¿Cómo obtuvo Jesús la fortaleza espiritual para llevar su cruz?
La Encarnación del Hijo de Dios fue para señalarnos el camino que lleva a la vida: asumir nuestra propia cruz.
Como lo hemos escuchado en la primera lectura del profeta Isaías: “He aquí que mi siervo,… varón de dolores, habituado al sufrimiento,… soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores;… por sus llagas hemos sido curados, porque todos andábamos errantes;… tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores”.
Así, el profeta Isaías anunciaba la llegada de este varón de dolores, es decir, que mostraba el camino de la forma en que debemos afrontar nuestra propia cruz, nuestras tribulaciones, adversidades, problemas y circunstancias adversas.
¿Cómo obtuvo Jesús la fortaleza espiritual para llevar su cruz? Es importante ver el testimonio de Jesús. Por ello, el salmo responsorial con el que respondíamos a la primera lectura nos señala algunas de estas maneras de cómo fortalecernos espiritualmente.
Decíamos en respuesta: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. A ti, Señor, me acojo,… y tú, mi Dios leal, me librarás…. Señor, en ti confío… y en tus manos está mi destino…. Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes los que esperan en el Señor”.
Este salmo tenía esta señal de lo que debemos imitar de Jesús para ir generando en nosotros cada día una mayor fortaleza espiritual y afrontar cualquier adversidad, como Jesús lo hizo hasta la muerte en la cruz; de allí que debemos siempre seguir a Jesús, encomendándonos al Padre.
La segunda lectura de la carta a los Hebreos, además de la fortaleza espiritual, nos ayuda a mantener la constancia, la paciencia y la fidelidad. Estas tres características describen a la persona que es madura en su espiritualidad: constancia, es decir, no se desanima ante la adversidad, sino que la afronta; paciencia, porque muchas veces no se resuelven las cosas de la noche a la mañana, sino que hay que tener esa paciencia de ver el resultado poco a poco; y tercera característica, la fidelidad. Una fortaleza espiritual nos facilita llevar nuestra propia cruz y ser auténticos discípulos de Jesucristo.
Por eso, el autor de la carta a los Hebreos nos señala: “Mantengámonos firmes en nuestra profesión de la fe”. Mantengamos esta fe en Dios: Dios nos dio la vida, Dios nos asiste para cuidarla, Dios nos espera en la eternidad.
Continúa diciendo el autor de esta carta: precisamente por eso, “Cristo, a pesar de que era el Hijo de Dios, aprendió a obedecer padeciendo y, llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen”.
Por eso, Jesús es el camino, es la verdad y es la vida. Pidámosle al Señor, en este Viernes Santo, viernes de dolor, viernes de luto, que sigamos, como buenos discípulos, las características que nos ha descrito la Palabra de Dios y que nos hacen fieles discípulos de Jesucristo. En un breve momento de silencio, cada uno pídaselo a Jesucristo, Señor.
