Un paso profético del Celam: IA y desarrollo integral

En el umbral de la encíclica Magnifica humanitas de León XIV:

En la proximidad de la primera encíclica del papa León XIV, el Celam ofrece una obra que pone el acento en el problema de América Latina: la tecnología y su impacto en los más pobres.

Es un recurso en total sintonía con la Doctrina Social de la Iglesia, que supera la reflexión teórica y ofrece criterios prácticos en una coyuntura donde los intereses de las periferias resultan, a menudo, ajenos o distantes a la revolución digital.

Portada del libro del Celam sobre IA
Portada del libro del Celam sobre IA

A días de la publicación de la primera encíclica del papa León XIV, Magnifica humanitas, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) ha anunciado la realización de otro importante aporte en la misma materia: el libro Inteligencia artificial y desarrollo humano integral. Se trata de un estudio elaborado por el Grupo de Trabajo de Frontera Tecnológica del Celam, conformado por una decena de expertos y académicos de alto nivel en América Latina. Este equipo lleva tres años investigando la materia por encargo de los obispos, siendo esta obra su último gran aporte.

Lo más novedoso de la publicación —de solo 85 páginas— es que no se limita a la teoría, sino que nace de una urgencia pastoral: evitar que la tecnología se convierta en una nueva herramienta de exclusión en un continente ya herido por la desigualdad, más cuando ella ya está presente en la educación, el trabajo, la salud, la comunicación, la economía, la política y también en las preguntas pastorales de la Iglesia.

Por eso, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, Celam, busca iluminar esta realidad ya que toda tecnología debe medirse por su capacidad de servir a la dignidad humana, al bien común y, especialmente, a los pobres.

Con ese horizonte aparece Inteligencia artificial y desarrollo humano integral, nuevo documento del Grupo de Trabajo de Frontera Tecnológica del Celam. La obra continúa el camino abierto en 2025 con La Inteligencia Artificial. Una mirada pastoral desde América Latina y el Caribe, pero da un paso más: ya no solo pregunta qué es la IA o cuáles son sus riesgos pastorales, sino cómo puede contribuir —o impedir— un verdadero desarrollo humano integral y solidario.

La pregunta de fondo atraviesa todo el texto: ¿puede la inteligencia artificial ayudar a que las personas vivan mejor, con más libertad, justicia y dignidad, o terminará reforzando las brechas que ya hieren al continente? La respuesta, advierte el documento, no es automática. Dependerá de las decisiones éticas, políticas, económicas, educativas y pastorales que se tomen ahora.

En la presentación, Mons. Lizardo Estrada Herrera, secretario general del Celam, ofrece una clave de lectura que resume el espíritu del texto: “La inteligencia artificial puede y debe ser un instrumento para el desarrollo y para el bien. Debe servir también para potenciar el buen vivir”. De este modo, la IA no es demonizada, pero tampoco canonizada; no es salvación, pero puede ser herramienta; no reemplaza la conciencia humana, pero puede ayudar si está orientada por una ética del cuidado.

El Celam sitúa esta reflexión en el corazón de la Doctrina Social de la Iglesia y reconoce que la inteligencia artificial ya es un signo de los tiempos. No se trata solo de usar mejores herramientas digitales para catequesis, comunicación o administración eclesial. Se trata de discernir qué tipo de humanidad se está configurando cuando los algoritmos comienzan a influir en decisiones laborales, educativas, sanitarias, financieras y políticas.

Guillermo Sandoval, director del Centro de Gestión del Conocimiento del Celam, lo plantea claramente: “El problema se presenta cuando la IA puede hacer más pobres a los pobres y más ricos a los ricos”. La frase pone el dedo en una herida latinoamericana. Allí donde ya existen desigualdades históricas, y brechas de diferentes tipos con exclusión de  las periferias.

Uno de los aportes más relevantes del documento es que evita dos extremos: el entusiasmo ingenuo y el miedo paralizante. El Celam no propone desentenderse la tecnología, como si la Iglesia pudiera mirar desde lejos el cambio de época. Tampoco bendice sin preguntas el avance técnico. La clave que propone es el discernimiento. Es decir, mirar los fines, los intereses y los impactos concretos sobre la vida de las personas.

El texto desarrolla cinco grandes capítulos: antropología y sociedad; ética, bioética y mirada social; ecosistemas de la IA, con atención a su dimensión ambiental y laboral; misión pastoral en América Latina y el Caribe; y, finalmente, el llamado a los discípulos misioneros a la acción pastoral en tiempos de inteligencia artificial.

La llamada “sinodalidad digital” aparece como una intuición sugerente. No significa reemplazar el encuentro humano por pantallas ni reducir la comunión eclesial a conectividad. Significa aprender a caminar juntos también en los entornos digitales, escuchando a quienes tienen voz en las redes y, sobre todo, a quienes ni siquiera tienen acceso a ellas.

Sandoval recuerda que la Iglesia ya enfrentó dilemas parecidos frente a otros procesos históricos, como la globalización. Entonces, no se trataba simplemente de apoyarla o rechazarla, porque ocurriría con o sin la Iglesia. La verdadera pregunta era quién la orientaría y con qué valores. Algo similar sucede ahora con la inteligencia artificial: avanzará, pero la cuestión decisiva es si su rumbo será dictado solo por intereses económicos y geopolíticos, o si también será iluminado por la dignidad humana, la justicia social, la fraternidad y el Evangelio.

El tono del texto es exigente, pero también de esperanza. Reconoce que la IA puede mejorar diagnósticos médicos, ampliar oportunidades educativas, traducir contenidos y apoyar respuestas ante emergencias sociales o ambientales. Pero también advierte que puede reproducir sesgos, aumentar la vigilancia, manipular emociones, concentrar poder, precarizar empleos y reducir a la persona a un simple perfil de consumo o de riesgo.

“La tarea de la Iglesia en este campo es un desafío fascinante. Pasar del temor a la acción. Caminar un territorio nuevo. A ser protagonistas en la configuración ética de la IA, sabiendo que la Palabra de Dios, en especial el Evangelio, puede también iluminar la era digital”, señala Sandoval. Y concluye:

“Se trata, en definitiva, de un recurso importante para la acción pastoral que permitirá utilizar las nuevas herramientas tecnológicas en la construcción de un mundo más justo, fraterno, solidario y en paz. La encíclica del papa León XIV, Magnifica humanitas” que esperamos para estos días, seguro nos dará aún más luces para esta reflexión y discernimiento”.

El documento tiene un enfoque eminentemente práctico. Su anexo contiene referencias bibliográficas con sus respectivos enlaces en internet y un glosario con 57 términos clave. En los próximos días estará disponible gratuitamente para su descarga en «https://documental.celam.org».

También te puede interesar

Lo último

stats