Silencio por Diego en el barrio de la estación de Badajoz
La huella de Diego (Sancho) en el bar el Quijote
Tened los mismos sentimientos que Cristo
Oración desde la comunidad
(41 aniversario sacerdotal)
Gracias Padre, van 41 años comenzando y finalizando cursos, queriendo que todo fuera en el nombre de tu amor, en la entrega de tu Hijo y dejándome llevar por las mociones de tu Espíritu, buscando siempre hacer comunidad y verter en ella toda mi afectividad sana y equilibrada, en medio de mis debilidades que no son pocas.
Pero tú me has regalado el que nunca me faltara el sentido y el sentir de la comunidad, soy hoy miembro de una comunidad inmensa, incontable... y sigo esperando cada día nueva hermandad y proximidad en los que me encuentro y con los que tú siempre me sorprendes.
Hoy mismo me regalas un concierto alegre en el centro Hermano de Cáritas, qué me encontraré hoy...mucho más amor y más hermanos. Abro el cuaderno de mi vida ministerial y es como un pozo sin fondo donde puedo beber el agua de tu vida, cuantas cosas escritas al hilo de tu verdad y tu luz, te has hecho gesto, abrazo, anécdota, dolor, entusiasmo, alegría, luto, fracaso y éxito.
Y en el centro de todo siempre has estado Tú. Aquél deseo de joven en el que yo oraba casi inconscientemente: "quiero ser como tú, Jesús de Nazaret". Toda mi vida queriendo conocerte y lo que me queda aún, porque soy tan torpe. Te muetras cada día en mil detalles de cercanía y amor, de generosidad y gratuidad y yo tan ciego. Me has abierto la vida, el mundo, la gente... y en todo has estado tú, vivo, atento, entregado.... gracias, gracias, gracias...qué ciego, como el ciego del camino sigo pidiendo un milagro para verte.
Han sido tantas las empresas, los lugares, las comunidades, los espacios, las personas, las situaciones.... los grupos, los altares, los viajes, los encuentro, las celebraciones, las oraciones...tanto, tanto, tanto...Tú eres el camino, la verdad y la vida. Y me has querido a mí para acompañar, sanar, perdonar, alimentar, alegrar, interpelar, compartir.... a mí indigno siervo tuyo. En mi pobreza has enriquecido, en mis deficiencias has perfeccionado, en mi debilidad has fortalecido... y yo siempre ganando contigo. Tu amor nos ha desbordado, qué torpe y necio yo para entender tus escrituras, tus signos de amor, tus gestos de verdad, tus señales para el camino.
Si me pusiera a escribir los nombres de todos los que has hecho familia mía desde aquel 1981 tembloroso no acabaría en todo el día... y si me detengo a contemplar lo que he vivido, hablado, reído, soñado, llorado, orado con cada uno de ellos...entraría en tu eternidad sin acabarlos. Innegable, tu Espíritu siempre ha estado con nosotros, me has querido como nunca lo sabré... bueno espero que en el cielo se me abra el corazón y mis ojos ya no tengan vendas ningunas...qué ganas de verte así.
Hoy me quiero renovar, para volver a la iglesia de los primeros cristianos, como ellos, seguir escribiendo esta historia de salvación con todos los hombres del mundo, Fratelli tutti, con toda la creación Laudato si, con todo el amor y su alegría. Ayúdame a permanecer en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión verdadera, en la fracción del pan y en la oración sincera. Gracias Padre.
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