Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC
Bautismo y profecía: la cruz de Matías
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BAUTISMO DEL SEÑOR
En aquel tiempo fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole:
–Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí? Jesús le contestó:
–Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere.
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía:
–Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Mateo 3,13-17
Matías, un bautista profeta de hoy
Matías es un feligrés que he conocido en mi nuevo destino de pastoral rural. Lo veía andar por los caminos y por las calles del pueblo, se le notaba dificultad al caminar, pero lo hacía con decisión y fuerza. Una tarde me paré con él y me contó su situación de accidentado: hace unos años, una puerta metálica grande cayó con fuerza sobre él y quedó bastante mal. Aunque, gracias a su tesón y esfuerzo, consigue caminar y no se deja parar por los dolores y sufrimientos. Me comenta su religiosidad y fe, aunque no lo vea yo por el templo, incluso de su oración.
Observa que la gente le puede considerar como lejano y distante de la Iglesia, «ateo», pero él se considera creyente. Es habilidoso con sus manos y, tras el accidente, trabaja la madera, tablas viejas que las recicla y convierte en bellos objetos. Le pido que nos haga una cruz para la liturgia de la celebración de las primeras comuniones, y al poco tiempo se presenta con ella y me emociona: se trata de una cruz de madera pobre, de palé viejo, pero muy bien tratada y acabada.
A partir de ahí hablamos bastante de muchos asuntos; le gusta escribir, leer, etc. Ha sido siempre agricultor y ahora hace germinar bellotas y va sembrando encinas para el futuro. Me habla de las primeras comuniones, que van a ser próximamente, y que él irá para acompañar a un familiar, Raúl, su sobrino-nieto. Le pido que participe en la celebración y les dirija a los cuatro niños que comulgan por primera vez un mensaje de vida desde su fe sencilla. Al principio me dice que no es digno, que cómo él va a tomar la palabra en el templo, pero a los pocos días ya tiene sus primeras líneas escritas y al poco me presenta su mensaje, un modo de manifestar cómo él se siente hijo de Dios, amado y predilecto. Anima a los niños a entrar por la senda de la vida y de la verdad en el nombre de un Jesús sencillo y humano. Así nos habló desde su sentir creyente y de la tradición de este pueblo joven:
"Hoy, 17 de mayo, vais a recibir, queridos niños de nuestro pueblo, la primera comunión en un acto solemne, en esta maravillosa parroquia, acompañados de vuestros familiares, amigos y nuestro sacerdote Pepe.
Somos muchos los que nos hemos hecho mayores al mismo ritmo que el pueblo Guadajira, donde todos cuidamos de todos. Es el verdadero poder del amor.
Ellos, nuestros mayores, nos enseñaron el camino a seguir, somos las ramas del árbol que ellos plantaron y que se aferró fuerte a la tierra que pisamos. Asentando las bases del amor, el respeto y la fe.
Por eso, niños, en un día tan especial por el que hemos pasado los mayores y que nunca se os olvidará, os quiero recordar que vosotros seréis las luces que alumbrarán a las generaciones venideras de Guadajira. Que tengáis un bonito y maravilloso día."
De este modo, Matías daba voz al profeta Juan el Bautista, dándole sentido al acontecimiento sencillo que estábamos viviendo como pueblo todos los presentes.
La teología del bautismo de Jesús hoy
Juan nos muestra cómo para abrirse a la acción de ese Dios tan cercano ha caminado por la austeridad, el silencio, el fracaso, la debilidad, la vulnerabilidad, bien ceñida la cintura en la experiencia de criaturas, con una alimentación de libertad y providencia, saltando sobre seguridades y éxitos depredadores de la verdadera humildad y de la fe auténtica. El Bautista se presenta como el emblema de una búsqueda azarosa de lo humano ante el Dios que busca con sentido la felicidad y la gloria de la historia y de toda la creación. Se trata del paso pascual del agua a la vida, al bautismo con Espíritu Santo.
Buscar es condición y posibilidad, es clave de itinerancia activa en lo profundo de uno mismo. Comienza el evangelio en el interior callado y contemplativo de Jesús de Nazaret, en la vivencia de una encarnación que se muestra en la cotidianidad de lo oculto, en lo pequeño de la aldea. No solo se ha preparado la historia para el momento de esta revelación, en siglos de existencia vivida, sino que el propio Mesías ha arraigado la clave del Evangelio en la profundidad e interioridad de su propia existencia, en una vida oculta abierta a la gracia y a la sabiduría que viene dada en peregrinación contemplativa de lo diario.
La historia y los profetas, significados por Juan, esperan esa acción transformadora del Espíritu, que bautiza en la esperanza y el sentido de lo verdadero. Están deseando la llegada del Reino y lo esperan por los caminos de lo más humano y lo más sencillo: será este Jesús el Cristo, el Hijo de Dios. Él mismo se descubrirá en lo que le trasciende y le hace ser fundamento de una esperanza teológica, su filiación divina, en la sacramentalidad de lo limitado y lo pequeño. Se hará referencia pública de lo experimentado ocultamente, en la sencillez de la aldea y en la humildad del corazón.
El Evangelio está en la vida y en la calle, toca reconocerlo con la mirada divina y con la pasión humana. Ahora el Reino se proclama en las pequeñas acciones que son tan significativas como milagrosas. La salvación pasa por los milagros de los más pequeños, que, con su amor, en radicalidad desnuda, se muestran imbatibles ante el mal poderoso. Ahora es otro el poder y el Espíritu que sondea a los que lo buscan y lo siguen.
Hemos entrado en el espacio de la libertad recibida en el encuentro con Jesucristo. Ha comenzado el Evangelio del Cristo, del Ungido, y avanza callado pero glorioso en lo profundo de todos los que lo buscan y lo esperan.
Acordes encarnados:
11. MATÍAS, PROFETA DE HOY | A. Calvo & P. Monty
Matías, profeta hoy
Matías, voz del río y del sol,
como Juan que clamaba en su tiempo de amor.
Un profeta sencillo, de pueblo y de paz,
que invita a los niños al reino de verdad.
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