El sentido teologal de la oración
Reflexiones a propósito de la necesidad de la paz como la gran condición del cumplimiento de la voluntad de Dios en nuestras vidas
Por de pronto, es preciso clarificar algunos términos. Por una parte, teológico es lo que es propio de Dios, lo que viene de Él, esto es, de parte de Él. Por otra, teologal es de parte del hombre, lo que lleva a este a Dios. Ciertamente todo viene de Dios, todo tiene su fuente en Él y todo lo que los hombres deberíamos hacer debería llevarnos a Él. Y desde luego, a tenor de ello, esta guerra injusta e inhumana no es teologal o no posee carácter teologal.
El título ya indica la dirección, el sentido, la meta de la oración: hacia Dios.Pero antes de lo teologal estaba lo teológico. Somos capaces de orar porque Dios había tomado la iniciativa, de crearnos, de acercarse hacia nosotros por lo que Él mismo nos hace capaces de acercarnos a Él.La finalidad de lo teológico es capacitar al hombre para lo teologal.
Lo teológico es ante todo experiencia, el ámbito experiencial. El ámbito teológico es el ‘lugar’ en donde Dios se da experiencialmente al hombre que, por su valor cognitivo, suele denominarse ‘revelación’. Es este el punto de partida de toda la relacionalidad entre Dios y el hombre.Es Dios quien tiene la iniciativa.El hombre responde a esta misma iniciativa.
La oración es la respuesta del hombre dirigida a Dios. Es teologal, pues es una de las medidas por las que el hombre construye un itinerario para llegar a Dios. La oración mantiene este vínculo entre lo teológico o la iniciativa de Dios hacia el hombre y lo teologal o la respuesta del hombre a esta iniciativa de Dios que es una vocación, una llamada, una invitación a vivir en plenitud con Él.
Lo decisivo de esta iniciativa de Dios o de lo teológico es que Dios se hace Presencia en la vida del hombre. No está solo presente sino que es Presencia, alguien decisivo, dinámico, vivo en la vida del hombre de tal forma que el hombre no solo tenga una experiencia de Dios sino que es experiencia de Dios en su persona, pues con su relacionalidad con Dios, cuyo discurso vivecial es la oración, el hombre llega a participar en el Dios que es dador de sí mismo. Este acto de darse incluye haceral hombres mercedes cuya finalidad es caminar con el hombre, para allanarle el camino para que el hombre pueda convertir este camino en un itinerario hacia Dios.
A esta luz, en la oración es la voluntad de Dios, que se realiza o se perfecciona en la llegada del hombre hacia Dios, que se cumple. No la del hombre. Por eso todo lo que está en contra de Dios, que también está en contra del hombre, como la guerra, la violencia, el odio, el racismo, la falta de respeto, la ausencia de la humanidad. Todo esto no forma parte de la voluntad de Dios por lo que Dios rechaza todo esto; no se puede llegar a vivir en Dios, a participar en su vida en comunión con Él por medio de estas cosas enumeradas. Todo esto lo rechaza Dios; Dios no lo escucha.
La oración conlleva una ascesis, es decir, un ejercicio o un esfuerzo de poder llegar a Dios. Todos oramos, para adorar a Dios, para darle las gracias, para pedir su perdón y su misericordia, para pedir su bendición…para poder llegar a Él, para poder cumplir su voluntad en nuestras vidas, en este mundo que compartimos.
La oración es cómo el hombre ciframos la iniciativa de Dios que se ha desvelado en nuestras vidas, que se ha autodonado en estas vidas para que podamos autodonarnos a Él en nuestra autoentrega al servicio de su Palabra, al servicio de los hermanos. Por eso, oramos para que podamos servir a Dios en los hermanos, imitando la autodonación teológica de Dios al hombre hasta el punto de la kénosis o del autovaciamiento.Solo la imitación de esta autodonación de Dios al hombre puede trazarnos un camino teologal hacia Dios, pues esta imitación es lo único aceptable al Dios que rechaza todo lo que va en contra el bien del hombre y del mundo como lo que está haciendo algunos poderosos hoy en día.
Dios, porque es Presencia y no solo está presente, sigue obrando en nosotros orantes que ha de traducir nuestra oración en la vida cotidiana al trazar un itinerario junto a los hermanos. Lo teológico es gracia que conlleva una exigencia, la de devolver esta gracia, al cumplirla, al trazar un camino hacia su fuente que es Dios quien siempre toma la iniciativa. La gracia significa obras, significa donación y compromiso en cumplir la voluntad de quien ha tomado la iniciativa. Y este compromiso de cumplir es el sentido teologal de la oración. Como rezamos en el Padrenuestro: ‘Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo’. El hombre es en cada momento de su vida lo que de Dios recibe (o lo teológico). El hombre en cada momento es dar lo que de Dios recibe para darse a este Dios que da (o lo teologal).
Dios toma la iniciativa. La paz es su gran iniciativa, la gran condición para que se pueda cumplir su voluntad. Al orar debemos tomar esta iniciativa como responsabilidad propia, construir esta gran condición en nuestras vidas y sociedades para poder llegar a cumplir la voluntad de Dios, para poder llegar hasta Él como dones vivientes al Dios vivo que se dona.