Paso del mar rojo

Reflexiones iniciales acerca del Proceso de Destitución contra Sara Duterte

Suele interpretarse la Noche Oscura de san Juan de la Cruz en términos negativos por toda la acumulada tergiversación hermenéutica por no decir prejuicio hasta el punto de poseer característico institucional, por la amplitud de su divulgación cultural, que es fruto de la ignorancia.En realidad, es un tránsito hacia la realización de la plena liberación. Tras años de repetidas indagaciones en los escritos sanjuanistas he llegado a la conclusión de que la Noche Oscura es un Éxodo en clave profundamente cristiana; no solo se inspiró en el relato bíblico el Doctor Místico sino que este propuso su doctrina propia como programa o itinerario de liberación espiritual con consecuencias materiales, avalado con una base fuertemente experiencial consolidada en la mística, que ha inspirado a la denominada Teología de la Liberación. Los escritos de figuras próceres como Gustavo Gutiérrez, Segundo Galilea, Xabier Pikaza y otros han demostrado con creces todo ello.

             Filipinas, colonia de extranjeros opresivos y patio de recreos de nativos corruptos e incluso ‘genocídicos’, ha experimentado en su dilatada historia muchos éxodos, muchos ‘pasos del mar rojo’, titulo este que encabeza estas reflexiones.Sin entrar en muchos detalles de tipo histórico, la fracasada revolución de 1986 fue al menos un intento de paso del mar rojo o, mejor dicho, un paso frustrado del mar rojo. Podía haber sido una revolución de veras. Mas el pueblo filipino, como se ha venido demostrando estos años, no ha querido soltar amarras; no ha querido salir del Egipcio de su esclavitud que se encarna en ciertos valores oprimentes que pueden resumirse a la sumisión pasiva cual una ramera acostada con las piernas siempre abiertas a cambio de remuneraciones fugaces y temporales a los intereses de unos gremios poderosos, es decir, las dinastías políticas e incluso las clases elitistas, que en la Iglesia son los paladines del clericalismo. Estos grupos han reducido a la política o a la gestión de la vida comunitaria en un negocio dinástico y clasista.

             Filipinas ha vuelto a Egipto, a su antigua esclavitud a ciertos valores dañinos que claramente ya son sistémicos en nuestra fábrica nacional por lo cual es preciso extirparlos, pues son las células cancerosas por la que seguimos estando en la Unidad de Cuidados Intensivos en manos de unos políticos cuyo único cuidado es el cultivo de sus propios bienes y terrenos. Seguimos en el Egipto de la esclavitud colectiva. Esto queda patente en el triunfo del tándem Marcos-Duterte, dos vástagos de dos troncos perniciosos, en los comicios nacionales de 2022 mas era un proceso que había comenzado antes, sobre todo con la ascensión al poder de figuras nefastas como Joseph Estrada y Gloria Macapagal-Arroyo.Todo ello se debe a que el pueblo en realidad no ha querido salir de su zona de comodidad, pues un verdadero Éxodo supone cambios radicales, una conversión honda, una mortificación y penitencia trascendentales. 

A su vez todo ello brota de la falta de iniciativa y de visión, pues el Éxodo es un proceso continuo. No es algo estático. No es una pieza de museo. Es una llamada cotidiana que exige mucho de nosotros, pues el precio de la liberación es la vigilancia constante. En el caso de Filipinas, las fuerzas esclavizantes se disfrazan hoy en día en mentiras, bulos, posverdades que se difunden digitalmente y que se amplían por diversos medios, entre ellos la Inteligencia Artificial. Dichos medios, han ofuscado a muchos de este pueblo atrapándolos en una niebla venenosa de autoengaño colectivo por la que se han vuelto impotentes e incapaces de otear los horizontes proporcionados por las atalayas de los eventos históricos. En efecto, la vigilancia a la que me refiero es la de la Verdad que siempre es liberadora.

En este Proceso de Destitución, iniciado en la Cámara Baja de los Representantes y que concluirá en el Tribunal de Destitución en el que se ha constituido la Cámara Alta del Senado, se llevará a cabo al menos el inicio de un verdadero Paso del Mar Rojo con la exposición de los delitos de Sara Duterte. Dicha exposición se ha dividido en cuatro Artículos de Destitución que son los cargos: a) las amenazas contra la vida del Presidente y promoción de la desestabilización nacional, b) soborno, c) riqueza inexplicada y d) abuso de los fondos confidenciales cuando era Secretaria de Educación. Se ha formado un equipo formidable de fiscales que son miembros de la Cámara Baja que presentará las pruebas y sus argumentos ante los senadores que desempeñarán el papel de magistrados en el Tribunal de Destitución.

Será una exposición de la verdad documentada mediante una narrativa ético-judicial que seguramente atacarán los partidarios de los Duterte, no solo del equipo de defensa y de los incondicionales entre el público sino también entre los senadores que son incondicionales de esta dinastía nefasta y que desempeñarán el papel de magistrados en este proceso que es más bien político que judicial. Es, por así decirlo, un tribunal ‘sui generis’.

Para completar o llevar a buen término este Éxodo es preciso que el pueblo escarmiente. Al menos la exposición que se hará ante el Tribunal deshará la telaraña nociva no solo de los Duterte sino también de loas familias y los gremios que han querido acaparar todo el poder en Filipinas, junto a sus secuaces. Los Marcos, que hoy en día comparado con los Duterte constituyen el mal menor, también tienen una historia manchada de sangre y de riquezas adquiridas ilegalmente. Al deshacerse la telaraña de las mentiras y de los monopolios gremiales que conllevan, si el pueblo no quiere soltar amarras, desprenderse de las seguridades falsas del monopolio político de la elite, esta tierra seguirá siendo un Egipto temeroso ante la bonanza que prometen las olas tempestuosas del Mar Rojo por las que es preciso atravesar para llegar a la Tierra Prometida, que es la liberación de esta política tradicional perniciosa que nos sigue encadenados desde las más íntimas fibras del ser que se constituyen axiológicamente. 

Sin duda se trata una conversión axiológica que se institucionaliza en el sentido moral y que se ejecuta mediante las opciones de tipo ético que se toma en nuestro quehacer tanto individualmente como colectivamente. Mas tiene que comenzar con una desentrañación de las mentiras y sus redes que se han implantado en nuestra entrañas que nos han hecho incapaces de ver que desde el principio los Duterte tienen un historial violento, como por ejemplo, cuando Sara Duterte, cuando era aún alcalde del baluarte familiar de la familia que es Ciudad de Davao, dio unos puñetazos a un aguacil del Tribunal de Primera Instancia de dicha ciudad que no caía bajo su jurisdicción y que solo ejecutaba el Dictamen de dicho tribunal.

Ojalá que este proyectado Éxodo a través de la exposición de la verdad acerca de Sara Duterte, que en efecto es la exposición de la verdad del monopolio político de las elites en Filipinas, sea el comienzo de los pasos decisivos hacia el fin de la perpetuación de dichas dinastías. Que sea el comienzo de un viaje sin retorno al Egipcio de nuestra política tradicional trazando así sendas hacia una nueva generación de dirigentes, de hormas renovadas, infundiendo valores perennes basados en el bien común cuyo único discurso es la verdad transparente.

Nuestra tierra nueva, nuestra renovada tierra nos espera tras la travesía dura y exigente, que no será comprensible ni placentera para todos, por lo que es una noche oscura, pero necesaria. Y que los que se opongan a este Éxodo sean encarcelados en los calabozos regidos por la única fuerza ejecutora de la Verdad que es la Justicia, liberada y liberadora, que no favorece a ninguna clase o condición.

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