"Recuperar la paz es una tarea conjunta e impostergable" La Amistad Social
La amistad social, la fraternidad y la responsabilidad son algunos criterios de la Doctrina Social de la Iglesia, conceptos que están interrelacionados y promueven el bien común a través de la cooperación, el respeto y la participación activa
La fraternidad, la amistad social y la responsabilidad son los caminos indicados para construir un país mejor, más justo, solidario, inclusivo, equitativo y pacífico, con el compromiso de todos
Recuperar la paz es una tarea conjunta e impostergable, porque ninguna solución será posible si el país sigue dividido y polarizado; el diálogo es inminente, porque cada uno encuentra su plenitud en el otro y abre posibilidades para el encuentro
Recuperar la paz es una tarea conjunta e impostergable, porque ninguna solución será posible si el país sigue dividido y polarizado; el diálogo es inminente, porque cada uno encuentra su plenitud en el otro y abre posibilidades para el encuentro
El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos”. (Papa Francisco)
La amistad social, la fraternidad y la responsabilidad son conceptos interrelacionados: promueven el bien común a través de la cooperación, el respeto y la participación activa.
La amistad social es un nuevo estilo de vida que implica participación cívica, una cultura del encuentro y de construcción colectiva para evitar que nadie quede excluido, buscando superar el individualismo, compartiendo valores y un patrimonio común, proponiendo una visión de colaboración y respeto.
La fraternidad es el ideal de la solidaridad mutua, la cooperación, la acción colectiva y el apoyo compartido, reconociendo que todos somos parte de una comunidad. Va más allá de la asistencia y se centra en el amor en acción y la justicia local y global.
La responsabilidad es la obligación mutua que surge de la fraternidad, involucrando una acción colectiva de unirse a otros para crear procesos sociales que beneficien a todos, practicando la "caridad política”, además busca abordar desafíos sociales y construir un futuro de paz. Es también el compromiso por el bien común, un trabajo conjunto por el desarrollo integral y el bienestar de todos.
La responsabilidad implica: Hacernos prójimos, superar prejuicios e intereses personales para atender las necesidades de los demás. Servicio comunitario, comprometerse activamente con el bienestar de la comunidad, uniendo y no dividiendo, extinguiendo el odio y abriendo sendas de diálogo. Construcción de un mundo más justo, trabajar activamente en las relaciones cotidianas, en la vida social y en las instituciones para construir un mundo más fraterno.
La amistad social, la fraternidad y la responsabilidad invocan una transformación social profunda, que ve en cada ser humano a un hermano y nos alienta a cuidar activamente unos de otros, de nuestro entorno y de la casa común. En Ecuador están seriamente averiadas. La sociedad está totalmente polarizada, inclusive hay familias divididas, amistades acabadas, casi ya no hay rivales políticos sino enemigos, los “samaritanos” están extinguiéndose vertiginosamente. Pulula por doquier el individualismo. Paulatinamente nos olvidamos del prójimo y del bien común.
A pesar de que la realidad de pobreza, de desempleo, de falta de medicinas en los hospitales y de servicios básicos en muchos sectores rurales, de la desnutrición crónica infantil, de la migración acelerada, de la violencia incontrolable, del sicariato, del miedo que galopa por doquier… estamos divididos y atravesados por una “guerra” entre politiqueros que acrecienta la crisis y que la está llevando a niveles incontenibles y quizá a una situación sin retorno. Cada quien cree tener la razón y que solo sus propuestas son las apropiadas y adecuadas para enfrentar la crisis. El diálogo está completamente roto. Las oposiciones son beligerantes, sin ninguna posibilidad de encuentro.
La fraternidad, la amistad social y la responsabilidad son los caminos indicados para construir un país mejor, más justo, solidario, inclusivo, equitativo y pacífico, con el compromiso de todos: personas e instituciones. En la “Casa Común” todos debemos vivir como una gran familia, dejar a un lado las confrontaciones, desencuentros, intereses personales y de grupo para restaurar nuestro país y superar los males generados por la crisis económica, social, política y ambiental que vivimos y que se acentua con el pasar del tiempo.
Recuperar la paz es una tarea conjunta e impostergable, porque ninguna solución será posible si el país sigue dividido y polarizado; el diálogo es inminente, porque cada uno encuentra su plenitud en el otro y abre posibilidades para el encuentro, para limar asperezas, encontrar soluciones a los complejos problemas que nos afectan; el fortalecimiento institucional es desafiante e inaplazable, necesitamos recuperar la institucionalidad para volver a confiar en la justicia, contar con servicios de salud dignos y educación de calidad, desterrar la corrupción y la impunidad, anular la indiferencia y promover la inclusión social. Inmensa tarea.