Deseo de bautismo, tocada por Dios

Extraído de "Sinfonía divina, acordes encarnados" Edit. PPC

La acción del Espíritu continúa

Dios no está sometido a nuestros cánones y nuestros ritos, sabe caminar con ellos, pero su acción es profunda y continua. Su espíritu sigue tocando corazones a diestro y siniestro de un modo callado y misterioso. En las redes de lo humano se mete el Espíritu e inspira y anima procesos de vida y de luz que nos superan y que no podemos ni atisbar ni contar. Traemos hasta vosotros uno de ellos, a pie de parroquia en Badajoz.

Bautismo
Bautismo

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús, que venía hacia él, exclamó:

–Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo». Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.

Y Juan dio testimonio diciendo:

–He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo». Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.Juan 1,29-34

Deseo de bautismo

Una feligresa adulta viene a la parroquia y me habla de un familiar que desea recibir el bautismo, integrarse sacramentalmente en la Iglesia. Es una joven que, aunque ha tenido algún contacto con la religiosidad y la piedad cristianas, no ha recibido los sacramentos ni una formación cristiana reglada. En su vivir y en sus relaciones sí ha estado en contacto con algunas personas que vivían la fe y la sentían con cierto ardor y normalidad, y le habían comunicado sus vivencias y sus conocimientos con paz e ilusión. Una amiga que pertenece a una Iglesia luterana y que pone su vida en la fuente de la Palabra de Dios y otra compañera que suele frecuentar la Iglesia católica y está implicada en hermandades en su lugar de origen, moviéndose con jóvenes creyentes y comprometiéndose en tareas de evangelización y caridad.

Ella, sin mucha formación, ha comenzado a orar, a leer la Palabra de Dios, a frecuentar los templos, a estar en la eucaristía. Me habla de un silencio habitado, de una presencia en su interior que le ha llevado a la paz y la serenidad vitales. Me confiesa que cree en Dios, porque cree y siente que Dios la ha tocado. Cuando le pregunto quién le ha influido o abierto a la fe, ella me responde con rapidez y claridad que está convencida de que ha sido el mismo Señor. Por eso quiere ser bautizada, poder comulgar en la eucaristía, vivir con su pareja en cristiano y así prepararse para formar una familia cristiana centrada en el Evangelio y en Cristo.

Sus padres tuvieron un tiempo de bastante presencia en la Iglesia y de participación en su parroquia y con un sacerdote amigo, pero, por coherencia, creyeron que no debían permanecer en ella. Sin embargo, nunca influyeron negativamente, dejaron abierto el camino para que ella descubriera su propia opción y viviera sus experiencias en libertad. Ahora está en proceso catecumenal sencillo, acercándose y profundizando en Cristo para más amarle y seguirle, para poner nombre a lo que siente y lo que quiere en esta relación con el Padre y Creador. Le sugiero que comparta en unas líneas las razones de su deseo bautismal y así me responde:

"Contar mi experiencia sobre cómo me encontré a Dios es contar un camino de esperanza y descubrimiento fe.

Siempre había tenido la presencia de Dios en mi vida, solo que durante mucho tiempo no fui capaz de acercarme. Toda mi infancia y mi adolescencia crecí viendo la fe en mis abuelos, lo sentía algo muy lejano, a la vez que despertaba en mí mucha curiosidad. El inicio de mi etapa adulta fue un período lleno de rebeldía, de lucha por romper con lo establecido, por ese entonces no recuerdo mucho cómo veía a Dios. Ahora puedo ver que Dios siempre estuvo ahí, forjándome y cuidándome, puedo ver que nunca estuve sola.

Fui capaz de cambiar el rumbo, de buscar amor en cada faceta de mi vida; entonces me acerqué más a Pepa, mi amiga, mi familia. Empecé a dejar entrar en mi corazón sus palabras, la Palabra de Dios. Antes de poder decir que tenía fe sabía que Dios la había puesto en mi vida, para poder aprender de ella, para ser mejor persona y, sobre todo, para entender qué es el amor de Dios. Poco a poco fueron apareciendo personas en mi vida que me iban mostrando la fe de una forma diferente a lo que imaginaba. Es entonces cuando empecé a desear creer, a desear tener fe, pero aún estaba en la oscuridad, me queda mucho camino por recorrer.

Es al mudarme a Sevilla cuando aparece en mi vida Reyes, su pureza, su bondad, su amor por Dios, me caló. Es entonces cuando empiezo a ir a misa con ella; iba porque quería, pero sobre todo ella me guiaba a Dios. No recuerdo cuándo fue el momento exacto, solo sé que un día pude escucharle, pude sentirle. El Señor me dio la paz interior que había anhelado, me enseñó a escucharle, a verle en el día a día, en la palabra de otros, en las acciones de otros. Fue una bendición poder sentirle plenamente, tener la certeza de que siempre iré de su mano.

Tengo la certeza de que todo este camino pertenece al tiempo de Dios, a un camino lleno de aprendizajes, de confianza, de entrega y, sobre todo, de amor. Aún me queda mucho por conocer, por aprender, mucho por entregar, por agradecer, solo puedo entender mi vida junto a él."

Es Dios quien bautiza

Capilla bautismal
Capilla bautismal | Jose Moreno

Lo decimos teóricamente: «Es Dios quien actúa en el corazón de los hombres y en los sacramentos», pero ¿lo creemos? Es muy importante estar pendientes del vivir lo diario para poder encontrar en los que vienen hasta nosotros a personas tocadas por el amor de Dios que han sido liberadas de la oscuridad y han recibido su luz, la de la fe. La Iglesia, seguidora de Jesús, llamada a bautizar en el «nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo», cumple su tarea no cuando da lecciones e ideas sobre lo religioso, la historia de la salvación o el propio Dios en su Trinidad. Lo hace cuando acompaña procesos en los que se va experimentando cómo la Palabra de Dios va llegando y se va cumpliendo en la vida de las personas, las comunidades, en la historia.

Ojalá los catecúmenos lleguen tocados por la gracia, sintiendo la llamada de la luz, porque en sus existencias han caminado con personas de la Palabra y de la vida, de la comunidad de fe y de la fraternidad en la gratuidad y en la entrega. Ese es el camino de la fe, con el protagonismo de Dios en el encuentro con esas personas que se dejan tocar y buscan.

Es muy importante el reto que tenemos como cristianos en medio de un mundo secularizado y desorientado, que necesita de la Palabra, la Verdad y la Vida. Qué importante no perder la conciencia de que no somos miembros de una institución por ser creyentes, sino hijos de un Padre que actúa por el Espíritu y nos une a Jesús, su Hijo amado. Será la relación con ese Padre y con los hermanos el que nos dé la fuerza y la autoridad para poder acompañar a aquellos a los que hemos sido enviados y que vienen hacia nosotros con el deseo de ver y creer como nosotros lo hacemos.

La Iglesia del Resucitado, las comunidades cristianas más que la institución, hemos de andar por caminos de encuentro con la vida y la esperanza en medio de la realidad del mundo. No podemos dejarnos llevar por objetivos y metas que no son los del Reino y que son los que provocan agotamiento, decaimiento y desesperanza. Cuando avanzamos por el encuentro sencillo con el Evangelio, con la persona de Jesús, y nos dejamos conducir por su amor, nacen motivos para la alegría, y esta genera esperanza. La tierra y la historia están llenas de los signos del Resucitado, y estos se dan en los mismos lugares donde parece que reina la cruz y el dolor. No hay lugar donde no pueda actuar el Espíritu vivo del Resucitado, y nosotros estamos llamados a ser apóstoles ayudando a leer esos signos de vida y de esperanza. No somos profetas de juicio y calamidades, sino de esperanza y de Reino que ya se está cumpliendo. Dios sigue bautizando en el camino de la vida, la comunidad tiene la tarea de acompañar y visibilizar sacramentalmente esa acción de Dios, tan fiel como permanente.

Acordes encarnados:

12. DESEO DE DIOS | A. Calvo & P. Monty

Deseo de Dios

Oh Señor, te sentí sin verte,

te busqué sin comprender,

pero siempre fuiste norte

cuando no sabía creer.

Hoy mi alma te pronuncia,

mi deseo es bautizar

esta vida que me diste

para amarte y caminar.

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