ARZOBISPO DE NUEVA YORK, ARZOBISPO DE LOS ESTADOS UNIDOS, ARZOBISPO DEL MUNDO LIBRE: DESDE UNA PERSPECTIVA FILIPINA

La relevancia del nombramiento del arzobispo neoyorquino en la iglesia y sociedad filipinas

Macario Ofilada Mina

             Limitándonos a los más destacados, por sus destinos, primero, fue Mons. Jeffrey Scott Grob, ahora arzobispo de Milwaukee, después fue Mons. Robert Gerald Casey, ahora arzobispo de Cincinatti. Fueron obispo auxiliares del Cardenal Blaise Cupich de Chicago.¿Delfines de este?, ¿socios en la llamada por algunos ‘Mafia de Chicago’, evocando al notorio y nefasto Al Capone? Y ahora, Mons. Ronald Aldon Hicks quien tras ser auxiliar de Cupich en Chicago fue trasladado a la diócesis sufragana de Joliet y el 06.02.2026 tomó posesión en una liturgia bilingüe de la más destacada archidiócesis estadounidense, es decir, la de la Gran Manzana, la Iglesia Local de Nueva York.   Al parecer Cupich es el gran ‘kingmaker’ o ‘hacedor de reyes’ actual de la iglesia estadounidense, sobre todo con un papa chicagoense si bien este no ejerció su episcopado en los EE.UU. sino en el Perú para luego ser trasladado a Roma para ser el prefecto del Dicasterio de los Obispos hasta llegar al Solio Petrino.

New York, New York

 Nueva York, el tema de la obra de Broadway ‘Cabaret’,  no es la capital del país más poderoso del mundo. Este honor le corresponde a Washington, D.C. Esta ciudad tiene su propia archidiócesis con un cardenal al frente. Pero Nueva York es la capital de la cultura mundial, de los negocios, de la moda, del teatro, de la música…de todo desde la perspectiva del ‘Mundo Libre’, una expresión acuñada durante la Guerra Fría que sigue teniendo vigencia en este mundo efervescente. De hecho, el pastor de Nueva York no es solo pastor de los católicos de los EE.UU. sino también es pastor para todos de todas las denominaciones de su territorio, pues la realidad de este territorio es multicultural y multiconfesional, en colaboración con sus homólogos en un marco geográfico, cultural, sociológico inmejorable con impacto global incomparable y cuyos efectos trascienden a sus fronteras inmediatas.

Todo ello se debe a que Nueva York era o es la ciudad de inmigrantes ‘por excelencia’. Limitándonos a los católicos podemos evocar a los irlandeses, italianos, alemanes, polacos e hispanos que tuvieron que integrarse en una sociedad entonces dominada por el protestantismo hostil al catolicismo que interpretaba a este como incompatible con valores americanos, es decir, democráticos.De ahí el carisma especialmente misionero de la Iglesia neoyorquina, subrayado por Mons. Hicks en su homilía durante su toma de posesión, mas este mismo carisma se sigue viviendo dentro de una sociedad urbana y pluralista mediante una potente presencia institucional en parroquias, escuelas, obras de caridad, la prense, hospitales, etc. Todo ello, actualmente los católicos forman el 66 % de la población del territorio de la archidiócesis que comprende 3 distritos y 7 condados, fruto de la paciencia y resiliencia frente a las dificultades por lo que la iglesia neoyorquina se hizo un referente para el catolicismo estadounidense dentro de la importancia cultural de Nueva York, la ‘Gotham City’ de fábula.

Y como bien se sabe, el tema de los inmigrantes (y no solo de la inmigración en general o como concepto abstracto) es un tema ‘muy delicado’, por así decirlo, hoy en día en los EE.UU (y asimismo en España y en la UE). Redacto este ensayo no solo teniendo en el horizonte a los inmigrantes, entre ellos filipinos, en Nueva York (y también en el resto de los Estados Unidos, entre ellos mis familiares y amigos).

Francis Spellaman: El cardenal de los dineros

Fue el Cardenal Francis Spellman, conocido como el Cardenal ‘Moneybags’ (sacos de dinero), el primer cardenal del ‘mundo libre’, pues le tocó ser pastor, si bien controvertido, desde 1939, año de la segunda guerra mundial hasta su fallecimiento en 1967.Spellman, amigo personal de Pío XII, conceptualizaba su ministerio como una cruzada en pro de la fe.  Pero esta cruzada no se separaba de la cruzada en pro de la patria, de su patria y de sus ideales.   También por su vinculación con el presidente Roosevelt (y cultivó la amistad con los sucesores de este, excepto por Kennedy que era más bien amigo del Cardenal Cushing de Boston y un liberal a los ojos de Spellman), promovió los ideales del Mundo Libre de manera especial, pues además de pastor de Nueva York era también Ordinario de las Fuerzas Armadas de los EE.UU., es decir, su obispo castrense.   Este cargo lo llevó hasta el extremo hasta el punto de oponerse al pacifismo de Pablo VI durante la guerra en Vietnam calificando a esta una cruzada de ideales cristianos y democráticos frente al mal del Comunismo. ‘Los EE.UU.pueden equivocarse pero es mi patria’, como le gustaba repetir este purpurado beligerante.

Spellman, como fiduciario de Catholic Relief Services, ayudó mucho con donativos, becas y ayudas a la iglesia filipina en la tarea dificilísima de la reconstrucción tras la segunda guerra mundial con ayudas e incluso visitas, una vez en compañía de su rival Mons. Fulton Sheen.Por su prestigio entonces era un ejemplo emulado por los pastores filipinos sobre todo a raíz de los retos de un país más multicultural después de la guerra, con la proliferación de más protestantes y del surgimiento de nuevos valores pero en un contexto del tercer mundo.

El cardenal O’Connor: El cardenal provida

Tras Spellman, el otro arzobispo neoyorquino que estuvo ‘presente’ en la iglesia filipina fue el Cardenal John J. O’Connor que fue arzobispo de 1984 hasta su fallecimiento en 2000. Comenzó su carrera sacerdotal dentro de la diócesis castrense y al principio abogaba la guerra justa. Pero se convirtió en un pacifista convencido. La época de O’Connor coincidió con el apogeo del pontificado de Juan Pablo II.  Muchos decían que era el ‘alter ego’ del papa polaco, que se formó en un país predominantemente comunista pero católico, en el Mundo Libre. O’Connor era también un cruzado pero de los valores y del estilo promovidos por el pontificado de Juan Pablo II y de manera especial el del movimiento provida del que fue defensor acérrimo e incluso fundador de una congregación de religiosas cuyo carisma era la defensa de la vida. Luchó también por los trabajadores; un batallador intransigente en contra del racismo, de la segregación, del estilo de vida homosexual si bien hubo un acercamiento con el sector gay antes de su muerte y siempre recalcaba que amaba a las personas homosexuales pero odiaba el pecado. De hecho, incluso de Cardenal, abrió centros de cuidado para las víctimas del SIDA y ayudaba ocasionalmente en vaciar las bacinillas de estas últimas.

Vino a Filipinas en 1987 como legado papal.Todavía me acuerdo de su homilía el 08.12.1987 en el Parque de la Luneta, lugar donde también celebraron los papas Pablo VI, Juan Pablo II y Francisco. Arengó a los filipinos con una suavidad sonriente pero a veces acerada para que no dejaran de ser un pueblo de la Esperanza, en medio de las vacilaciones del nuevo gobierno de Corazón Aquino tras la caída de la dictadura de Marcos, padre en 1986, bajo el patrocinio de la Inmaculada Concepción quien también es patrona principal de los EE.UU. Su ‘influencia’ en el episcopado filipino se debía no solo al prestigio de su cargo como el arzobispo de América, como varios eclesiásticos lo llamaban, sino por su vinculación o identificación con los ideales del entonces papa Juan Pablo II.

Tanto Spellman como O’Connor fueron los rostros visibles de la iglesia norteamericana a sus ‘pequeños hermanos morenos’ filipinos.   Fueron modelos para el episcopado filipino.  De 1898 a 1946, Filipinas fue colonia, territorio, parte de la mancomunidad estadounidense. El pueblo filipino sufrió duramente la guerra bélica. Su territorio fue ocupado por los japoneses hasta ser liberado por el Tío Sam y proclamado país independiente el 04.07.1946. Históricamente, Filipinas, un país pequeño en Asia, tiene al Tío Sam como referente, defensor, bienhechor en todos los sentidos, sobre todo en lo que a la cultura se refiere.

Mons. Hicks: Futuro cardenal y los nuevos retos

Si bien Mons. Hicks no tiene jurisdicción directa sobre la iglesia filipina, el cargo que ha heredado y su posicionamiento hoy en día, con los retos actuales no solo en los EE.UU. sino del mundo entero (incluyendo Filipinas) sobre todo tras sucesor a un cardenal campechano pero lamentablemente identificado con la ideología MAGA. Sigue vigente lo del Mundo Libre sobre todo cuando países como China y Rusia amenazan no solo con ideologías sino sobre todo con aspiraciones. Y ahora, con un papa chicagoense en el Vaticano, Mons. Hicks de Chicago, seleccionado por León XIV claramente a través del Cardenal Cupich, seguramente recibirá el capelo cardenalicio lo cual aumentará el prestigio de su cargo actual como titular de la Cátedra de San Patricio en Manhattan.

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