La pregunta salmantina

León XIV evoca la aportación de la Escuela de Salamanca a la humanidad

El papa ovacionado en el Congreso
El papa ovacionado en el Congreso

Desde el principio, sobre todo por el nombre elegido para su pontificado, el papa Prevost nos ha indicado de la dimensión social de su pontificado. Y este cometido, se está poniendo de relieve sobre todo en sus discursos que a veces han causado enfrentamientos con poderes o facciones no conformes al espíritu evangélico que el mismo papa pretende promover en un mundo sacudido por diversos conflictos.

             León XIV es el primer pontífice que ha pronunciado un discurso en el hemiciclo español. Cabe recordar aquí a Pablo VI que fue el primer papa quien virtió la elocuencia desde el estrado ante la Asamblea General de la ONU y a Francisco el primero en coronar la tribuna del congreso estadounidense con su voz.

             En los ambientes seculares, los papas, como vicarios de Cristo y portadores de su mensaje con una visibilidad inigualable, también tienen mucho que decir.No solo son para los púlpitos o para las cátedras en lugares o celebraciones de carácter sacral. Incluso en el corazón del mundo son grandes portavoces de temas humanitarios.

             El papa, como figura de renombre internacional, cuando menciona a una figura o escuela o corriente ‘local’ esta tiene o adquiere notoriedad mundial o su importancia a nivel global se subraya, como es el caso de Francisco de Vitoria y los ilustres de la Escuela de Salamanca, tan olvidada hoy en día, incluso en el mundo académico español.

             Dicho mundo, célebre por su rigor, al menos desde el área filosófico-teológica, sobre todo en lo que obras de síntesis (más por planteamientos originales teóricos) se refiere, lamentablemente padezca de torticolis por tanto mirar, entonces, a Alemania y Francia, y, últimamente, al mundo anglosajón, sobre todo a los Estados Unidos de America.

             León XIV, nacido en los USA y peruano por adopción u opción, ha recalcado el patrimonio inestimable de la Escuela de Salamanca, sobre todo por su aportación, releyendo la tradición tomista, a la cuestión de la dignidad humano,, en lo referente a los derechos y deberes. Recalca el pontífice que es este el anhelo vivo de hoy en día que se palpa ‘tanto a nivel nacional como a nivel internacional’. Y lo más genial de su discurso es su interpretación de esta misma herencia en estos términos escuetos: la unión de la acción histórica con la racionalidad pero una racionalidad de tipo moral, que va mucho más allá de las racionalidades meramente discursivas e instrumentales, e incluso dialécticas, que han invadido las aulas españolas y de sus nuevas tradiciones de especulación e investigación.

             Todo ello señala que a orillas del Tormes nació una herencia trascendente que sigue viva y englobando a la comunidad internacional, sobre todo en estos tiempos en que la paz es una necesidad; sobre todo cuando la dignidad humana es pone en cuestión.

             La ‘cuestión salmantina’ no es simplemente una tradición que se pasa, se transmite, se renueva. Es un desafío continuo que, sobre todo con este papa de cuestiones sociales, va ocupando su lugar merecido dentro de la denominada Doctrina Social de la Iglesia, que es un área en constante ebullición. Esta cuestión, como recalca el mismo León XIV, ‘ya no se dibuja… en los mapas: se despliegan en la técnica, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza ámbitos cada vez más delicados de la vida personal y social’. 

             En las aulas austeras del alma mater salmantina siguen resonando voces que claman por la dignidad humana y que deberían hacerse eco en el mundo entero.

             Recientemente, el 5 de junio de 2026, tuvo lugar la concesión del doctorado honoris causa a título póstumo a Francisco de Vitoria por parte de la Universidad de Salamanca (USAL). Un histórico y simbólico reconocimiento que llegó un poco tarde, que conmemora los 500 años de la llegada del ilustre dominico a la Cátedra de Prima de Teología de dicha universidad. Fue quizá el primer gran lector de la tradición tomista, amén de ser teólogo y filósofo creativo e innovador, pues sentó las bases fundamentales del derecho internacional moderno a la vez que afianzó de manera fehaciente la influencia del alma mater salmantina en el descubrimiento del nuevo mundo. En su aula, muy bien conservada en el Edificio Antiguo de la universidad, es muy probable que uno de sus oyentes o estudiantes fuera fray Juan de Santo Matía, más conocido como Juan de la Cruz, también mencionado por León XIV en sus discursos en España.

             Que Salamanca y las universidades españolas sigan explorando su propio patrimonio sin torticolis pero con apertura hacia las corrientes externas, para evitar la denominada ‘tibetización de España’ como ocurriera en tiempos de Felipe II y para poder seguir dando grandes aportes a un mundo sediente tanto por la verdad como por la justicia.

             Salamanca, como maestra vetusta pero siempre novedosa y renovada del saber, es una pregunta constante, esto es, un reto continuo más que un monumento turístico a un pasado glorioso.

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