Sínodo Caminar juntos: Proceso de esperanza

El objetivo del sínodo “no es producir documentos” sino suscitar sueños, profecías, esperanzas y se puso mucho énfasis en insistir que éramos convocados a entrar en un proceso donde el Espíritu Santo y la respuesta a los signos de los tiempos nos ayudarán a vivir el hoy de Dios

La Iglesia-hogar es la que acoge a todos, la que no hace separaciones, que no hace distinciones, que acepta a los gays, a las lesbianas, a los trans, a los divorciados vueltos a casar, a los curas secularizados, a los inmigrantes que llegan con otras tradiciones religiosas y, probablemente, con buena fe, hemos cometidoel grandísimo error de separarlos

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es caminar1.jpg

SÍNODO ES EL MODO DE SER DE LA IGLESIA
Extraigo el título del discurso de estas letras del Papa
Francisco en la inauguración del inicio sinodal (9 octubre 2021).
Ciertamente no se puede expresar con más tino la esencia y el modo
de ser de la Iglesia peregrina. Caminar juntos cogidos de la mano,
atendiendo las necesidades de los más débiles, en verdad es una
parábola del reino de Dios que crece “sin que sepamos cómo”.
¿Un sínodo para el cambio de la Iglesia? Porqué no. Pero
nuestra pretensión pretende ser más real y concreta y, en
consecuencia, no aspira, en primer lugar, al cambio de los demás sino
al cambio personal (conversión) y el cambio de nuestras comunidades
(conversión pastoral). La convocatoria del Sínodo de la sinodalidad
ciertamente es acicate para medir nuestra pertenencia a la Iglesia y es,
al tiempo, decisión firme de hacer el camino juntos para servir mejor
al mundo. Nuestras fraternidades han debido colaborar en las
respuestas que nos pedían con conciencia de que el Sínodo no es una
reunión final que concluye con la redacción de un documento. No
construye comunidad quien voluntariamente se coloca al margen con
el convencimiento de que nada cambiará o poniendo en tela de juicio
la utilidad de este proceso. La espiritualidad del Hermano Carlos tiene
mucho que aportar en este momento con su larga experiencia de
escucha, diálogo y discernimiento. Es el subrayado evangélico que la
Fraternidad en su conjunto ha aportado a la Iglesia.
Ya se dijo desde el primer momento que el objetivo del sínodo
“no es producir documentos” sino suscitar sueños, profecías,
esperanzas y se puso mucho énfasis en insistir que éramos convocados
a entrar en un proceso donde el Espíritu Santo y la respuesta a los
signos de los tiempos nos ayudarán a vivir el hoy de Dios. En
consecuencia, el Sínodo más que contestar preguntas y redactar
documentos, es un proceso de conversión y compromiso efectivo con
el uso de las herramientas de la escucha, el diálogo y el discernimiento.
La convocatoria sinodal es para todo el Pueblo de Dios y para todo
hombre y mujer que quiera participar. Sinodalidad se conjuga con
diversidad. ¿Qué diálogo se puede dar cuando se rechaza al diferente?
El número del BOLETÍN, Caminar juntos: Proceso de Esperanza
une adrede el trabajo sinodal con el jubileo del año 2025 cuyo tema
central será la virtud teologal de la esperanza. Nos ayudan las
reflexiones espléndidas que nos invitan a “sembrar en Comunidad”
(Prof. A. Rodríguez Carmona) y a contemplar la vida del hermano
Carlos con amor y con humor (A. Sanz Baeza).
En la sección de Testimonios y Experiencias ocupa lugar
destacado la entrevista a María Cristina Inogés Sanz, laica, teóloga
y miembro de la Comisión metodológica del Sínodo que sueña con una
Iglesia en verdad libre e inclusiva: “Tiene que ser una Iglesia tan
inclusiva que cuando uno entre dentro pueda respirar hondo”
(Ecclesia nº 4093 16 octubre 2021). Este es el hilo conductor de sus
respuestas como ya se expres en la revista Ecclesia cuando fue
preguntada sobre cómo soñaba la Iglesia-hogar de la que habló en la
apertura del Sínodo ante el Papa. Su respuesta es clarividente y
revolucionaria: «Para mí la Iglesia-hogar es la que acoge a todos, la
que no hace separaciones, que no hace distinciones, que acepta a los
gays, a las lesbianas, a los trans, a los divorciados vueltos a casar, a
los curas secularizados, a los inmigrantes que llegan con otras
tradiciones religiosas y, probablemente, con buena fe, hemos cometido
el grandísimo error de separarlos» (Ecclesia o.c., 22). La sección se
completa con el testimonio de la vocación de Nathalie Flore de
Jesús, Hermanita de Jesús, en cuanto que la vocación, don de Dios, es
también compromiso comunitario y, en gran medida, proceso sinodal.
La sección Ideas y Orientaciones se abre con una entrevista a
Rafael Luciani, teólogo venezolano que forma parte de la Secretaría
del Sínodo. Con firmeza nos dice: «estamos llamados a construir
un nuevo modelo institucional para esta nuestra Iglesia del
tercer milenio… los procesos y eventos, si no están animados
por un estilo adecuado, resultan de una formalidad vacía” (DP
27)». La sección se complementa con un excelente artículo de
Nicolás Castellanos, una síntesis de los Religiosos y el Sínodo
trabajada por la Hermanita de Jesús Josefa Falgueras, junto a un
artículo-resumen de la fase parroquial llevada a cabo por el Consejo
de Pastoral de Ntra. Sra. de Montserrat (Almería).
La meditación “Caminante en el desierto” del Hermano del
Evangelio André Berger cierra nuestro número junto a unas notas
apresuradas ante la muerte del P. Michael Lafon que, más tarde, se
verán enriquecidas con un número monográfico de nuestro BOLETÍN.
MANUEL POZO OLLER
Director

https://drive.google.com/file/d/1zTOZf-qHI_NWH9PNaeRZo1oRZTZwaxZZ/view?usp=sharing

Volver arriba