La agenda papal demuestra el liderazgo global de Bergoglio en la era del coronavirus Francisco, ”jugador de toda la cancha”

Francisco y  John Forbes Kerry
Francisco y John Forbes Kerry

Las últimas horas volvieron a mostrar el liderazgo moral del papa Francisco a nivel mundial: recibió a la titular del FMI, a John Kerry, al canciller iraní, habló con Erdogan; envió señales a Beijing con la designación de un nuevo obispo; marcó la línea para pedir el cese del fuego en Medio Oriente y se prepara para reunirse con Von Der Leyen

El nuevo obispo de Hong Kong es una persona muy bien vista en Beijing, considerado un hombre de unidad, lejos de las intentonas separatistas estimuladas desde la OTAN y que, con la experiencia acumulada como provincial de los jesuitas, sabe moverse en la asfixiante burocracia china como un pez en el agua

La agenda de la última semana del papa Francisco volvió a poner en evidencia el rol central que ocupa el pontífice como figura indiscutida a nivel global y faro moral mundial, con una ascendencia que derrama tanto a la política como a la economía y a la sociedad en general.

Mientras el mundo se debate sobre la denominada post pandemia utilizando urbi et orbi la bergoglliana definición de que “nadie se salva solo” y cuando aumentan las tensiones dispersas entre Oriente y Occidente deslocalizadas en muchos puntos del planeta (Ucrania, Oriente Medio, las latentes tensiones China-Rusia-Estados Unidos), el pontífice aparece como uno de los pocos, quizás el único, punto de referencia para líderes de todo el globo y se remiten, (aunque a veces más en los discursos que en los hechos) a las enseñanzas y el liderazgo de Jorge Bergoglio.

La última semana fue un ejemplo claro de ese faro moral que continúa siendo Bergoglio desde su entronización en 2013. La figura del Papa apareció en reuniones o eventos claves en temas de importancia global, desde China a Estados Unidos.

El Papa y el presidente del Banco Mundial
El Papa y el presidente del Banco Mundial

Deuda, clima y vacunas para todos

En el plano económico, Francisco recibió en el Vaticano a la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en momentos en que el organismo se debate si dar un paso histórico de flexibilización de sus normas para aligerar el peso de la deuda de los países pobres y en desarrollo, entre ellos la Argentina natal del Papa.

En el plano ambiental (aunque no solo), el Papa se reunió con el exsecretario de Estado estadounidense, actual enviado de Biden para el clima, John Kerry. En una relación de mutuo respeto,  más allá de las declaraciones psoteriores de Kerry, suena realista considerar que el diálogo entre ambos excedió a la lucha contra el cambio climático, y que cuestiones como una futura visita de Biden o la escalada de tensión en Medio Oriente se pueden haber colado en la agenda.

Con las tensiones en Medio Oriente en su pico máximo en años, el Papa hizo tres gestos que remarcan su enorme protagonismo mundial. Primero, el domingo marcó una línea que luego repitieron varias figuras al reclamar que se frene la espiral de muerte y destrucción en la que puede derivar el intercambio de misiles entre Hamas y el Estado de Israel, que no cesa en sus desproporcionadas respuestas que arrasan con la vida de niños y mujeres. Al día siguiente, el Papa no solo recibió al canciller iraní, líder de la diplomacia de un país clave para la estabilización de la región, sino que además habló por teléfono con el turco Erdogan, con quien ha tenido fuertes diferencias en el pasado (es el único presidente que llegó a retirar a su embajador del Vaticano), pero que muestra cómo incluso líderes con una visión diametralmente opuesta a la de Bergoglio en otros temas lo consideran una referencia ineludible en estos momentos.

Distensión con China

Por otro lado, en medio de las tensiones siempre latentes entre Estados Unidos y China, el Papa envió un gesto fuerte a Beijing a nombrar, tras más de dos años, a un obispo para Hong Kong. La designación, que per se ya es una buena señal para el diálogo bilateral en tanto es la cuarta hecha bajo el régimen del acuerdo de nombramientos de septiembre de 2018 (y renovado en 2020). Pero además, según recogió RD en el Vaticano, se trata de una persona muy bien vista en Beijing, considerado un hombre de unidad, lejos de las intentonas separatistas estimuladas desde la OTAN y que, con la experiencia acumulada como provincial de los jesuitas, sabe moverse en la asfixiante burocracia china como un pez en el agua.

Francisco y Heiko Maas
Francisco y Heiko Maas

Con gestos a todo el globo, la semana del Papa incluirá también, el sábado, un cara a cara con la titular de la comisión europea, Ursula Von der Leyen, una actriz central en la prparación del plano pos-pandemia del Viejo Continente, especialmente en la gestión de las vacunas que tiene en vilo no solo a los 27, sino también al globo. Sobre este tema, el Papa coincidió también con el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, quien explícitamente reconoció tras ver al Papa el interés común en “garantizar” que los fármacos contra el coronavirus lleguen a los países más pobres.

De la economía a las vacunas, pasando de los guiños casi simultáneos a Estados Unidos y China y sus preocupaciones por la paz en Medio Oriente, el liderazgo de Francisco (aún sin necesitarlo ya a estas alturas) volvió a quedar revalidado con una semana en la que el Papa más futbolero de la historia volvió a mostrar que es un “Jugador de toda la cancha”.

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