Ecos ante la reflexión de María Luisa Berzosa sobre Francisco
Un año de recuerdo vivo y presente: el Papa Francisco (21 de Abril)
Ecos ante la reflexión de María Luisa Berzosa sobre Francisco
GRACIAS, PAPA FRANCISCO
Querido Francisco:
Estamos a punto de cumplir un año de tu partida, ese lunes de Pascua -21 de abril- apenas amanecido, nos llegó la noticia. El domingo te vimos pasear por la plaza de San Pedro que resulto una despedida.
Te fuiste como llegaste...
Desde tu presencia en balcón y tus primeros gestos quedé seducido y me sentí en comunión eclesial , con novedad y gracia. Había quien desconfiaba de los mismos y nos decían que había que dar tiempo, pero según van pasando los días – ya más de cien- me sigo confirmando en el sentimiento de comunión y esperanza eclesial. Son muchas las ideas y sentimientos que me van ganando y animando en el ministerio pastoral, en este quehacer de Iglesia al servicio del reino. Y descubro la sintonía con claves fundamentales que de un modo sencillo nos estás sirviendo en signos y palabras,
A la distancia de estos 12 meses deseo agradecerte tu paso por nuestro mundo en el tiempo de tu pontificado que nos ha dejado una herencia tan valiosa, comenzando por tus documentos que encierran un maravilloso contenido de temas diversos: Praedicate Evangelium, Evangeli Gaudium, Fratelli Tutti, Laudato Si, Lumen Fidei, Querida Amazonia, Christus Vivit,Gaudete et Exsultate, Amoris Laetitia, Laudate Deum, Diexit Nos…
En todos tus documentos nos animaste a ser Iglesia arriesgada: “Que no nos venza el miedo y el pesimismo, tentaciones del maligno”
La salvación y la realización eclesial – su misión- no llegan por la seguridad, sino por el riesgo de la entrega: “El que quiera ganar su vida la perderá y el que esté dispuesto a perderla la ganará” (Mc 8,35). Lo mejor de la Iglesia no se desarrolla realmente cuando el criterio es la seguridad o conservación –provocados por el miedo- sin más frente a los otros. Tú nos haces ver que Jesús lo tiene claro: la persona y la comunidad cristiana se realiza y se enriquece cuando se abre y arriesga sin miedo para realizar los deseos y sueños más profundos y comprometidos.
Tus documentos reflejan tu corazón de Buen Pastor, que se preocupa por sus ovejas, las conoce, y las llama por su nombre.Tus actitudes, gestos, palabras han ido siempre en esa dirección. Has sido un Papa de abrir puertas, procesos, itinerarios y ahora nos toca seguir esos caminos.
Para tí la encarnación no era una opción, sino la clave:
La prolongación de la encarnación del Verbo sigue siendo un reto y una clave de la misión de la Iglesia. Tú no estás mostrando que hoy, como nunca, el mundo, la sociedad y los alejados necesitan una iglesia afectada, con sensibilidad profunda y auténtica, y éste es el verdadero tesoro que los cristianos llevamos en vasos de barro para que los demás pueden beber consuelo y esperanza. Tus indicaciones siguen señalando como reto fundamental que las alegrías y las tristezas de los hombres sean las de la Iglesia.
Tu lenguaje, con palabras inventadas tantas veces, tenía estos verbos hechos realidad: acoger, integrar, incluir, participar, comunicar …todos, todos, todos cabemos en la iglesia. Dios no se cansa de perdonar, nosotros nos cansamos de pedir perdón, Dios nos primerea…
“El preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura”
Nada más lejos del Evangelio que huir de la vida, la historia, la humanidad. El reino está dentro de vosotros y en medio de la realidad, como los lirios, los pájaros, la pesca, la oveja perdida, la siembra, el padre y el hijo, la mujer que barre en la casa, el administrador, el empresario, el obrero, el viñador, el pastor, la plaza, la sinagoga, el camino, el lago, la orilla, mar adentro… Encarnarse, meterse en el mundo, como la levadura en la masa, como la sal en el guiso, como el grano de trigo en la tierra, todo para darse y entregarse, para hacer el mundo según Dios. Así lo haces y así lo pides a todos los bautizados.
Esa alegría contagiosa, ese sentido del humor que no perdías ni en los momentos más duros, aun cuando las criticas arreciaban. Y nos confesabas de modo natural mientras compartíamos un café que cuando fuiste elegido Papa el Señor te regalo una alegría que no ha desaparecido … También nos dejaste inaugurado el año jubilar con el lema Peregrinos de la Esperanza. Cada fin de semana Roma se desbordó para atravesar la Puerta Santa con: educadores, vida consagrada, encarcelados, adolescentes, jóvenes, equipos sinodales, personas LGTBI ...y tantos otros.
Iglesia de la comunidad y la fraternidad: “acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños”
Lo tienes claro, para ti no hay yo sin nosotros: “Lo tenían todo en común…” (Act 4,32). La fe es comunitaria y construye comunidad. Una comunidad abierta al mundo: “Id por todo el mundo” (Mc 16,15). Vivir y generar fraternidad… ahí está escondido el misterio de la vida y del reino.
Y en todos ellos tú ausencia-presencia nos acompañaba de forma misteriosa pero real. Y continuamos el camino sinodal con la hoja de ruta que nos marcaste el 15 de marzo desde el hospital Gemelli con la mirada puesta en octubre 2028.
Una iglesia sencilla y corresponsable: “Esto es lo que Jesús nos enseña y esto es lo que yo hago. Es mi deber, me sale del corazón y amo hacerlo”
Nos invitas, con tu modo de hacer y revisar, a seguir el estilo de Jesús: los sentó en grupo… y cogió los cinco panes y los dos peces… (Mc 6,30-42) Todo contando con ellos, con los discípulos y con todos los demás, con su realidad y su autonomía personal, para que todos fueran protagonistas del acontecimiento;“Tus cinco panes y dos peces”, cosa de pocos para muchos, ahí está el misterio de la Iglesia.
Y lo hacemos ahora acompañados por tu sucesor León XIV que sigue impulsando caminos iniciados y con clamores fuertes en favor de un mundo más justo y pacífico para todos los seres humanos. Que comienza a visitar parroquias de lugares periféricos de la Diócesis de Roma y también países de diversos continentes, siempre con un mensaje de paz “desarmada y desarmante”. Que nos regala un ejemplo de sinodalidad convocando a todos los cardenales para escucharlos. Y anuncia una cumbre de familias al cumplirse los 10 años de la publicación de Amoris Laetitia.
La iglesia que busca el verdadero reconocimiento: “Somos príncipes, pero príncipes del crucificado”
El éxito puede ser el mayor obstáculo para llegar a la verdadera y profunda alegría eclesial, que se gesta en la coherencia de lo auténtico y lo original. Jesús sabía que esa clave ponía en juego lo más importante de la vida de la comunidad: “No tentarás al Señor tu Dios”. El reconocimiento, según lo está presentando el Papa León en fidelidad al espíritu Evangeli Gaudium, hoy no puede venir por una defensa de la institución y sus tradiciones, sino por una vuelta a la fuente original del Evangelio, dejándonos purificar y transformar por él.
A la distancia de un año de tu Pascua brota de nuestro corazón una infinita gratitud por tu vida hecha ofrenda evangélica en favor de la iglesia y de nuestra sociedad. Gracias, infinitas gracias, querido Francisco. Sigues viviendo en nuestros corazones. El 21 te visitaremos en tu sencilla tumba y nos acercaremos también a tu capilla preferida para dejarte junto a María en la Salus Populi Romaní. Allí nos encontramos.
Desde tu tumba, un signo y un recuerdo:
Con verdadera humildad: a nadie debáis nada más que amor. Para ti el texto de Mateo (cap.25) sobre el juicio escatológico no es complementario ni específico, es transversal y general en lo que se refiere a las verdaderas competencias cristianas para las que nos habilita la gracia y no debemos saltarlo por alto u olvidarlo. Y menos debe hacerlo la Iglesia si tiene o quiere tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
Maria Luisa Berzosa González
Hija de Jesús – Roma.-
También te puede interesar
Ecos ante la reflexión de María Luisa Berzosa sobre Francisco
Un año de recuerdo vivo y presente: el Papa Francisco (21 de Abril)
Así lo vivió ella. Gracias
Una aire fresco en la dehesa extremeña: María Luisa Berzosa entre nosotros
Alrededor de la mesa de la palabra y la vida. Sinodalidad
Con María Luisa Berzosa en la dehesa extremeña
Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC
Volver con alegría, como los de Emaús
Lo último