ALGUNAS REFLEXIONES SANJUANISTAS ACERCA DE LA HISTORIA

2026: Cuarto centenario de la canonización de san Juan de la Cruz y el primer centenario de su doctorado eclesial es tiempo propicio para reflexionar acerca de nuestra historia contemporánea desde algunos textos sanjuanistas

Cartel-Centenarios-Sanjuanistas por M. García Villacañas
Cartel-Centenarios-Sanjuanistas por M. García Villacañas | 5

Vivimos en calendas difícilmente extraordinarias y difíciles tanto a nivel internacional (escribo estas líneas pensando en los bombardeos en Irán) como a local (redacto este ensayo en Filipinas que está viviendo unos momentos dramáticos con el conflicto entre las dinastías de los Marcos y de los Duterte). Y me pregunto, por ser estudioso sanjuanista desde fecha temprana, ¿tiene actualidad el pensamiento sanjuanista para hoy en día? 

             Cual un Jacob he estado luchando con esta cuestión esperando ver el rostro de mi co-luchador nocturno (por no decir mi ‘rival’ o ‘enemigo’) iluminado por el alba. Por eso he estado volviendo siete por siete veces y mucho más que ello a los textos sanjuanistas, pues siempre me ha llamado la atención que en sí Juan de la Cruz no tenga nada que decir directamente sobre las cuestiones sociales o políticas. Respondía cuando yo era más joven y con menos conocimiento de causa que con las Cautelas ya nos ofrecía un modelo de convivencia. Lo mismo puede decirse de su Avisos para un religioso, ya que la convivencia en la vida religiosa exige mucho esfuerzo y que puede que sea modelo para la convivencia civil.

             Apenas pueden hallarse referencias autobiográficas e históricas en los escritos sanjuanistas. Lleva razón el renombrado estudioso Federico Ruiz que hubo un ‘pacto de silencio’ entre el Santo y los que convivieron con él acerca de las gracias místicas. Pero sí pueden encontrarse rasgos o huellas de la experiencia mística ajena que quizá en su conjunto era espejo de la experiencia mística misma. Mas no hay pistas explícitas, pues en sus obras todo se esconde detrás del anonimato de una teología de la vida espiritual con muchos elementos filosóficos, filológicos y culturales. Todo ello ha desatado una metodología interdisciplinar que sigue hasta hoy en día que al parecer no se han agotado aún los matices de la obra y figura sanjuanistas pese a los bosques ya casi impenetrables de carácter bibliográfico.

             Pese a todo ello creo haber encontrado, gracias a relecturas incesantes, en un escrito sanjuanista que se conserva autógrafo una reflexión velada acerca no solo de sus tiempos sino del sentido de la historia, si bien esta palabra que no se registra en la obra sanjuanista. Me refiero a los llamados Dichos de luz y amor, cuyo autógrafo pude manejar en un viaje a Andújar y del cual se hizo en los años setenta una preciosa edición facsímile (a cargo del eminente editor José Vicente Rodríguez y publicada por la Editorial de Espiritualidad en 1976).

He aquí el texto tomado del número 1 de dicha obra y que reza: ‘Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría y espíritu a los mortales; mas ahora que la malicia va descubriendo más su cara, mucho los descubre.’ 

No cabe duda de que es esta una crítica sutil a los tiempos que le tocaron vivir. La malicia: ¿se refería a las tensiones de la reforma en el siglo XVI? ¿Al contexto político del reinado de Felipe II con su ‘tibetización’ de España? ¿Al fantasma de la inquisición? Baste remitir a los estudios historiográficos y biográficos en torno a san Juan de la Cruz para que nos podamos hacer una idea de las dificultades de aquella época.Una época difícil sí pero también ‘bendecida’ o ‘agraciada’, pues es la época en que Dios actúa, dejándose experienciar a los hombres o mortales. Era un tiempo de espiritualidad fuerte, de mística inconfundible, empezando con la gran Iglesia que también estaba viviendo tensiones desde dentro y desde fuera. 

Sin embargo, la gran lección aquí de san Juan de la Cruz es que en la medida en que se intensifica la maldad (o el descubrimiento o desvelamiento de la misma) se intensifica la dádiva divina que provee los medios sapienciales y espirituales para afrontar los retos tanto de aquellos tiempos como de los nuestros. Prueba de ello es el florecimiento místico del que el reformador carmelitano es protagonista, héroe y maestro junto a la reforma (y las varias reformas a partir del concilio tridentino) y a la abundancia de labores evangélicas fuera de España (piénsense en América y Filipinas).

Precisa aún el Santo en el prólogo al mismo escrito: ‘Quédese, pues, lejos la retórica del mundo; quédense las parlerías y elocuencia seca de la humana sabiduría, flaca e ingeniosa’. Es esta una evaluación tajante de su situación actual y que nos puede brindar una perspectiva adecuada para nuestros tiempos.El Doctor Místico nos habla de la relativización de los valores mundanos empezando con el hablar, con el discurso que hoy en día se ha vuelto mentiroso, agresivo, violento. Este mismo prólogo es una oración encendida a Dios que solo brindar un norte a nuestra historia, pues, ‘Amas tú, Señor, la discreción, amas la luz, amas el amor sobre las demás operaciones del alma. Por eso, estos dichos serán de discreción para el caminar, de luz para el camino y de amor en el caminar’(Ibid.) Con estas palabras subraya nuestro místico las cualidades de las personas que han de regir los destinos de la historia, es decir, los dirigentes y los líderes (pero sin limitarse a ellos, pues es esta una enumeración de las cualidades del hombre bueno que valen para todos los tiempos).

Dios es el único norte en el caminar del hombre en la historia. Siendo así, Dios es el eje, el valor central, pues los hombres son servidores de Dios: ‘por ventura aprovechen en tu servicio y amor’ (Ibid.)

La obra sanjuanista habla de camino de la unión del alma u hombre con Dios. Y el más famoso símbolo de dicho camino es la Noche, cuyos matices no se pueden desvelar en un escrito breve como este. Baste por ahora subrayar que al hablar de este camino, que es lo que le de veras interesa a nuestro místico, se pueden ‘extraer’ unas reflexiones acerca de la realidad histórica de este camino que sin llegar a un tratamiento sistemático del sentido de la historia nos brindan algunas aportaciones agudas, válidas y provechosas acerca del mismo.

               San Juan de la Cruz reconoce el carácter teleológico del emprendimiento humano que suele elaborarse como camino. Dicho camino tiene una meta y esta presupone los esfuerzos para llegar a la misma. Al respecto, henos aquí ante otra joya sanjuanista: ‘Aunque el camino es llano y suave para los hombres de buena voluntad, el que camina caminará poco y con trabajo si no tiene buenos pies y ánimo y porfía animosa en eso mismo’ (3).

             En fin, ‘se hace el camino al caminar’, como rezara otro vate (Machado), mas para comprender nuestra historia, con todos sus retos y dificultades, no hemos de olvidar la actuación dadivosa de Dios sobre todo en los tiempos más recios o intensos. Lo que nos corresponde es caminar con ‘buena voluntad’, es decir, ‘con buenos pies, ánimo y porfía animosa’ para llegar al puerto deseado pese a los obstáculos, pruebas y contingencias en el camino, sin olvidar, por supuesto, que las gracias florecerán en medio de todas las dificultades.

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