La Virgen que llama

El centenario de la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Manaoag, Manaoag, Pangasinán, Filipinas

La Virgen del Rosario de Manaoag, Pangasinán, Filipinas nos llama a todos
La Virgen del Rosario de Manaoag, Pangasinán, Filipinas nos llama a todos

El 21.04.2026 se conmemorará la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Manaoag. Es una devoción mariana significativa en Filipinas, sobre todo por su fama de taumaturga desde el principio. Su santuario, basílica menor desde el 11.10.2014, es un destacado lugar de peregrinaciones sobre todo en el norte de Filipinas donde los desamparados, enfermos y necesitados acuden.

             Su imagen, de plata y marfil, la trajeron los padres dominicos, encabezados por el padre Juan de Jacinto, de México en el siglo XVII, aunque fechada en el siglo anterior. Cruzó las mares para llegar a su santuario en una colina a través del llamado Galeón de Manila, lo cual subrayó su simpatía con los viajeros, con los peregrinos que acuden a sus plantas para expresarle sus necesidades.

             Se dice que en 1610 un granjero oyó la llamada de una mujer y de pronto vio sobre la copa de un árbol engolfada por nubes a la Virgen María, quien sujetaba un rosario en su mano derecha y al Niño Jesús en su mano izquierda. Su llamada, su ‘tawag’ fue el origen de esta devoción. Desde entonces se denominó a esta Virgen, llamada en lengua ilocana ‘Apo Baket’ o ‘señora que es mayor de edad’, como la Virgen que convoca, que invita, que llama.

             Pronto se extendió la devoción a esta advocación por milagros como la resurrección de un niño del pueblo de Binmaley o la disipación de un gran enjambre de langostas o como portadora de las lluvias en tiempos de gran sequía. Más recientemente, durante la segunda guerra mundial, fue atribuido a la intercesión de la Virgen el milagro de que cuatro bombas cayeron muy cerca del santuario. Tres explotaron en la plaza aledaña a la estructura y en la fachada, lo cual provocó la destrucción de ambas. En cambio, la cuarta cayó directamente sobre el santuario, aunque milagrosamente no llegó a explotar.

             Se está celebrando un novenario y el día 22 una misa solemne la celebrará el Nuncio Apostólico.

             Más allá de lo externo lo que hay que subrayar en este breve ensayo conmemorativo es la fe mariana del pueblo filipino en este atributo singular y significativo que convirtió este pequeño pueblo norteño en un lugar muy concurrido tanto por peregrinos como por turistas. Hoy en día, se siguen atribuyendo milagros a ‘Apo Baket’ que se han difundido.Incluso favores malévolos, pues forma parte de la cultura filipina, particularmente la norteña, el mal hábito de pedir mal por los enemigos. Hasta el punto de que muchos piensan que esta Virgen como vengativa que castiga a los malhechores y a los devotos que no cumplen con sus votos con donativos a la iglesia, visitas a la misma, misas, un nuevo manto por la Virgen, coronas, aureolas, rosarios, cetros y bastones de mariscal etc. Este elemento negativo o no del todo cristiano no lo han podido eliminar años y años del apostolado dominicano en el lugar.

             En estos tiempos de extrema necesidad, sobre todo con la guerra y sus consecuencias económicas sobre todo para Filipinas, Manaoag es una llamada constante a la fe en Dios que derramó sus bendiciones en una humilde aldeana a quien eligió para ser la Madre de su Hijo y que nos llama a todos a ir más allá de la materialidad de los favores y mercedes y a disponernos al cumplimiento de la voluntad de Dios.

             El que suscribe estas líneas, devoto del Santo Rosario desde sus años de niñez, ha encontrado en este santuario un baluarte de la fe en momentos difíciles, como incontables peregrinos que suben a esa colina en Manaoag para susurrar ante esa imagen taumatúrgica las angustias y preocupaciones que cobijan en sus corazones.

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