"El Pilar que nos sostiene"
"La fiesta de la Virgen del Pilar nos traslada amorosamente hasta las mismas raíces de nuestra fe y nos pone en sintonía con muchos hermanos y hermanas del mundo entero que la veneran y la aman. María nos invita a apoyarnos en Dios, pilar de nuestra vida"
A la Virgen dirigimos nuestra mirada para que nos siga protegiendo con su amor maternal. A ella le cantamos: “Virgen Santa, Madre mía, luz hermosa, claro día, que la tierra aragonesa te dignaste visitar”. Sí, según la tradición, fue en tierras aragonesas donde la Virgen María se apareció al apóstol Santiago, cuando predicaba la Buena Nueva. Ella le infundió coraje y ánimo para continuar su misión ante las dificultades que encontraba en su predicación.
Hoy seguimos anunciando la Buena Nueva con ilusión, pero sigue habiendo reticencias al mensaje de Jesús. Muchos oídos no lo escuchan, quizá por los numerosos ruidos que nos rodean que no nos permiten estar atentos y nos distraen. Además, vivimos inmersos en una cultura marcada por las prisas, la comodidad y la búsqueda constante del bienestar inmediato. Estamos acostumbrados a conseguir las cosas con facilidad, sin apenas esfuerzo.
Hoy también necesitamos el ánimo de la Virgen del Pilar, de María. Ella fue un verdadero “pilar” para Jesús. Durante toda su vida, Jesús la tuvo a su lado, hasta la cruz. María, fiel a Dios, siempre confía en Él, porque Él es el fundamento de nuestra existencia. Y, como bien proclamamos en el salmo, “Dios es nuestro amparo y fortaleza” (Sal 45,2). Él nos da fuerzas en nuestras noches más oscuras.
Necesitamos aferrarnos a algo que nos mantenga en pie. Ciertamente, necesitamos pilares sólidos en nuestra vida para no derrumbarnos, del mismo modo que una casa debe edificarse sobre buenos cimientos. Así nos lo pedía Jesús cuando decía que construyéramos nuestra casa sobre la roca y no sobre la arena, para que ninguna tempestad la pudiera derrumbar (cf. Mt 7,25).
Meditemos cuáles son nuestros pilares básicos. ¿Qué es lo que realmente nos sostiene? Sin duda es la fe en Dios, fundamento de nuestra esperanza. Una fe, que, vivida en comunidad, se contagia. Una fe que se alimenta con la oración y con la gracia de los sacramentos.
La fiesta de la Virgen del Pilar nos traslada amorosamente hasta las mismas raíces de nuestra fe y nos pone en sintonía con muchos hermanos y hermanas del mundo entero que la veneran y la aman. María nos invita a apoyarnos en Dios, pilar de nuestra vida.
Queridos hermanos y hermanas, que Santa María del Pilar nos acompañe con su amor maternal. Santa María del Pilar, ruega por nosotros, ruega por la Iglesia que peregrina en Barcelona, ruega por el mundo, por la justicia y la paz, ruega por los que sufren, Reina y Madre de Misericordia. Te pedimos que fortalezcas la fe de todos los cristianos, especialmente la de quienes pasan por momentos difíciles.
Aprovecho la ocasión para felicitar de corazón a todas las personas que llevan el nombre de Pilar. Que la Virgen las proteja siempre.
