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LA BUENA VECINDAD...
Hoy hemos despedido a Manuel Vázquez, quien junto a su esposa María y su cuñada Natividad que falleció hace unas semanas, vivían en la puerta de al lado, pared con pared, en la calle
Embarcadero. Han sido diez años de convivencia y vecindad, pero una enfermedad larga y
penosa, a sus noventa años ha sido su final. Tres personas mayores que han convivido durante años siendo muy bien cuidados, atendidos y queridos por sus familiares y colaboradores laborales. Siempre me ha llamado la atención este modo tan humano y sencillo de hacerles la vida agradable y buena en su última etapa de la vida. Un ejemplo de vida para mí y creo que para esta sociedad.
Al ir a su funeral recordaba cómo a lo largo de estos años, casi treinta, en este bloque de vecinos, hemos despedido ya a cuatro personas mayores incluida mi madre. Han convivido con nosotros, más jóvenes y junto a los niños que han ido naciendo poco a poco y que ya son jóvenes apuestos y maduros. Una comunidad humana muy tranquila, sin ningún altercado entre nosotros; más bien, respeto y cuidado
mutuo.
Mi madre me hablaba muy bien y decía que habíamos tenido mucha suerte con las
familias que nos rodeaban. Recuerdo que no faltaba en las celebraciones de estos vecinos
como una más y se sentía querida.
Hoy comentaba en la homilía del funeral que en Manuel hemos podido ver la sencillez, la seriedad, la honradez, la flexibilidad, la humildad, como imagen de Dios. Ha sido padre, esposo, abuelo, vecino, trabajador y lo ha sido haciendo un mundo tranquilo y mejor. Ahora es María su esposa la que queda sola como vecina mía. Pero sé que no va estar sola, porque admiro el modo como han sido cuidados y atendidos estos padres, en su vejez.
Hace diez años que se vinieron a vivir en este apartamento, porque su hija vivía en el piso de arriba y así estaban más cerca de ellos, los recibieron con globos y pancarta en su puerta cuando llegaron y desde entonces la atención ha sido exquisita y la compañía total, Isabel y Jose Antonio, junto a su prima Nati se han entregado. Pero además se vino Natividad a vivir con ellos hace cinco años. Y entre sobrinos y personas auxiliares, especialmente Beli, esa casa ha estado llena de vida y de amor. He gozado viendo cómo unos
mayores se juntaban en su vivienda y formaban una familia que facilitaba las cosas a los suyos.
Felicito a la familia por este modo de cuidar en sencillez y silencio a sus mayores. Estoy
orgulloso de mis vecinos, esto sí es una comunidad, y un ejemplo de cuidado a los mayores.
José Moreno Losada.
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