En un apartado de opinión, Juan José Millás se expresa así: «. La mentira sobrevive en las condiciones de inverosimilitud más extremas que quepa imaginar porque nace del despropósito, mientras que la verdad no le basta con ser cierta, sino que ha de parecerlo. La mentira te sale al paso, mientras que la verdad has de buscarla. La mentira se vende al por mayor, mientras que las verdades se comercializan por unidades. La mentira te da la razón, mientras que la verdad suele poner en cuestión tus certidumbres.» (el Periódico, 24 de octubre de 2022). Y el profesor de periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Mayoral, explica que «hay una industria de la falsedad, tanto si los contenidos son verdad o mentira. Es un tipo de narrativa que no tiene nada que ver con el periodismo, está pensada para persuadir y para incitar a la acción, basta que sea creíble». Y Carles Pont, profesor de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), afirma que «para propagar el mensaje la extrema derecha y la extrema izquierda utilizan técnicas de márquetin político» que conducen a acciones tan desafortunadas como el asalto a los centros del poder como en Brasil o en Washington atacando a la democracia de estos países (La Vanguardia nº 50.774).

Los humanos ponemos más empeño en las cosas exteriores que las cosas interiores, cuando sabemos por experiencia que la riqueza, fama etc. carecen de auténtico valor.

El ‘conócete a ti mismo’ es de un valor incalculable, pero ponemos más esfuerzo en mantenernos en forma física. Y, desgraciadamente, quien no se conoce a sí mismo está perdido. La belleza no está en la apariencia sino únicamente en la verdad.

Quien no se mantiene alerta en cada momento de su vida nunca encontrará la verdad. Cuando la encontramos hay que estar dispuestos a dar la vida por ella. Y así, de esta manera podemos exorcizar toda clase de mentira, apreciar las diferencias y saber comprender a la parte contraria. La falsedad, por pequeña que sea nos echa a perder, pues la mentira destruye el alma y la verdad la fortalece.

“Cree en la verdad, piensa la verdad y vive la verdad, pues por mucho que parezca que triunfa la mentira, nunca puede triunfar sobre la verdad” (Gandhi).
¿Por qué tememos ser verdaderos y no tememos ser mentirosos? Para ser verdaderos necesitamos el silencio. Las palabras inútiles hieren a la verdad, por eso debemos respetar el silencio.
La mentira destruye el alma, la verdad la fortalece. No debemos prestar oídos a los rumores. Como todas las cosas tienen dos lados, debemos mirar siempre el lado positivo.
Cuando una palabra es verdadera, con una sola basta. En cambio, no por decir muchas palabras falsas conseguimos la verdad.
Una mentira envenena todo lo que toca. Una palabra verdadera transforma todo lo que tiene a su alrededor.

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