Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC
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"Hijo, ahi tienes a tu madre"
MARÍA EN LA PASIÓN DE CRISTO
“HÁGASE”
María, la mujer confiada y la cruz
(Texto de anunciación)
María es una israelita que ha conocido la tradición de una historia de la salvación que ha ido desarrollándose en un esquema sencillo de promesa de Yahvé y de cumplimiento de la misma. Así ha sido siempre, a promesa cumplida, nueva esperanza provocada. Cuando el pueblo se ha abierto a ese quehacer de Dios, la bondad, la luz, ha sido beneficio para todos, cuando se ha cerrado y violentado, ha sufrido y se ha roto. Ella sencillamente ha elegido confiar y vivir su vida cotidiana en la tradición común y normada. Pero algo le rompe ese rito religioso y le pide arriesgar en la vivencia de acontecimientos que ella misma no entiende pero que los mira y acepta con confianza en el Señor. Más allá de sus propias seguridades se abre a la vida, a lo que acontece y va buscando que palabra divina viene en esa circunstancia para poder estar abierta a ella.
Esa confianza en la que lleva a decir “Hágase”. Se abre sin condiciones a una palabra que le va a trastocar su vida pero que sospecha que va a ser el bien para muchos. Ella no puede desconfiar del que le ha dado la vida, del que siempre cumple lo que dice, del que ama a su pueblo y nunca se retira de su lado.
Reflexión.
¿Estoy en la dirección y la vida del hágase, soy mujer- hombre de confianza? Se trata de contemplar y acoger la invitación de María que nos muestra a Jesús y nos anima a confiar en él, desde lo vivido en nuestras vidas.
Mujer entregada para la fraternidad
(Textos de visita a su prima Isabel –magníficat- y las bodas de Caná)
- La vivencia del “hágase” se convierte en lugar de encuentro frente las fronteras. La mujer de Israel está llamada a ser madre del salvador de todos los pueblos. El misterio es tan inmenso que no puede entenderse, pero ella confiada se abre sin límites a construir lo diario con un horizonte de lo divino en el hogar de Nazaret. Ahí se prepara el amor que se entrega a lo humano. Jesús no curó a muchos leprosos, pero bastó saltar esa frontera para que se pudiera acabar con la lepra. María es escuela de Nazaret en la construcción de la fraternidad, ella le enseñó a mirar como el padre lo había hecho con su pueblo por generaciones, derribando a los poderosos de sus tronos y ensalzando a los humildes. Esa es la actitud de María ante su prima Isabel, la mayor que esperaba un hijo y necesitaba la ayuda silenciosa de un pariente que supiera anteponer lo débil y anciano, ante lo fuerte y joven, poner a Juan Bautista por delante de Jesús para arribar a la salvación. No está lejos de este gesto la preocupación por el vino en las bodas de Caná, cómo no iba Jesús a querer multiplicar los panes ante la muchedumbre dolida y pobre.
Reflexión:
Mujer de justicia callada y profunda
(Texto: Relato de crucifixión y palabras de Jesús a su madre y al discípulo)
El hágase más duro de Jesús culminó en esta noche con el “Todo está cumplido”. En el cumplimiento estaba entregar a su madre en la ternura del discípulo amado y pedirle a ella que lo apoyara y continuara siendo madre en el dolor del hijo perdido. Pronunciar un hágase en la realidad del fracaso en el mundo, en la pérdida de las ganancias, cuando las cosas parecían que iban a ser de otra manera y ya estaban consolidadas. Aceptar la debilidad de todo sino tiene como fundamento la trascendencia.
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