"...haciendo de su existencia un canto a la ternura"
Despedida a una madre: palabras de vida ultimada
"...haciendo de su existencia un canto a la ternura"
Palabras de gracia y vida
Perdona Rilke, pero yo creo que la patria del hombre no es la infancia sino nuestra madre, que en nosotros la eterniza. En ella el tesoro más grande y valioso de la vida. En ella hemos experimentado el amor, la ternura, el cuidado de Dios sobre nosotros. En nuestras madres el abrazo inmenso de ese Dios que nos acompaña siempre y con su luz rompe distancias y sombras. Que se entrega sin límites, nos llama por nuestro nombre y nos conoce por dentro con solo mirarnos. Nuestras vidas permanecen en su corazón para siempre, no nos sueltan del todo al nacer, nos recrean en sus adentros, gozándose en nuestras alegrías y penando en nuestros dolores y derramando siempre ánimo, resistencia, fuerza, esperanza y luz.
Entiendo al buen Dios que le diera a su Hijo una madre y que esa maternidad se prolongara en El y nos llamara también a prolongarla en nosotros.
Damos gracias al buen Dios por su madre y las nuestras, por mi madre en la que hemos experimentado tanta entrega, tanta ternura, tanta paciencia, tanta fe y cariño, tanta desmedida disponibilidad.
Cada noche, antes de irse a la cama, el mismo rito, provocado por su Alzheimer; te he dado ya el beso?, tengo que confesarte que alguna vez te dije que no y era que sí, pero era también el gozo inefable de retenerlos en mí…ahora estás en el beso eterno de Dios y nosotros caminando con los tuyos y con los de Dios en los que nos rodean y compartimos la vida y el camino.
Muchas gracias en nombre de mi hermana, cuñado, sobrinos (sus niños, en esa propiedad de abuela inmensa que no pudo olvidar sus nombres), primos y familia; a todos los que nos acompañáis hoy, a nuestro arzobispo D. José y hermanos sacerdotes, a los que a lo largo de este proceso habéis estado orando y arropándonos con vuestra cercanía y fraternidad, a la comunidad parroquial de Zafra –familia querida- esa familia que nació aquí, en nuestra Granja, en nuestro pueblo, y con Valverde de Llerena y Fuente del Arco, Fregenal, Burguillos y como digo, a todos los que en esos lazos providentes de la amistad y el cariño, compartís nuestro dolor y nuestra esperanza. Muchas gracias a todos. Abrazos inmensos.
Permitid uno de mis últimos poemas.
Era hermoso ver a madre
en la cocina
desgranando las granadas
con la delicadeza firme
del que besa
del que se olvida de sí
y vive
procurando sueños
y gozo
para los que ama
remendando las brechas
iluminando
desde la pequeñez
los caminos
alimentando
desde la constancia
la lucha
bordando de pájaros
las tardes
haciendo de su existencia
un canto a la ternura.
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