Siempre disponibles: proyecto pastoral para el año litúrgico La juventud, un nuevo reto

La juventud
La juventud

Tenemos mucho que aprender de los jóvenes: como nos dice el papa Francisco "la verdadera juventud consiste en tener un corazón capaz de amar a todos sin distinción"

"No es fácil ser joven en nuestra sociedad, no es fácil vivir la vida sin dejarse robar la esperanza en un mundo incierto y lleno de exigencias como el nuestro"

"Iniciamos el adviento y con la llegada del nuevo año litúrgico os propongo que incorporemos a nuestro trabajo conjunto un nuevo objetivo del Plan Pastoral Diocesano: los jóvenes"

A los 17 años, la joven paquistaní Malala Yousafzai se convirtió en la persona más joven en ganar un Premio Nobel. Le fue otorgado el de la Paz por su cerrada defensa del derecho a la educación, después de que los talibanes le dispararan un tiro en la cabeza cuando solo tenía quince años.

La adolescente sueca Greta Thunberg, en 2018, decidió que todos los viernes protestaría ante las autoridades por la pasividad y la falta de iniciativas ante el cambio climático. Un año después, ya se ha convertido en el símbolo de esta lucha y miles de jóvenes de todo el planeta la apoyan.

En la Iglesia encontramos ejemplos de jóvenes que han dado su vida por Cristo y por edificar un mundo más justo siguiendo el Evangelio. Es el caso de san José Sánchez del Río, que durante la persecución religiosa perpetrada en México a principios del siglo XX, fue torturado y asesinado, cuando solo tenía catorce años, por negarse a renunciar a la fe cristiana. Otro ejemplo es el del joven de nuestra archidiócesis Joan Roig Diggle, que el papa Francisco ha declarado mártir el pasado mes de octubre y cuya beatificación esperamos celebrar pronto.

Tenemos mucho que aprender de los jóvenes, porque, como nos dice el papa Francisco en la exhortación apostólica postsinodal Christus vivit (CV) «la verdadera juventud consiste en tener un corazón capaz de amar a todos sin distinción, mientras que todo lo que nos separa de los demás hace que nuestra alma envejezca» (CV 13).

Los jóvenes protestan ante las injusticias y extienden una mano al más necesitado sin pedir nada a cambio. Luchan por un mundo mejor. Ahora bien, no es fácil ser joven en nuestra sociedad, no es fácil vivir la vida sin dejarse robar la esperanza en un mundo incierto y lleno de exigencias como el nuestro. Les exigimos que sean una especie de superhéroes: bien formados, plurilingües, creativos, competitivos… Les ofrecemos un amplio abanico de posibilidades para que se formen para el día de mañana, pero, tal vez, les deberíamos ayudar primero a crecer como personas y darles la estabilidad que necesitan.

Hoy celebramos la solemnidad de Cristo Rey y con ella finalizamos este año litúrgico en el que hemos trabajado el reto de la fraternidad. El próximo domingo iniciamos el adviento y con la llegada del nuevo año litúrgico os propongo que incorporemos a nuestro trabajo conjunto un nuevo objetivo del Plan Pastoral Diocesano: los jóvenes. Jesús, como nos recuerda San Ireneo, es «un joven entre los jóvenes, con el fin de ser ejemplo para los jóvenes» (CV 22).

La atención a los jóvenes, sin abandonar el reto de la fraternidad, es la propuesta pastoral que os hago para este nuevo año litúrgico. Eso, requiere de nosotros, particularmente de los ministros ordenados y de los agentes de pastoral, un examen de nuestras prioridades y de nuestras ocupaciones para estar siempre disponibles, para hacernos los encontradizos con los jóvenes que buscan una escucha sincera y atenta. Queridos hermanos y hermanas, oremos ya desde ahora pidiendo al Señor que nos guie y oriente en esta noble tarea. 

† Card. Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona  

Adviento

Etiquetas

Volver arriba