Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC
¿Arquitecta de Dios? Dejarse hacer...
Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC
DOMINGO II DE CUARESMA
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
–Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
–Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
–Levantaos, no temáis.
Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
–No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. (Mateo 17,1-9)
Luz de verdad y de vida
No debemos cegarnos en el camino de la montaña y de la subida en la dificultad, siempre habrá rayos y momentos que nos señalen que la luz existe y la verdad se impone en los modos que no controlamos. En el misterio de la vida y en sus avatares no olvidemos nunca la invitación de Jesús: «Levantaos, no temáis».
El día de la pobreza y la tesis de la arquitecta Adela Salas
Adela junto a Luis y Luisete participaron el domingo en la eucaristía en Guadajira. Están pasando unos días en Badajoz, tras el último ejercicio de ella en su oposición como arquitecta para el ministerio de Hacienda. La preparación ha sido dura, pero ella es resistente y resiliente. Hoy traigo a nuestra reflexión la narración de su proceso y de la tesis doctoral que construyó y de cuya defensa fui testigo.
«La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9). Este versículo del salmo es el que nos proponía el papa Francisco en su mensaje mundial para la tercera Jornada Mundial de los pobres . Hoy podemos ver señales de que hay razones para creer en lo que nos dice el salmista. Así me ocurrió a mí en el corazón de la Universidad Politécnica, en el salón de grados de la histórica Escuela Superior de Arquitectura (ESTESAM). Allí hizo su lectura de tesis la ya sobresaliente doctora Adela Salas Ruiz, joven pacense que presentó su trabajo acerca del Jacinto de agua como material de construcción en África subsahariana, o sea, la planta que vulgarmente llamamos camalote y que conocemos por ser brutalmente invasora en el Guadiana. Todo un estudio para mejorar la vida de los pobres y hacer de su mal un bien desde esta planta invasora en el mundo de la mayor pobreza.
En la Politécnica, ante este acto de defensa de tesis, se hacía sacramento, señal de vida y de esperanza el proceso de esta joven universitaria extremeña. Desde sus raíces la recuerdo de niña con un corazón alegre y responsable, queriendo vivir a fondo todo sin dejar escapar nada. El colegio de las Josefinas fue apoyo y estructura de colaboración en este proceso. Siendo adolescente, comienza en un grupo de revisión de vida de JEC, donde, además de preguntarse por su ser joven, creyente, se planteaban su ser estudiante. Tres preguntas fundamentales de autonomía y de orientación, de sentido en la vida, por qué, para qué y para quién estudiamos, desde una perspectiva humanística y evangelizadora. Estas preguntas se las hizo en serio esta joven. Más tarde terminó brillantemente su carrera con un proyecto magnífico orientado también al Tercer Mundo. Y ahora, tras cuatro años de investigación científica rigurosa, de compromiso radical con un estudio consentido al servicio de los más pobres, tras superar barreras y dificultades como un pequeño David ante la inmensidad del Goliat curricular universitario, presenta su tesis doctoral.
Ayer ese salón era templo, la palabra era proclamada por una joven mujer que ya sabe de estar en Etiopía, Mozambique, y que pronto se irá a Puyo. Con el mayor rigor de lo científico y del mayor ecumenismo de saberes en el encuentro de las ciencias y de lo humano. Hasta lo pudimos entender los rurales que fuimos de Extremadura junto a los universitarios de alto rango, un lenguaje de vida. El tribunal no pudo menos que hacerse eco y antífona de la profundidad y aportación original y auténtica, en contenido y en dirección del trabajo, manifestando admiración y alabanza, tanto a la forma como al espíritu que lo transversaliza. El acto académico, desde su liturgia secular y sagrada, acabó generando comunidad universitaria de fraternidad universal, y puso la periferia y la pobreza en el altar de la sabiduría humana universitaria. Allí se fundió la ciencia, el saber, el amor, la justicia, el estudio, el servicio, la excelencia y la entrega viva y limpia de los que quieren ser puros y limpios de corazón. Y así lo reconoció un miembro del tribunal cuando afirmó que tres almas impregnaban de forma equilibrada el trabajo que juzgaban: la cooperante comprometida, la investigadora rigurosa y la arquitecto vocacional. Y alabó la importancia de ocuparse, también en los trabajos de tesis, de las necesidades apremiantes del llamado Tercer Mundo desde la investigación de excelencia de un centro público como la ESTESAM. Yo me gozaba recordando sus primeros pasos en aquel grupito de revisión de vida de la Juventud Estudiante Católica en los que comenzó a preguntarse junto a otros adolescente porqué estudiaba, para qué y para quién. Hoy respondía a esos integrrogantes con claridad y con vida ya elaborada y abierta.
Ahora, en estos momentos, le toca estar preparando oposiciones al Estado, para el ministerio de Hacienda, porque las cosas de Dios no coinciden con las de los hombres; se ha impuesto la lógica de la máquina, que organiza el mundo con otros criterios que no son los más humanos y compasivos. De todos modos, Dios proveerá, y este camino vivido será inolvidable para esta profesional vocacional. Y confío en Dios y en sus misteriosos hilos, que saben hacer tramas nuevas en lugares y telas viejas… Así será en ella en ese mundo árido de Hacienda y de lo público, no me cabe duda. Hoy, tras su último ejercicio, yo oro al Padre para que siga cuidando de ella, para que siga mostrando a su pequeño hijo Luisete el tesoro que ella ha encontrado en medio del campo y que no está dispuesta a dejarlo ir, porque ya lo tiene en su corazón, la «vida». Actualmente tras superar todos los ejercicios se está preparando para comenzar su dedicación profesional como arquitecta del ministerio de hacienda, yo sé que su corazón sigue palpitando vocacionalmente y su amor primero no se ha apagado.
La escucha del Hijo amado
Muchas veces nos llenamos de normas y exigencias para realizar el camino de la vida y de la fe; sin darnos cuenta acabamos en el formato externo y legal de una religión institucionalizada que puede ahogar la verdad, el espíritu, que se muestra en el vivir y en el ser. Frente a este agobio y esfuerzo propio se abre el camino de la gracia que pasa por la escucha del Hijo amado y el dejarse hacer por su vida y su palabra.
Lo estamos viviendo en estos momentos eclesiales y recibimos llamadas constantes de nuestros pastores, antes Francisco y ahora León; hemos de volver a la Palabra de Dios en medio de la comunidad, para escucharla y dejarnos tocar por ella.
Todo camino que nos ayude a leer en creyente nuestro momento vital, viendo cómo la Palabra de Dios se cumple en el hoy y nos invita a entrar en la dinámica de Dios, que más que ley es amor, es verdadero, salva y construye comunidad y Reino.
No está el objetivo de la evangelización en la imposición, sino en la seducción de mostrar el amor del Padre al Hijo para salvarnos y darnos la vida. Ojalá nos seduzca el deseo de volver al Evangelio en nuestras comunidades parroquiales y así eduquemos a nuestros niños y jóvenes, que siempre están en la búsqueda de lo verdadero y lo vivencial.
Acordes encarnados:
19. CAMALOTE REDIMIDO | A. Calvo & P. Monty
Camalote redimido
Camalote, flor del río,
hazte techo, hazte abrigo,
sé cimiento del que sufre,
sé consuelo del perdido.
De la ciénaga violenta,
haz palacio compartido,
camalote redimido,
haz del pobre su castillo.
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