TAGLE DECANO, ¿CASI PAPA?
Una elección cardenalicia más exclusiva que la de la elección papalina
Nos ha llegado a Filipinas esta noticia muy feliz. Nuestro Luis Antonio G. Tagle, nuestro primer cardenal de la orden de obispos, ha sido elegido Cardenal Decano del Sacro Colegio Cardenalicio. Esta noticia es, otra vez, motivo de orgullo para la iglesia filipina, también para la sociedad filipina en estos momentos muy difíciles de su historia: en primer lugar, con la división socio-política sobre todo por el proceso de destitución conta la vicepresidente, que forma parte de una lucha entre dinastías titánicas políticas a las cuales solo les importan sus propios intereses; en segundo lugar, con la tensión con el gran vecino China (de donde son oriundos los ancestros de nuestro ilustre purpurado y los de incontables filipinos) por sus incursiones repetidas en territorio filipino (gracias en gran parte a la traición de la dinastía Duterte y que ahora se está poniendo de manifiesto dentro del marco del ya mencionado proceso de destitución); y, en tercer y último lugar, con la amenaza del episodio de El Niño más intenso de los registros históricos.
Pobreza, corrupción, violencia: el estribillo de todos los días de Filipinas. Claramente, prácticamente todos conocen a Tagle pero también está claro que este no conoce a todos; al parecer conoce a varios, sobre todo sus amigos. Pero, tal vez, no importa. Uno de nosotros es ahora como el ‘vicepapa’. Si bien todos los cardenales son iguales dentro del Sacro Colegio y son ‘más iguales’ que los demás prelados en la iglesia, el decano ocupa un destacadísimo lugar. Al menos en el protocolo. Tiene procedencia sobre todo los demás cardenales. En una misa o procesión, es el último en entrar.Ocupa el primer lugar entre los concelebrantes en una misa celebrada por el Sumo Pontífice. Le toca presidir celebraciones importantes como el funeral del papa, la misa para elegir a un nuevo papa. Y según el nuevo rito del comienzo del ministerio petrino de un nuevo papa, estrenado con el papa Ratzinger en 2005, al decano le corresponde imponerle el anillo del pescador al neopapa. Cosa que ya hizo Tagle en la misa de la inauguración del papa Prevost el año pasado.
Se espera que Tagle, ya titular de dos iglesias ‘suburbicanas’ (la primera de San Felice da Cantalice e Centocelle fue elevada ‘pro hac vice’ cuando Francisco promovió al cardenal filipino a la Orden de Obispos en 2020), asumirá la titularidad de Ostia que ostenta el cardenal decano (ya que el cardenal Re ya ha presentado su renuncia por lo que Tagle, tras la elección, es ahora cardenal decano). Eso quiere decir que Tagle ‘tendrá que soltar’ San Felice, porque el decano solo ostenta el título de obispo de dos iglesias suburbicanas.
Esencialmente no cambia nada en la rutina cardenalicia en los pasillos del poder en el Vaticano del más célebre purpurado filipino. Salvo que ahora desempeñará más oficios ceremoniosos. Tras la elección de León XIV, fue nombrado el titular de la iglesia suburbicana del entonces cardenal Prevost (la de Albano). ¿Signo de favor papalino, ya que Tagle, en la Capilla Sistina durante el punto más álgido del conclave, le ofreció caramelos al purpurado norteamericano cuando estaba a punto de cruzar el umbral del pontificado?
También cabe decir aquí que la elección del cardenal decano, en este caso tras la renuncia del anterior (el cardenal Giovanni Battista Re por razones de edad y a quien hay que agradecer, no solo por una vida de fidelidad larguísima sino sobre todo por su manera dignificante de presidir los funerales de Benedicto XVI y Francisco), es más exclusiva que la elección del Sumo Pontífice en que todos los cardenales electores participan. En la del decano solo los cardenales obispos tienen un voto.El resultado lo confirma el papa.
No es la primera vez que un no europeo ocupa este cargo. En este siglo, tenemos a Agnelo Rossi de Brasil (1913-1995), pero de ascendencia italiana, que fue decano de 1986-1995.También a Bernard Gantin (1922-2008), que ostentó el decanato de 1993-2002.
El más famoso de los cardenales decanos, al menos de este siglo, fue Joseph Ratzinger que fue elegido papa en 2005 y cuyo pontificado duró hasta febrero de 2013. El cónclave de aquel año, en que fue elegido papa Jorge Mario Bergoglio, no fue precedido por un funeral para un papa sino por un vuelo en helicóptero del papa saliente hacia Castel Gandolfo.
Al decano, en la Capilla Sistina, le corresponde el honor de preguntar al elegido si acepta su elección a la Cátedra Petrina. En el caso de la elección de Ratzinger, que era el decano en 2005, tuvo que desempeñar el papel de decano en aquellos momentos tras la elección del purpurado alemán al solio pontificio el entonces vicedecano, Angelo Sodano, que ostentó el cargo hasta 2019.
En un hipotético conclave a Tagle, encumbrado por Francisco y favorecido por León, le correspondería aquel honor de preguntar al papa electo si acepta su elección. Y también si el elegido no fuera obispo, al decano le correspondería consagrarlo. A no ser que saliera elegido, no como aquella tarde del 7 de mayo de 2025, cuando muchos, no solo filipinos, esperaban oír el nombre de Luis Antonio Tagle proclamado desde la loggia de San Pedro. Mas Dios tenía otros planes pero este mismo Dios seguramente colmará de bendiciones al nuevo decano, en este nuevo hito en su vida tras el fallecimiento de su querido padre hace poco en Filipinas.
Me supongo que al nuevo decano se le añadirán más familiares y parientes ya que en Filipinas alguien de repente se entera de que tiene muchos allegados cuando es encumbrado, no como cuando era un desconocido o en los momentos más bajos de uno. Yo personalmente vi a muchos sacar pecho y pavonearse de que eran sangre de su sangre cuando le llegó el birrete cardenalicio siendo arzobispo de Manila. Ad multos annos!