Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC
La anunciación del amor encarnado
Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC
ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
La alegría del amor
Siempre que se produce una acción salvífica en la historia de Israel aparece el cántico de alabanza al amor divino que se hace presente en la compasión y la seducción que produce este modo de mirar y ser de Dios. El hombre religioso es un ser enamorado que ha encontrado un modo de relación que no tiene vuelta atrás. El amor esponsal es clave para esa relación de compromiso de lo humano en la historia del Dios que es amor.
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
–Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le
dijo:
–No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu
vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
–¿Cómo será eso, pues no conozco varón? El ángel le contestó:
–El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada es imposible.
María contestó:
–Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y la dejó el ángel. Lucas 1,26-38
El sueño de un amor verdadero: el encuentro
El ministerio me ha permitido acompañar procesos de preparación de ritos matrimoniales con novios que estaban interesados por su celebración. Cuido que sea desde una reflexión personal previa, compartida entre ellos y después también conmigo. Suelen escribir sus reflexiones, y a partir de ellas configuramos y personalizamos el rito sagrado del amor esponsal. Hoy, al leer el texto de la anunciación, traigo a mi memoria el matrimonio celebrado hace unos días aquí en Badajoz entre Juan e Isabel. Ellos, viviendo en Guadalajara, se han preocupado para que la ceremonia estuviera muy cuidada, y nos hemos visto más de una vez. Aquí os sirvo el consentimiento mutuo acorde con el misterio de la anunciación del ángel a esa mujer, María, desposada con un hombre llamado José.
Juan:
Isabel, sé que sabes que te amo, pero quiero que sepas que te amo mucho más de lo que sabes.
Antes de conocerte disfrutaba haciendo las cosas con que disfruta cualquier persona. Pero todo cambió al conocerte. Ahora mi pasatiempo favorito eres tú, porque contigo aprendí que no importa tanto lo que hagamos, sino hacerlo juntos.
Hasta que te conocí pensaba que sabía lo que era amar, pero me di cuenta de que no había entendido nada. Ahora sé lo que significa el amor verdadero, ese amor que cambia, que transforma, que mejora todo y hace que no pueda imaginar una vida sin ti.
Isabel, quiero comerme la vida contigo, con todas sus aventuras y con todas sus risas. Prometo estar siempre a tu lado, disfrutando cada segundo juntos, porque contigo todo es mejor.
Te quiero a ti, Isabel, y te recibo como esposa, y en la presencia de Dios y ante nuestros familiares y amigos prometo amarte y entregarme a ti durante toda mi vida, en la salud y en la enfermedad, en el fracaso y en el éxito, en lo bueno y en lo malo, compartiéndolo todo, hasta que la muerte nos separe.
Isabel: Juan, tu forma de ver y entender la vida, tu ilusión, tu alegría y esas ganas constantes de avanzar me inspiran.
Tienes el don de disfrutar de las cosas pequeñas, de celebrar cada día como si fuera único y de agradecer incluso lo más sencillo.
Me hace feliz imaginar toda una vida juntos, con lo cotidiano convertido en especial solo por compartirlo contigo. Quiero construir un hogar en cualquier lugar si estás tú, caminar juntos en lo simple y en lo extraordinario.
Quiero una vida con espacio para la risa, para los abrazos, para los días buenos y los no tan buenos. Quiero estar a tu lado siempre, siendo refugio, impulso, alegría y amor. Quiero caminar contigo en cada paso, todos los días de nuestra vida.
Te quiero a ti, Juan, y te recibo como esposo, y en la presencia de Dios, y ante nuestros familiares y amigos, prometo amarte y entregarme a ti durante toda mi vida, en la salud y en la enfermedad, en el fracaso y en el éxito, en lo bueno y en lo malo, compartiéndolo todo hasta que la muerte nos separe.
María y el amor con Dios
Dichosos los limpios de corazón; en María encontramos una humanidad amante y limpia. La antropología cristiana, desde su fundamentación bíblica, se desarrolla sobre tres afirmaciones fundamentales e irrenunciables: el hombre es unidad, en cuerpo y alma, es persona y es libre. Unidad, persona y libertad, ahí está el dogma cristiano de lo humano. La referencia es la teología de la imagen de Dios. Lo que atenta contra su unidad, su dignidad de persona y su libertad es rechazo de Dios.
Jesús se acerca a la realidad con el corazón transformado por el Espíritu, que ilumina y purifica, se presenta como agua viva, como descanso de corazones cansados y agobiados. Lo hace desde la escucha sin límites, con una personalidad de encuentro y abrazo, con la libertad que le da el amor del Padre universal sin exclusión alguna. Nadie que acude y se encuentra con él ve negado el deseo interior de limpieza y novedad.
La actitud del hombre creyente pasa de la petición al agradecimiento cuando se deja purificar y limpiar por la compasión y la misericordia de Jesucristo. No encuentra en él condena, sino más bien liberación de culpabilidades que no vienen del cielo, sino de corazones soberbios y jueces. El leproso pidió limpieza y recibió un corazón limpio, entró en comunión con el de Jesús para siempre, por eso no podía callarse, tenía que gritarlo.
El ser humano hoy, a diario, está de rodillas y gritando su dolor y su contaminación, los gritos están en todos los medios. Necesitan de ese Jesús que va por los caminos y les ayuda con su pecho herido, con su corazón enamorado y traspasado por las dolencias de la humanidad. La Iglesia tiene la vocación suprema de ser sacramento de esta escucha, este abrazo, este perdón que purifica y limpia, que libera de culpabilidades y cambia los corazones de piedra.
Hoy la comunidad cristiana está llamada, desde Cristo, a ser corazón enamorado en el mundo con una sangre de alianza que limpia y purifica en fraternidad y en libertad. Muchos necesitan de ese Jesús que va por los caminos y les ayuda con su pecho herido y su corazón traspasado por las dolencias de la humanidad. La Iglesia tiene la vocación suprema de ser sacramento de esta escucha, este abrazo, este perdón que purifica y limpia, que libera de culpabilidades y cambia los corazones de piedra.
Acordes encarnados:
Si estás tú
24. SI ESTÁS TÚ | A. Calvo & P. Monty
Si estás tú, el mundo se vuelve canción,
la rutina es fiesta, rincón, mansión.
Lo común se viste de eternidad,
y el tiempo se queda a descansar.
Si estás tú, cualquier lugar es hogar,
y lo pequeño se vuelve inmortal
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