MINISTERIOS AL SERVICIO DEL PUEBLO DE DIOS

Dignidad bautismal

Un paso más en la participación en la misión de la Iglesia de todos los bautizados que supone una opción decidida por des clericalizar la institución eclesial

Catequistas involucrados en una actividad estrictamente misionera con encargos

de predicar a los no cristianos; catequizar a los catecúmenos y ya bautizados; liderar la oración comunitaria, especialmente en la liturgia dominical en ausencia de un sacerdote; ayudar a los

enfermos y presidir los funerales; capacitar a otros catequistas en centros especiales o guiar a catequistas voluntarios en su trabajo; hacerse cargo de las iniciativas pastorales y organizar las funciones

parroquiales; ayudando a los pobres y trabajando por el desarrollo humano y la justicia

Que la iglesia promueva y confiera ministerios para hombres y mujeres de

manera equitativa (…) Es la iglesia de hombres y mujeres bautizados la que debemos consolidar promoviendo los ministerios y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal

José Luis Vazquez Borau
21 oct 2023 - 19:09

EL PAPA FRANCISCO INSTITUYE

EL «MINISTERIO DEL CATEQUISTA»

«El que recibe instrucción en la Palabra comparta todos los bienes con su catequista» (Gálatas 6,6)

Millones de laicos en todo el mundo son reconocidos hoy en día como catequistas en su parroquia o diócesis1.

El ministerio de catequista lo encontramos ya en los escritos del Nuevo Testamento

como servicio a favor de la transmisión de la fe. La Iglesia en sí misma, Pueblo de Dios, es una realidad ministerial, de servicio.

El Papa, dentro de la inspiración del II Concilio del Vaticano y los signos de los tiempos, ha querido dar un paso más en la recuperación del ministerio del catequista, en el marco de la recuperación de los ministerios laicales2.

Estamos ciertamente ante un nuevo paso de la Iglesia peregrina que, aunque camina

lentamente por su carácter universal y milenario, al tiempo se renueva con paso firme de la mano del Espíritu Santo y santa María, madre de la Iglesia. La relectura de II Concilio del Vaticano nos

confirma en la verdad dogmática de un solo bautismo que nos hace participar a todos sin excepción en el triple oficio de Cristo de acuerdo con la vocación particular de cada bautizado y su participación en el único sacerdocio real.

La carta apostólica de Motu propio del Papa Francisco Antiquum Ministerium” (Ministerio Antiguo), instituyendo el ministerio de la catequesis, se firmó el pasado 10 de mayo de 2021.

Es, sin duda, un paso más en la participación en la misión de la Iglesia de todos los bautizados que supone una opción decidida por des clericalizar la institución eclesial.

En efecto, en muchas partes del mundo, especialmente en comunidades en espera de un sacerdote residente, los catequistas son los líderes de la comunidad católica local, evangelizando,

convocando y guiando a sus hermanos católicos en la oración y las obras de caridad. No es extraño este ministerio en territorios misioneros.

En la Guía para Catequistas de 1997 de la Congregación para la Evangelización ya se constata la existencia de catequistas involucrados en una actividad estrictamente misionera con encargos

de «predicar a los no cristianos; catequizar a los catecúmenos y ya bautizados; liderar la oración comunitaria, especialmente en la liturgia dominical en ausencia de un sacerdote; ayudar a los

enfermos y presidir los funerales; capacitar a otros catequistas en centros especiales o guiar a catequistas voluntarios en su trabajo; hacerse cargo de las iniciativas pastorales y organizar las funciones

parroquiales; ayudando a los pobres y trabajando por el desarrollo humano y la justicia».

La decisión del papa Francisco de instituir formalmente el ministerio de catequista parece ser una respuesta a esas llamadas concretadas, entre otros lugares, en el Sínodo de Obispos para la Amazonía (2019), que pedía que la iglesia «promueva y confiera ministerios para hombres y mujeres de

manera equitativa (…) Es la iglesia de hombres y mujeres bautizados la que debemos consolidar promoviendo los ministerios y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal».

Nos hallamos ante una oportunidad preciosa de renovación pastoral que debe llevar a las comunidades al compromiso eficaz. Es también un reto para nuestras fraternidades para desechar todo

atisbo de clericalismo y asumir la secularidad y el anuncio del Evangelio «desde los tejados». La espiritualidad foucauldiana puede ofrecer mucho en este particular: ser testigos de la fe, acompañantes

y pedagogos que enseñan desde la coherencia y en nombre de la Iglesia, vida de oración, amor al Sagrada Escritura y la participación directa en la vida de la comunidad animados por un verdadero

entusiasmo apostólico.

1 El Anuario Estadístico de la Iglesia, una publicación del Vaticano, refleja

que, a fecha de 31 de diciembre de 2019, había más de 3 millones de

catequistas sirviendo a la iglesia en el mundo entero.

2 Algunos pasos en estos últimos decenios: Ministeria Quaedam de San

Pablo VI estableció dos ministerios: acólito y lector, que se podrían conferir

de forma estable solo a hombres. Los ministerios, hasta ahora, eran

recibidos casi exclusivamente por los seminaristas como un paso en su

formación.

El papa Francisco ha publicado recientemente dos documentos: Spiritus

Domini (10.1.2021), por lo que permite que sean instituidas también

mujeres; y Antiquum ministerium, por el que instituye un ministerio no

litúrgico: el del catequista.

MANUEL POZO OLLER

Director

Para leer el Boletín:

https://drive.google.com/file/d/1Cn14hJdl8E_uwi3c7giZ7RKgzcdBwzin/view?usp=sharing

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