Cuidemos al ser humano, cuidemos la creación
Es necesario que cuidemos la casa común, de la misma manera que cuidamos nuestro propio hogar. Hay comportamientos hacia la naturaleza que son intolerables y que ponen en riesgo nuestra existencia, a corto o largo plazo. No sirven excusas ni aquello de «todo el mundo lo hace»
La Iglesia celebra cada 1 de septiembre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, una cita que, desde su institución por el papa Francisco en el año 2015, invita a los cristianos a custodiar la «casa común». La Jornada inicia también el llamado «Tiempo de la Creación», que culmina el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís, patrón de la ecología.
En un mundo marcado por la crisis climática, la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales, esta Jornada, además de ser una llamada ecológica, es una llamada espiritual. Nace de la convicción de que la tierra no nos pertenece, de que no somos sus propietarios, sino que nos ha sido confiada para que la cuidemos y disfrutemos de ella. El papa Francisco situó esta cuestión en el centro del magisterio de la Iglesia. Insistía en que la degradación ambiental y la pobreza humana son dos caras de una misma crisis.
Ciertamente, no podemos desvincular una crisis de la otra. Es necesario que cuidemos la casa común, de la misma manera que cuidamos nuestro propio hogar. Hay comportamientos hacia la naturaleza que son intolerables y que ponen en riesgo nuestra existencia, a corto o largo plazo. No sirven excusas ni aquello de «todo el mundo lo hace».
Nuestro estilo de vida y nuestros hábitos de consumo afectan a nuestro entorno, a menudo de manera negativa. La alerta hace tiempo que nos ha llegado. La alarma no deja de sonar, pero no queremos escucharla. Si amamos a Dios, no podemos dañar la creación; no podemos explotar la tierra sin control ni escrúpulos. Debemos cuidarla y preservarla, porque es la casa común y el lugar donde vivimos nuestra vocación humana, llamados a caminar hacia la plenitud en Dios.
El papa León XIV ha querido mantener viva esta sensibilidad eclesial. Para su mensaje de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación de este 2026 ha escogido el lema «Forjarán arados con sus espadas y hoces con sus lanzas» (Is 2,4). Con estas palabras, el profeta Isaías expresaba una llamada a la paz. El Papa ha hecho suya esta cita para afirmar que los conflictos bélicos deterioran enormemente el medio ambiente. Las guerras no solo causan sufrimiento humano, sino que también devastan ecosistemas, contaminan tierras y aguas, y comprometen el futuro de pueblos enteros. Ya lo señalaba el papa Benedicto XVI cuando decía: «Si quieres cultivar la paz, protege la creación» (Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, 2010).
La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación es necesaria; necesitamos que cada día seamos conscientes de la importancia de cuidar nuestro entorno. En la Sagrada Escritura este mensaje es claro: podemos disfrutar de la creación, pero no somos sus dueños, sino únicamente sus administradores. En el libro del Génesis leemos: «Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo guardara» (Gn 2,15). Seamos custodios del mundo que Dios nos ha regalado.
Queridos hermanos y hermanas, cuidar la creación es, en definitiva, cuidar al ser humano. Señor, danos la fuerza de tu amor para que cuidemos la vida y la belleza de nuestro mundo. Toda la creación está llamada a alabar a Dios. Así se expresa en el cántico de Daniel: «Bendiga la tierra al Señor... Bendecid al Señor, peces y monstruos marinos, bendecidlo, todos los pájaros del cielo... Bendecid al Señor, todos los hombres... Cantadle alabanzas por siempre» (Dn 3,57-88).
† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona
