Unidad en la diversidad: Comuniquemos esperanza

Comuniquemos esperanza. Hacernos al otro, aprender del otro, solo puede hacerse realidad desde el reconocimiento de la diversidad, la empatía para el diálogo y la comprensión mutua desde el amor hacia el prójimo y la casa común

Unidad en la diversidad
Unidad en la diversidad

“Si en el curso de la historia las divisiones han sido causa de sufrimiento, hoy debemos comprometernos a invertir el rumbo, avanzando por caminos de unidad y fraternidad, que comienzan precisamente rezando, estudiando y trabajando juntos…El verdadero ecumenismo se hace caminando: no tengáis miedo de caminar, de caminar con los demás, con confianza en los demás; y en el servicio: servid a los pobres, ayudad a las comunidades cristianas y también a las no cristianas. Caminad y servid: seguid así” (papa Francisco). 

Entre el 18 y 25 de enero de este año celebramos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, con el lema «Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados» (Ef 4:4). Este evento anual inició en 1908 como “Octavario por la Unidad” por iniciativa del Padre Paul Wattson y la Madre Lauren Witte. En 1916 el papa Benedicto XV extendió oficialmente la observancia de esta octava, en 1935 el Octavario se transformó en “Semana Universal de Oración por la Unidad de los Cristianos”, en 1966 empezó a colaborar el Consejo Mundial de Iglesias.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

En todo el mundo cristiano, con la participación de varios laicos, pastores, sacerdotes, e iglesias, se resalta la importancia de la oración por la unidad y se sigue fomentando el espíritu “ecuménico” (universal), tan importante para caminar juntos y construir realidad la fraternidad. 

El principio del ecumenismo entre cristianos es la unidad en la diversidad, unidos en torno a un solo Señor, reconociéndonos como hermanos en la fe, estableciendo un diálogo sincero y escucha mutua desde la caridad y la verdad, aceptando que es necesaria una conversión y aceptación desde el corazón, viviendo el amor concreto basado en testimonios comunes en favor de los pobres, la paz y la justicia, orando juntos para fortalecer aquello que nos une, y respetando al “otro” por ser hermano, hijo/a de un mismo Padre. 

Esta unidad cristiana se torna en un impulso que motiva al diálogo interreligioso con otras creencias distintas como el islam, el budismo y hasta la religión andina plasmada en sentimientos y rituales religiosos, diálogo basado en principios y valores, similar al intercultural que se basan en: el reconocimiento de la diversidad de las distintas culturas y de sus valores propios; un diálogo horizontal sin imposiciones; el respeto sin ningún tipo de discriminación, exclusión, xenofobia ni marginación; la valoración y enriquecimiento mutuo; la integralidad y comunalidad desde las cosmovisiones que establecen relaciones comunitarias; el trabajo conjunto; la relación y cuidado de la casa común.

Ecumenismo e interculturalidad representan los retos que debemos enfrentar desde nuestra fe en un caminar conjunto. Desde el Concilio Vaticano II se han impulsado los cauces de diálogo ecuménico e interreligioso, pero son los hechos concretos los que permiten dar pasos reales de cercanía y afinidad espiritual. En el Sínodo para la Amazonía (2019) la interculturalidad fue una referencia imprescindible que supone la conversión de una Iglesia misionera y su encarnación en las culturas de los distintos pueblos y nacionalidades ancestrales. “En la Amazonía, el diálogo interreligioso se lleva a cabo especialmente con las religiones indígenas y los cultos afrodescendientes… Nuestra conversión debe ser también cultural, hacernos al otro, aprender del otro. Estar presentes, respetar y reconocer sus valores, vivir y practicar la inculturación y la interculturalidad en nuestro anuncio de la Buena Noticia…En la gente de la Amazonía encontramos enseñanzas para la vida. Los pueblos originarios aportan valores culturales en los que descubrimos las semillas del Verbo” (Sínodo para la Amazonía n. 25, 41 y 43).

Padre Lauren Fernández
Padre Lauren Fernández

En Ecuador tenemos importantes ejemplos de trabajo ecuménico como el realizado por el padre Lauren Fernández, svd, con el Centro Bíblico del Verbo Divino y su relación con las Sociedades Bíblicas Unidas y de encarnación intercultural de la Iglesia de los vicariatos como la entrega martirial de Mons. Alejandro Labaka y la Hna. Inés Arango. Alejandro descubrió las semillas del Verbo en las nacionalidades ancestrales, como dice en su escudo episcopal: “Semina Verbi” o en el libro del padre José Miguel Goldáraz: “Iglesia Naporuna”.  

Sentir y vivir el espíritu ecuménico y la interculturalidad solo puede hacerse realidad desde el reconocimiento de la diversidad, una profunda empatía para el diálogo y la comprensión mutua, con honestidad y solidaridad y la cooperación efectiva, desde el amor hacia el prójimo y la casa común. Comuniquemos esperanza.

Esperanza
Esperanza

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