28 abr 2025
Un Papa como para invitarlo a almorzar
“Se le ve un buen hombre”. “Qué buena gente”. “Cómo sonríe”. “¿Y cuando se inclinó pidiendo la bendición?”. “Ahora tiene que meter aquello en vereda”. “Hay que poner las cosas de la Iglesia a la conveniencia de hoy día”.
Nunca un Papa me había implicado personalmente tanto, me había hecho sentir tanto orgullo por ser uno de los suyos, quizá porque nunca había visto al Papa tan "mío", tan “uno de los nuestros”… En él creo que sí que se intuye la vida de Jesús.