Día de la independencia filipina 2026
Los filipinos seguimos siendo prisioneros de nosotros mismos dependiendo de políticas nefastas nacidas de un sistema vicioso
Cada 12 de junio se celebra en Filipinas nuestro Día de la Independencia, pues el 12.06.1898, Emilio Aguinaldo proclamó desde el balcón de su casa en Kawit, Provincia de Cavite nuestra independencia de España tras la derrota de los españoles por los estadounidenses. Estos seguían en las islas, controlando gran parte de ellas. Ese día también se declaró la Primera República en Asia. Mas era un ‘fracaso’ puesto que esta tierra no se hizo independiente en aquella fecha.Unos meses después vino el Tratado de París (diciembre de 1898) por la que las esperanzas filipinas de soberanía nacional se vieron truncadas. España tomó la opción de ‘vender’ y ceder Filipinas a los Estados Unidos por 20 millones de dólares, ignorando por completo la declaración aguinaldiana de independencia.. No es este el lugar para desmenuzar los detalles mas he aquí los períodos más significativos: a) La Guerra Filipino-Estadounidense (1899–1902); b) El Período Colonial Estadounidense (1902–1935); c) La Mancomunidad de Filipinas (1935–1941) bajo el tutelaje de los Estados Unidos de América y período de semiautonomía; y d) La Ocupación Japonesa y la Segunda Guerra Mundial (1941–1945) Pero cabe recordar aquí que finalmente Filipinas adquirió su independencia del último poder colonizador, a saber, los Estados Unidos de América, ganador de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. La fecha puede denominarse como el Día de la Independencia ‘Definitiva’ es el 04.07.1946. Es decir, hace 80 años.
Como en el mundo de la Realpolitik, pese a su autonomía gubernamental y como entidad nacional en una comunidad de naciones, Filipinas sigue dependiendo de poderes más poderosos, de aliados que la siguen controlando o al menos influyendo.Estos días es una cuestión entre el aliado tradicional, es decir, los USA, nuestro Tío Sam y China, el intruso, sobre todo en tiempos del nefasto Rodrigo Duterte, ahora felizmente encarcelado en La Haya por crímenes de lesa humanidad contra su propio pueblo.También, junto a sus aliados, es un hombre capaz de vender la soberanía de su propio pueblo a los chinos.
Nuestras celebraciones estas días siempre han sido para mí motivo para reflexionar acerca de la realidad del mestizaje filipino, es decir,, de la confluencia de influencias desde lo hispánico hasta lo gringo en una convivencia tensa pero enriquecedora.
Pero este año me gustaría hablar de otra independencia para los filipinos.Es la independencia de este virus peligroso llamado el Dutertismo. Otra variante es el Marcosismo. Pero genéricamente las cadenas que nos siguen atando vienen de nosotros mismos. Es nuestra patética, crónica, patológica predilección colectiva por las dinastías políticas corruptas, violentas e ineptas.Son las de nuestra estupidez y falta de racionalidad a la hora de elegir a nuestros dirigentes.
Recientemente se ha desatado una telenovela en el Senado filipino. La raíz de este embrollo vergonzoso es la fidelidad de varios de esos senadores a los Duterte sobre todo a la luz de la posibilidad de que la hija del encarcelado exdirigente, ahora vicepresidente, sea la próxima presidente del país en 2028 cuando termine el mandato del presidente actual, hijo del exdictador ya difunto y que fue, en las elecciones de 2022, aliado de los Duterte para asegurar que el padre, ahora encarcelado, siga inmune a todo de tipo de acción penal a raíz de toda la maldad durante su mandato como presidente de 2016 a 2022.
El Senado tiene el cometido de constituirse en Tribunal de Destitución para desarrollar la vista contra la vicepresidente. Hasta la fecha no se ha comenzado nada pese a que la Cámara de Representantes ya había instituido el proceso de destitución dos veces, a saber, el 05.02.2025 y el 11.05.2026. A pesar de la exigencia de la Constitución de proceder con la vista o el proceso de destitución ‘forthwith’ en inglés o ‘con carácter inmediato’.
Y ahora el circo en que se convirtió el Senado con la fuga de un aliado de Duterte que es senador y con Orden de Arresto emanada por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. Para más inri, el 04.06.2026, 18 exmarines filipinos llegaron al Senado de Filipinas para testificar sobre el gran escándalo de control de inundaciones que presuntamente le había costado al público cientos de miles de millones de pesos.Estos exmarinos, que son ‘instrumentos’ de mentiras y descalificaciones de los Duterte en contra del campo opuesto, han logrado que el Senado no cumpla con honor sus deberes, pues se produjeron los siguientes eventos, a saber, altercados físicos en los pasillos del Senado, un secretario del gabinete fue acusado de bloquear el ingreso de los senadores a su propia cámara, y una audiencia declarada posteriormente inválida por un bloque rival que había instalado a su propio presidente interino del Senado tres días antes. Los testigos, claramente unos embusteros, finalmente testificaron mas dentro de un procedimiento cuyos hallazgos no tenían peso institucional y cuya legitimidad ambas partes se negaron a admitir.
Lo peor de todo es la crisis institucional y falta de legitimidad.Son los problemas que acosan continuamente los pasillos del poder, convirtiendo al Senado en una comedia de enredos que desde el principio no tiene gracia.
Los filipinos sufrimos a raíz de ello. ¡Duele Filipinas muchísimo! Somos el mismísimo cáncer social lamentado por el vate trágico a quien veneramos como héroe nacional. Lo que está claro es que tenemos de independizarnos de nosotros mismos de esta proclividad de confundir la delegación de los poderes en algunos con la renuncia a pensar críticamente, a discernir por el bien común y pensando en el bien común por lo que es preciso elegir a gente imperfecta sí pero competente en términos de capacidad intelectual y eticidad en lugar de dejarse arrastrar por corrientes de personalidades intoxicantes y embriagadoras que solo nos llevan al borde del abismo.
Queda patente que en Filipinas existe una crisis de rendición de cuentas en donde las investigaciones gubernamentales se han convertido en ‘armas políticas’ y espectáculos escandalosos en lugar de herramientas de justicia en pro del bien común del país.
Lamentablemente somos prisioneros de nosotros mismos, de nuestro egoísmo, de nuestra renuncia a pensar y elegir críticamente pensando en los demás y no en el beneficio o entretenimiento propio. La peor forma de opresión en nuestro país no es colonial, sino endógena. En efecto, es mi intención señalar en estas reflexiones escritas con rapidez la corresponsabilidad calamitosa del electorado en la degradación de la democracia filipina. En efecto, todo ello supone una degradación trágica de nuestra independencia.
Me temo que ya desde hace tiempo los filipinos en la política nos hayamos caído en las redes de la IA política que anula nuestra dignidad humana al confundir la delegación legítima de los poderes con la renuncia al discernimiento racional, es decir, inteligente y ético, a la hora de elegir a nuestros dirigentes. Seguimos siendo prisioneros, víctimas de ciertas personalidades maléficas y nocivas.Es que todavía no hemos escarmentado en cabeza ajena tras 80 años de gobierno autónomo por lo que seguimos en el mismo ciclo vicioso de un país subdesarrollado en todos los sentidos pese a que prometía mucho al principio. Solo Dios nos puede salvar. No un dios cualquiera. Me refiero al Dios vivo y verdadero, denominado ‘estúpido’ por Duterte cuando se encontraba en la cima del poder y a quien todos buscamos y adoramos pero como hipócritas, con falsedad solo para el rédito público mas no en ‘Espíritu y Verdad’ (Jn 4, 24).
Que este Dios vivo y verdadero intervenga lo antes posible para salvarnos de esta humillación que nos sigue asolando y que sigue creciendo en nosotros como un tumor maligno.