Comunidades del resucitado

Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC

Algo muy nuevo y transformador

Aquel acontecimiento trascendía la realidad y la historia, nada podía seguir siendo como era si Jesús, crucificado, ha resucitado. Termina el tiempo del miedo y comienzan los caminos de la Buena Noticia y de la visión de la vida como luz y salvación. Ahora el reto está en generar comunidades que lo sean del Resucitado. Las comunidades parroquiales nos sentimos llamadas a reavivar la esperanza en todos sus miembros, nos toca despertar a nuevos tiempos y nuevos aires, con la Palabra y la Vida. Somos los mismos pero hemos de nacer de nuevo y revitalizarnos en la comunión y el amor.

Corpus
Corpus

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Mateo 28,1-10

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:

–Vosotras, no temáis; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis». Mirad, os lo he anunciado.

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto Jesús le salió al encuentro y les dijo:

–Alegraos.

Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo:

–No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me

verán.

Postrada y abrazada a sus pies, una nueva comunidad: Parroquia de Guadajira.

Al llegar a la comunidad parroquial asignada -ya estamos en el segundo curso- sentí el olor del pasado y del duelo de un vacío que sonaba a sepulcral. Personas de la parroquia recordaban algunos momentos pasados vivos, pero en el desierto, como si ya no pudiera nacer la flor. Poco a poco vamos acercándonos a un deseo y a soñar la vida y el futuro de otra manera entre nosotros. Al terminar el curso, una celebración nos daba aires y signo de que era posible algo nuevo que podía nacer y crecer entre nosotros.

Así se expresaba en la liturgia:

Pasar de una parroquia de cristiandad, que se reduce a la liturgia de misas, exequias, algún bautismo y comuniones, a una comunidad cristiana que se reúne en torno a la palabra del Evangelio para vivir la fraternidad desde el pueblo y la vida de lo diario, no es nada fácil. Pero es nuestro reto nacer a una nueva comunidad.

A lo largo de este curso hemos intentado ir construyendo momentos y espacios comunitarios dentro del templo y fuera de él que nos ayuden a ir creyendo que otro modo de ser parroquia y cristianos en Guadajira es posible. Nos queda mucha tarea, pero estamos ilusionados y esperanzados.

Nos damos cuenta de las losas que nos entierran y nos impiden levantarnos de nuestras graves costumbres e inercias viciadas, cuando no comodidad y cansancio.

Nos duele:

Divisiones entre nosotros que escandalizan. Señor, mira nuestras divisiones y conflictos, ayúdanos a superarlos para que estemos más unidos y seamos capaces de configurar una comunidad de iguales en la fraternidad del Evangelio en la que nadie sea imprescindible, pero todos nos sintamos necesarios.

Alejamiento de los jóvenes. Señor, sentimos el alejamiento de los jóvenes con el pueblo y la parroquia, ayúdanos a acercarnos a ellos y ayudarles en sus problemas y sueños de vida.

Pesimismo entre nosotros. Señor, a veces nos dejamos llevar por el pesimismo y el desánimo, ayúdanos a ser optimistas y a saber apreciar y valorar las cosas buenas que tenemos en nuestra comunidad y en los que formamos parte de ella.

Deseamos que estas losas ya no estén en nuestra comunidad, que los ángeles nos ayuden a retirarlas, deseamos resucitar a una vida nueva, a una luz de comunidad viva y esperanzada que sepa caminar en sinodalidad, por eso queremos seguir soñando.

Soñamos una parroquia en la que se celebre con alegría y con vida. Que sepamos preparar las celebraciones compartiendo la palabra y buscando los signos que nos ayuden a vivirla mejor. Deseamos mejorar nuestra participación en los cantos recordando a nuestra querida Fernanda, que tanto aportó en el cuidado de la música y las canciones. Soñamos con un buen grupo de liturgia.

Guadajira
Guadajira | José Moreno

Queremos cuidar hasta el modo de colocarnos y sentarnos en torno al altar en nuestras eucaristías, para que realmente parezcamos más una comunidad de hermanos en igualdad, con el sacerdote y entre nosotros. Deseamos que el cuidado del templo y de las cosas que hay en él las sepamos cuidar entre todos: la limpieza, el sonido, las plantas, las ropas que se utilizan, las imágenes. Que todos sepamos aportar y participar de modo comunitario y organizado.

Recordamos especialmente a Daniel, que fue un feligrés y vecino muy querido que se preocupó mucho por la iglesia y el templo, queremos imitarle como homenaje a su bondad y servicio.

Deseamos renovar las catequesis de los niños y preadolescentes, así como acercarnos a los jóvenes para que puedan llegar a sentir que aquí se les quiere y se les necesita, además que nos preocupa mucho lo que está pasando en sus vidas. Nos gustaría acompañarlos y ayudarles en sus iniciativas. Ahora nos gustaría animar a los jóvenes a un campamento de jóvenes estudiantes católicos al que va el sacerdote Pepe. Nos alegra mucho que José Antonio se haya hecho cargo del sistema de sonido de la parroquia y se va a encargar de renovarlo todo para que se oiga bien.

Nos alegramos mucho de las personas que se van acercando de nuevo a la parroquia; cada vez que vemos entrar una persona nueva nos da un vuelco el corazón, porque la comunidad se enriquece. Nos gustaría saber llegar a todos y comunicarles que son importantes para nosotros, vengan o no vengan, que sus problemas y alegrías son nuestros también. Tenemos especial interés en llegar a los enfermos y aquellos que tienen alguna limitación, sea del tipo que sea; nos gustaría que todos se sintieran reconocidos e integrados. Que nadie se sienta extraño en esta comunidad.

Deseamos también que nuestra parroquia viva bien los tiempos fuertes de Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa y Pascua. Que las familias, la escuela, las asociaciones, se sientan unidas con la parroquia en el pueblo para hacer cosas unidos que nos ayuden a crecer en la fe: belén, Semana Santa, fiestas como San José, San Isidro. Que no perdamos las buenas tradiciones, sino que las llenemos de sentido y vida cristiana.

Nos gustaría ser también más generosos para compartir los bienes en nuestra comunidad y para ayudar a las personas con necesidad, ya sea en nuestro pueblo o fuera de él. No podemos olvidar que la limosna es algo fundamental entre los cristianos. Ojalá lleguemos a entender que nuestra comunidad hemos de sostenerla nosotros, los cristianos.

Nuestro ideal es que lleguemos a formar un grupo de vida en nuestra parroquia donde todos conozcamos juntos el Evangelio y lo apliquemos a nuestras vidas personales y comunitarias, para saber ver con los ojos de Dios lo que va pasando en nuestro pueblo, en nuestras familias y en cada uno de nosotros.

Comunidades del encuentro con Cristo resucitado

Los retos planteados en este camino de una Iglesia sinodal que camina con los pobres sabemos que no serán posibles sin el encuentro verdadero y profundo con Jesucristo, como lo fue entre él y Pedro. Él viene y nos busca en el camino de la vida y desea habitarnos y enriquecernos con su Espíritu, con su amor más allá de nuestro propio querer. Los textos bíblicos que nos acompañan en esta cincuentena ponen ante nosotros las experiencias de los encuentros del Resucitado en los caminos de la historia con hombres y mujeres muy concretos. Nosotros estamos llamados a abrirnos a este encuentro con él en este momento de nuestra vida, ha de estar abierta toda la Iglesia para ser la comunidad del Resucitado.

Este encuentro personal y comunitario con el Resucitado ha de convertirse en clave fundamental para lo que llamamos nuestra nueva cultura. Estamos llamados a generar y favorecer la cultura del encuentro, como decía el papa Francisco: «La vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro por la vida» (Fratelli tutti 125); nos insiste en que necesitamos diálogo y consenso, acogida y hospitalidad, fecundo intercambio y horizonte universal.

La referencia al Resucitado ha de estar para nosotros en la vivencia del buen samaritano, nuestro Dios es el Dios del encuentro que peregrina por la humanidad para sanar a los heridos y subirlos a su propio ser e historia de salvación, para acercarlos a la salud integral de una fraternidad organizada y pacífica que alumbra la gestación del Reino de lo eterno, donde ya no habrá luto, ni llanto, ni dolor…, sino alegría y gozo sin fin.

La Iglesia del Resucitado se confirma en la verdad y da testimonio de si es una Iglesia realmente samaritana; no eludamos el encuentro de la vida; amemos y construyamos una historia de cuidado y sanación. Ahora lo necesitamos más que nunca, necesitamos esta Pascua de luz y de vida.

Grupo de apóstoles
Grupo de apóstoles | José Moreno

Acordes encarnados:

Comunidad del resucitado

34. COMUNIDAD DEL RESUCITADO | A. Calvo & P. Monty

Vamos naciendo, pueblo que espera,

una parroquia hecha hogar y canción.

Juntos salimos, fuera y dentro, sin frontera,

somos la Iglesia que late en unión.

En cada encuentro, en cada mirada,

fuimos tejiendo un nuevo vivir.

Más que costumbre, alma entregada,

fuego encendido que quiere seguir.

No es fácil cambio, ni es ligera andanza,

pero el Espíritu sopla sin fin.

Crece la fe, germina esperanza,

¡otro camino puede abrir su jardín!

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