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Pregon en bata y con canas
Ayer cuarto domingo de Adviento, la liturgia nos proponía como evangelio de referencia el encuentro de María e Isabel en la montaña: un abrazo para la alegría en el mayor de los cuidados. Nuestro Dios del encuentro... tras una jornada de celebraciones y muchos encuentros, al llegar a casa traía sentimientos de la necesidad de ir alo fundamental del misterio de la encarnación en un ambiente navideño que no es cristiano en sus estructura y en sus costumbres. Recuperar la orginalidad de los religioso y verdadero es todo un reto, para saltar el muro de lo postcristianos y saber estar en la minoría y lo insignificante de una verdad salvadora y real. Nuestro Dios es el del encuentro en la mayor vulnerabilidad, en el abrazo de lo sencillo, en la comunión y la alegría de la familia sagrada y la comunidad elegida, aunque todo parezca estar en otra dirección. Y todo esto con la mayor naturalidad del mundo, sin focos ni luces, sólo con verdad y cuidados.
Comparto con vosotros este pregón largo de un sacerdote ya canoso y mayor que tiene sentimientos de abuelo y que sigue creyendo en la navidad y su verdad... Pregón navideño para tiempos postcristianos
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