su palabra de honor en presencia del baile general de Valencia, que el santo hizo venir al efecto”.

Dice Teixidor que en la Quaresma de 1413.Juan Mercader, Bayle General de Valencia, “tuvo aviso que las Villas de Castellón de la Plana y de Almassora ardían en llamas de discordias, y que ciertos hombres de Castellón estaban enemistados con otros de la Villa de Onda, que amenazavan un grave escándalo y derramamiento de sangre. Tomó el Bayle varias providencias, escribió a unos y a otros muchas cartas, pero sin fruto; i considerando que los ánimos se ivan enconando más de cada dia, rogó a san Vicente passase a sosegar las dichas Villas. Subió el varón de Dios, predicó en ellas y fue el Iris de la Paz que serenó y concilió los ánimos y apagó las discordias, i en su consequencia escribió a dicho Cavallero Bayle General subiese a dichas Villas para presenciar las Pazes, estipular y fortalecer los ajustes.”

Compromiso de Caspe

Fray Vicente Ferrer varió el rumbo de la Historia y sentó las bases de la unidad de España.

En “Crónica de la Corona de Aragón”, de Gaspar Castellano y de la Peña, hay una completa visión de la historia de la Corona de Aragón y en (las pp. 314-334 se narra la intervención de San Vicente Ferrer en el Compromiso de Caspe. Edición facsímil. Ed. Maxtor. Valladolid 2007. Original año MDCCCCXVIIII.)

En el libro “Historia de la ciudad y reino de Valencia”, 3 tomos. De Vicente Boix y Ricarte, pp. 309-316 se describe el proceso del Compromiso de Caspe en el que participó activamente San Vicente Ferrer y se recoge el texto completo de su voto por escrito. 

San Vicente Ferrer acudió a Caspe por la cuota que correspondía al Reino de Valencia a sugerencia de los catalanes y nombrado por los aragoneses, pero no elegido por los valencianos, quienes como siempre, estaban enfrentados y divididos políticamente, en esta ocasión en dos facciones: el Parlament de Fora i el Parlament de Dins. El resultado final de Caspe, la elección del Infante Fernando de Antequera para ser rey de Aragón fue un objetivo que desde el primer momento se marcó fray Vicente Ferrer –siguiendo instrucciones del Papa Luna- elección que sentó fatal a los catalanes. 

Jose Sanchis Sivera
Jose Sanchis Sivera

Últimamente han surgido teorías en el sentido que san Vicente Ferrer no tuvo tanta influencia en el Compromiso de Caspe. Sin embargo, fijémonos: él predicó todos los días en Caspe, desde marzo a junio, en la Misa que tenían los compromisarios. reunidos allí. Hizo el discurso de apertura y el de la proclamación, abrió y cerró. Es lógico que su opinión fuera determinante. Ahí comenzó a gestarse la unidad de la actual España. Sufrió un atentado el santo bajando de Caspe a Morella, al salirle al paso tropas del Conde Urgel, con intención de matarle como venganza por lo actuado, pero no lo consiguieron.

Sanchis Sivera dijo que “la gloria que le cabe a san Vicente Ferrer es innegable. Nuestro Santo, que se mostró en esta ocasión más político que legista, más hombre de Estado que de toga, más patricio que doctor, veía a los pueblos completamente divididos, las familias enemistades, desquiciada la administración pública, vacías las arcas del Estado, regados los campos con sangre derramada en luchas civiles y conociendo con su talento superior y profético los males que amenazaban a la Patria, comprendió que el único remedio era la elección de D. Fernando de Antequera”.

Hombre de Iglesia: Cisma de Occidente

Fue fray Vicente Ferrer quien le pasó factura por haberle hecho Rey en Caspe y logró que el rey Fernando firmara el Decreto de Substracción de Obediencia en los territorios de la Corona de Aragón al Papa Benedicto XIII, momento clave en que se remueve el último obstáculo para acabar con el Cisma de Occidente en la Iglesia. Consideró que era más importante la unidad de la Iglesia que las pretensiones y derechos de su amigo Benedicto XIII. El Concilio de Constanza le agradeció y reconoció el favor, le invitó varias veces a que acudiera allí, pero fray Vicente nunca fue. El Concilio de Constanza, que eligió a Martín V como solución al Cisma, dijo que san Vicente había sido el “sagrado oráculo y órgano del Espíritu Santo en la resolución final del Cisma.

 Para el P. Garganta fray Vicente Ferrer fue “el apóstol de la cristiandad medieval que agoniza”. Jaime Lamo de Espinos afirma que san Vicente fue un valenciano universal, el hombre que más influencia tuvo en los acontecimientos de su época. Su autoridad moral estuvo por encima de la política. Fue el gran pacificador. Pacifica la sucesión aragonesa y encauza el cisma de Occidente”. Sánchez Albornoz afirmaría que “de Caspe arranca el nuevo tejer del tapiz de España”.

Conclusión

Jaime Lamo de Espinosa en su discurso de ingreso en la Real Academia de Doctores de España, que versó sobre “San Vicente Ferrer: la ciencia y la palabra”, (2000) afirma que “Invocar a san Vicente es invocar el don de la palabra frente a la fuerza o la sinrazón”. Resumía con esta extraordinaria frase su capacidad política negociadora, argumentadora, persuasiva. Fray Vicente Ferrer puso su don de la palabra al servicio de Dios, de la Palabra de Dios, y al servicio de la humanidad de su tiempo, de las gentes de su entorno.

En cuanto a su recorrido por las otras regiones de la hoy Europa, actuó de similar manera que en nuestra península, resolviendo numerosos y variados problemas con los que se encontró, tanto civiles como eclesiásticos.

Entrada triunfal de san Vicente ferrer en Valencia MCDXII
Entrada triunfal de san Vicente ferrer en Valencia MCDXII

A fuer de que se me tache de exagerado, tengo la intuición de que fray Vicente Ferrer dedicó estadísticamente más tiempo de su vida a resolver y atender problemas del orden civil, político y social que a lo suyo propio de predicador. Es más, él mismo, cuando estaba en los palacios pontificios de Avignon con el cismático papa Benedicto XIII ejerciendo de maestro del sacro palacio, confesor, capellán doméstico y penitenciario apostólico de la Corte Pontificia, debió darse cuenta de ello, de que aquello tampoco era lo suyo, recapacitó y se marchó a ejercer el ministerio apostólico. Tenía entonces 50 años y se recorrió a pie media Europa y España. 

Las noticias de Religión Digital, todas las mañanas en tu email.
APÚNTATE AL BOLETÍN GRATUITO

También te puede interesar

Lo último

stats