Bancarrota hídrica
La Pasión y Resurrección del Señor nos debe hacer meditar sobre la situación de dolor y sufrimiento que actualmente padece el mundo y nuestro país para, desde la acción, crear una base de esperanza que nos lleve a la Pascua
Esto se debe a que las vergonzosas cifras de la sed no se pueden considerar como una fatalidad sin solución, en cuanto ya disponemos de los conocimientos de ingeniería y de gestión para el suministro de agua, también en las zonas más remotas, e incluso en alta mar. Y también porque la gestión del agua no puede depender de «un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. (Papa Francisco 2019)
El día del agua es un momento para reflexionar y fortalecer la defensa del agua ante las amenazas sobre la fuente de vida. Preguntémonos , ¿por qué la ONU dice que vivimos una bancarrota hídrica mundial?, ¿cómo podemos detenerla, para tener agua en abundancia para todos y todas?
Dice la ONU que “la cuenta corriente de la naturaleza está en números rojos, el mundo ha entrado en una era de "quiebra hídrica global", un punto de no retorno para ciertos sistemas donde la demanda humana ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos y secado los pozos del futuro, poniendo en riesgo el conjunto del sistema hídrico del planeta. La humanidad no solo ha gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, sino que ha vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos.”
Y esta tendencia se encamina a agravarse por el uso intensivo del agua para el extractivismo de renta tradicional, la minería, la explotación petrolera, y para los nuevos proyectos de renta tecnológica, la inteligencia artificial, la minería de bitcoins, la explotación de tierras raras necesarias para los productos tecnológicos y bélicos.
Para obtener un gramo de oro se usan más de mil litros de agua, en el proceso de trituración, lavado y lixiviación, que afecta a las fuentes hídricas. La red Bitcoin utilizó más de 2300 gigalitros a nivel mundial, equivalente al uso doméstico de agua de más de 300 millones de personas en áreas rurales del África subsahariana. Una sola transacción de Bitcoin gasta, en promedio, 16,000 litros de agua.
Los sistemas de Inteligencia Artificial consumen entre 312.5 y 764.6 mil millones de litros de agua al año. Este volumen es comparable o superior al consumo anual de toda la industria global de agua embotellada, que es otro alto consumidor de agua dulce.
Ante esta realidad, el mandato de la Laudato Sí se vuelve más urgente.El mundo tiene una "grave deuda social" con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque se les niega el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable.
El agua es derecho humano básico, fundamental y universal que es indispensable para la supervivencia de las personas y para la preservación de la vida en el planeta. El acceso al agua potable y segura es una condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Hay una "grave deuda social" con los pobres que no tienen acceso al agua, pues se les niega el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable.
El agua tiene un Valor Espiritual y Simbólico: para los creyentes, el agua es un regalo del Creador, fuente de vida y símbolo de purificación y regeneración.
Bajo ningún punto de vista es mercancía: El agua no debe ser tratada como una simple mercancía sujeta a las leyes del mercado o la especulación, sino como un bien común que debe ser protegido y compartido.
Este día también es para recordar y aprender de las luchas en defensa de la vida y el agua.
Podemos aprender de la experiencia del “Quinto Río en Cuenca.
Podemos aprender de las luchas de diversas organizaciones para impulsar el rescate del Río San Pedro y del Río Machángara, devolverles la vida.
Podemos aprender de la larga lucha de las organizaciones sociales, las comunidades campesinas e indígenas, con el acompañamiento de la Iglesia en defensa de la vida.
Es el tiempo de juntar todas estas luchas, para defender la fuente de vida. Sentir con Dios que todo estaba bien, y que podemos continuar la obra del Dios-creador.
“Entonces Dios dijo: «Que el agua que está debajo del cielo se junte en un solo lugar, para que aparezca lo seco.» Y así fue. A la parte seca Dios la llamó «tierra», y al agua que se había juntado la llamó «mar». Al ver Dios que todo estaba bien, dijo: «Que produzca la tierra toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto.» Y así fue.” (Génesis, 1,9-11).
Para salir de esta bancarrota hídrica mundial debemos trabajar juntos para emprender tareas que nos permitam cuidar, proteger y utlizar el agua con responsabilidad.
