"Destruid este templo y en tres días lo levantaré..." Ni en este monte ni en el templo, en la vida. Semana santa en un "espacio nuevo". La Iglesia no ha cerrado.

Nada ha sido igual, pero todo ha sido especial. Yo me he redescubierto y enriquecido en mi ministerio sacerdotal y en mi modo de celebrar, de evangelizar. Mi compañero se siente tocado por Dios en su experiencia que está compartiendo con los sin hogar. Pero todos los demás, laicos vivos y adultos de estas comunidades, han sido creativos,comprometidos, generosos, atentos, disponibles, receptivos y lo han hecho posible. Creo en la Iglesia que se levanta en tres días cuando se cierran sus templos. Los que saben enredarse para dar vida y esperanzar, los testigos del crucificado que ha resucitado.

TESTIGOS DEL RESUCITADO Y DE LA ESPERANZA HOY

Me llegaba hoy dibujo humorístico con diálogo del diablo y Dios, en el que el primero se ríe diciendo que ha conseguido el virus cerrar todas las iglesias, refiriéndose a los templos,  y le responde el Padre Dios que lo ha conseguido es abrir templos de vida, iglesia en cada casa y en cada familia.  La verdad que es algo de lo que he sentido junto a muchos feligreses de la parroquia en la que suelo ejercer mi ministerio, de la Universidad, de los movimientos de Acción Católica de jóvenes estudiantes y de profesionales, de la residencia de los mayores y muchos otros con los que suelo contactar a partir de los blogs y de Facebook.

La vida

Nos enfrentábamos a un proceso cuaresmal y una vivencia del triduo pascual en una situación que de entrada nos parecía adversa, que lo hacía casi imposible. Pero no fue esta sensación la que se apoderó de nosotros, sino que unos con otros, paso a paso, intento a intento, ensayo a ensayo, hemos ido cogiendo forma y hemos notado como en cada casa, hemos llegado a muchos niños, a algunos jóvenes, a los matrimonios, y de un modo más continuado a los miembros de la comunidad que siempre están más al tanto de las responsabilidades y de los compromisos, adultos de cáritas, liturgia, catequistas, animadores, profesionales,etc.

Yo me he sentido muy acompañado y en equipo para poder animar lo que iba surgiendo del propio espíritu, he contado con personas que han estado siempre disponibles para ver cómo podíamos llegar, acompañar, animar y ayudar a lectura creyente del momento que estamos viviendo. Y sobre todo poder hacerlo desde la vida y la experiencia de la gente, así como de su oración y de su celebración.

Mi compañero y párroco Paco Maya,  delegado episcopal de Cáritas diocesana, se ha puesto, junto a otros voluntarios arriesgados, en frontera radical coordinando y apoyando el albergue de los sin hogar, dándolo todo,  donde han tenido hogar los que nunca lo tienen. Cáritas, con la colaboración de instituciones políticas y sociales, está dando lugar a la vivencia de una pasión esperanzada allí donde están los más últimos y desatendidos de la sociedad. 

cruz

Me decía Paco, que lo que estaba viviendo era único, una verdadera experiencia de Dios. Sentimientos que ha ido compartiendo con toda la comunidad, lo que nos ha ayudado a estar cerca de esta imagen de Dios tan sacramental y directa que llenaba demás el vacío de los pasos de cruz y de pasión. Nos impresionó la oración que los acogidos en dicho albergue hicieron ante la cruz el viernes santo y que pudimos contemplar en algunos de sus testimonios.

Junto a esta cruz hemos tenido contacto y comunión con signos de tensión y de lucha, de apuesta por vivir desde el evangelio en medio de esta pandemia y todas sus dificultades y dolores: Gerente de salud en el área de Badajoz recordando aquello de que los primeros cristianos lo tenían todo en común; auxiliares de enfermería arriesgando y dando signos de alegría y esperanza en medio del hospital; enfermeras y médicos consagrados con una dedicación sentida y en manos del Padre que sabían del riesgo con vocación;

cruz y niños

 Una profesional de la salud dedicada a los mayores en nuestra residencia de la granadilla que ha sufrido el virus y que en este proceso murió su padre, sin poder acercarse ella que es lo que siempre deseaba su progenitor para este momento último y que hoy me escribe gozosa porque mañana vuelve a su trabajo y sabe que la alegría y el buen humor de su padre no le va a faltar; los que han tenido familiares en situación de dolor y los que los siguen teniendo; maestros y profesores de universidad e institutos que están a tope para hacer lo mejor posible y enfrentarse a la desigualdad que puede generar el hacerlo por las redes; los centros de personas con problemas de movilidad, de inteligencia etc;  los niños que han estado al pie del cañón con sus dibujos, sus cantos y bailes, sus ayudas en casa y a hacer máscaras antivirus con sus padres; hasta los creativos que han ido haciendo cada día con sus legos y otros juegos, el paso religioso de cada día llenos de colores y sentido; los de cáritas que no han cerrado para que pudieran llegar los necesitados y no les faltar lo básico en nuestra parroquia; los que de un modo rápido han hecho sus aportaciones a la cuenta especial en la parroquia para ir solventando los problemas que ya vienen con esta pandemia y que seguro que se van a multiplicar en los días que vienen…

resurrección

Toda esta realidad conectada con la vida creyente, con el ver, juzgar y actuar de los movimientos de acción católica, con la oración, con las homilías recibidas, con las imágenes, los vídeos de reflexión y hasta un canal youtube, todo nos ha ayudado a ser iglesia viva, misionera, en salida, para poder decir que los templos estaban cerrados pero la iglesia viva, recreándose, saliendo, haciendo discernimiento y ayudando a dar más identidad a los que nos llamamos cristianos, pero que andábamos como algo dormidos y cómodos. Yo he sentido que todo esto ha estado en cada celebración que hemos servido desde Facebook y el canal de youtube. Desde mi casa con la ayuda de otros, hemos podido llevar la celebración pero haciendo comunidad. Cada día en las casas y  comunidades todos preparaban los elementos de la celebración y la reflexión previa y eso hacía que todos  al mismo tiempo estuviéramos haciendo la celebración de todo el triduo pascual en sus tres momentos de última cena, cruz en el calvario y noche de resurrección. Las personas se han sentido unidos, comunidad y han interactuado. Ha compartido nuestra celebración personas de muchos puntos del país y de otros países que tenían alguna vinculación o que han comenzado a tenerla, algo también muy nuevo.

La mesa  y la vida

Todo ha sido, en nuestra pobreza y sencillez, un signo de la acción del espíritu del resucitado entre nosotros. Ahora seguiremos con el quehacer del tiempo pascual en el que el Resucitado desea dejarse ver en favor nuestro para llegar al fondo de nuestro corazón, y que quiere hacerlo en los caminos de Galilea, en la vida que hoy y ahora nos toca vivir. Por eso el pregón de este tiempo pascual lo hemos dejado en la boca y el corazón de los miembros de la comunidad que tocados por el resucitado creen en él y sienten la esperanza. Y aquí os servimos una muestra sencilla de algunos de esos testimonios, que sólo pretenden la comunión en la alegría de la resurrección, en la profundidad de su amor y en la fuerza de su envío para que seamos testigos del resucitado. Os lo servimos en este enlace de nuestro canal en el que si lo deseáis podéis subscribiros y entrar en esta iglesia enredada que es capaz de hacer templo vivo hasta en las redes:

Testigos de la resurrección y la esperanza

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