"Te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos"
El deseo sacerdotal de ser "experto en humanidad". Andrés nuevo sacerdote en Ferrol.
María, criatura agraciada y agradecida con toda la creación, junto a Cristo, nuestro Alfa y omega. La riqueza humana envuelta en pobreza y humildad, frente al poder y el dinero.
María, criatura agraciada y agradecida con toda la creación, junto a Cristo, Señor de la Creación. Alfa y omega.
Algunos consideran que divinizando a María la hacen más grande, pero no es verdad, la grandeza de María está en haber sabido ser criatura en el corazón de toda la creación y en lo profundo y anónimo de la humanidad.
Coinciden en estas fechas celebraciones marianas, cristologicas, y lo hacemos en el tiempo de la Creación que nos invita a reflexionar y asumir las claves de una verdadera ecologia integral como consecencia de nuestra fe en el Dios de la creacion y de la salvación que se nos ha manifestado en Cristo Jesús. Lo hacemos desde la Palabra de Dios y buscando el mayor conocimiento de Cristo, como único tesoro…recordando aquello de que sólo una cosa es necesaria, sólo Cristo es necesario. Y así lo entendió María, que aceptó ser su madre y servir a la historia de la salvación, colaborando para que el creador se hiciera criatura. Como María, desde Cristo y por El, vamos adquiriendo un modo de pensar, de sentir y de actuar. Por eso en estos días de festevidades religiosas marianas y de Cristo ojalá sean de verdadero encuentro con él y su Evangelio para ir avanzando en esa amistad y comunión con su persona y su mensaje.
Dado el tiempo de la creación en el que nos hayamos recordamos que:
“Todo fue creado por El y para El… nuestro Alfa y Omega”,
Los relatos de la creación del génesis fueron escritos en tiempo profético y de crisis profunda para el pueblo de Israel. Se necesitaba la salvación y no se veía la salida.
El magníficat habla de esa realidad también: Dios actúa en los momentos de mayor crisis: derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
Hoy vivimos en un grito que asoma desesperanza y cansancio de la historia y en la humanidad. Vivimos bajo la angustia y el miedo, parece que tenemos que defendernos…
-Fuegos, terremotos…
-Guerras: Gaza, Ucrania, Países africanos….
-Potencias económicas que destruyen la verdad y la moral por sus ganancias, solo el sentido del éxito y la riqueza, sometiendo por la fuerza , vigilancia comercial sin humanidad.
Sentimos cómo el grito de la creación se funde con el grito de la humanidad.
Desde María nos situamos ante Cristo para leer creyentemente este momento histórico que nos ha tocado vivir:
Descubrimos que la respuesta de Dios ante el grito de la naturaleza y de la humanidad siempre tiene unas claves de fundamento y de libertad:
El crucificado:
Mi reino no es de este mundo. La pobreza es la fuerza del crucificado que resucita. Los que son de Cristo no están atados ni tienen miedo: Creen en la justicia y la paz. María hace de su pobreza el manto que cubre y el pecho que amamanta la libertad de su hijo que descubre en el Padre y en su voluntad el destino de paz y de justicia para toda la creación y para toda la humanidad. Ella es reina en la plenitud de un corazón anónimo que sabe ser de Dios en la vorágine de los fuertes y de los poderosos de la historia, pero que tiene el poder que nunca puede ser arrebatado el de la confianza en su Señor que lo es de justicia y de misericordia, de promesa que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, que da pan a los hambrientos y queda vacios a los que hacen de la hartura su corona frente a los hambrientos de la historia. Es el momento de apostar con Cristo por todos los crucificados de la historia en el presente que nos ha tocado vivir.
Y el crucificado es el resucitado: Todo ha sido creado por amor y para amor…Todo será cristificado y glorificado. La última palabra la espera María Junto a la cruz , sabe que su Dios es fiel a sus promesas y que la última palabra será de amor y de vida, frente a la injusticia y la muerte del inocente. Ella sabe que Dios lo es de resurrección como señor de la historia que hace justicia y llena de sentido todo lo que era fracaso y dolor en esta tierra de la debilidad y la vulnerabilidad. Cristo pone en manos del Padre su fracaso en el camino de la libertad y de la entrega, sabiendo que el Padre no dejará enterrar la verdad, la justicia y el amor derramado en su vivir y su ser. Lo hará vivo y eterno en la resurrección, es nuestro horizonte y el de todas nuestras luchas cristificadas, hoy toca estar de pie junto a las cruces de los crucificados.
Desde María en Cristo estamos llamados en estos momentos de crisis y de desesperanza a vivir en la claves:
Hoy en María nos sentimos llamados:
Volver al tiempo de la gracia: todo es don.
Volver al privilegio de la encarnación: todo nos afecta y es propio.
Volver al principio de lo nuevo: derribar y levantar lo caído: hogar y familia en el mundo y en la humanidad.
Desde los más pequeños y los más pobres del mundo.
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