El valor de la gracia y el coste de la excomunión (XXIII Domingo)

La comunidad cuando es real y tiene identidad marca la diferencia y cada uno sabe si está dentro o fuera. No todo ha de valer en estos momentos.

La comunidad tiene su identidad y ha de cuidarla para que no se difumine y se diluya la verdadera comunión. No se puede comulgar con aquello que es ficticio y destructor aunque tenga apariencia de bien. Hoy se intentan formas y modos religiosos que están muy lejos de la verdad del evangelio y de lo propio de la Iglesia de Jesús. Ante eso se ha de ser firme y claro, para bien de todos y para que la comunión sea viable y verdadera. Ya sabemos que el Papa León no lo va a tener fácil, ni ningun pastor que realmente quiera ser fiel al evangelio y a la comunidad a la que se debe.

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                                 DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Mateo 18,15-20

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

–Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos. Os digo, además, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

La verdadera excomunión

Bonhoeffer avisaba que una iglesia que no excomulga es que ha perdido su identidad, su verdadero ser. Claramente no se refería a una excomunión de pena y miedo como se ha podido utilizar a lo largo de la historia como perversión del sentido comunitario de la misma. La excomunión es aquella que se manifiesta con claridad porque hay situaciones de dolor y destrucción que no son propias del evangelio y han de ser puesta de manifiesto para enfrentarlas a su propio mal y muerte.

Cómo se ha llegado hasta aquí: Sodalicio de vida cristiana

Los escándalos llevaron finalmente a la apertura de una investigación de la Fiscalía sobre los presuntos delitos de Figari y en 2016 este prestó declaración ante una fiscal peruana en el consulado de su país en Roma.

A la salida, hizo sus últimos comentarios públicos hasta la fecha. Se declaró "inocente, totalmente inocente" y dijo: "A mí no me consta que haya víctimas".

Un informe encargado por la sociedad publicado en 2017 concluyó que Figari y otros exmiembros de alto rango habían abusado de al menos 19 menores y 10 adultos.

En 2023, tras años de denuncias, el papa Francisco envió a Perú al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y al sacerdote español Jordi Bertomeu, con la misión de investigar los numerosos abusos presuntamente cometidos en el seno del Sodalicio.

En 2024, la Santa Sede expulsó del grupo a Figari, que negó haber cometido delito alguno.

El Vaticano dijo que la decisión buscaba "restablecer la justicia dañada" por el comportamiento durante "muchos años" de Figari y "proteger en el futuro el bien individual de los fieles y de la Iglesia".

Ugaz le dijo a BBC Mundo cuando se conoció la expulsión de Figari que se trataba de "una decisión valiente" que "anuncia el principio del fin de una organización que hasta ahora había gozado de impunidad".

La decisión final sobre una sociedad ampliamente percibida como ejemplo de abuso e impunidad era esperada desde hacía meses por sus críticos.

El papa León XIV es recordado en Perú por su tiempo allí como obispo de Chiclayo y por su desempeño en otros cargos eclesiásticos. Tras conocerse que el elegido para ocupar el trono de San Pedro sería el cardenal Robert Prevost, abundan los testimonios de personas que lo trataron y destacan su humildad, cercanía y compromiso. Pero Prevost tuvo que lidiar con un asunto especialmente incómodo para la comunidad católica peruana: las denuncias de abusos y agresiones en el Sodalicio de Vida Cristiana, un influyente grupo religioso en el centro de un escándalo que la Iglesia trataba de zanjar y que dio lugar a un pulso interno en la jerarquía católica local.

El Sodalicio fue finalmente disuelto por el papa Francisco solo unos días antes de morir.

Según cuentan varias personas que vivieron el asunto desde dentro, el cardenal Prevost jugó un papel fundamental en la eliminación de un movimiento al que muchas de sus presuntas víctimas consideraban tan corrupto como invencible.

La gracia y su valor

Os invito a reflexionar hoy con textos profundos del teólogo protestante y mártir Bonhoeffer.

Una llamada actual y firme frente a las exclusiones y desprecios en el mundo:

“Quizás en otras épocas lo propio del cristianismo fue dar testimonio de la igualdad de los hombres; hoy será precisamente el cristianismo quien deberá intervenir apasionadamente a favor del respeto a los otros y la caridad humana… El peligro de dejarnos arrastrar al desprecio del hombre es muy grande... Pero la única actitud fecunda con respecto a los hombres –con respecto a los débiles- es el amor”.

Necesitamos entrar en la verdad auténtica del evangelio en la que nos va la vida:

 “La gracia cara es el Evangelio que siempre hemos de buscar, son los dones que hemos de pedir, es la puerta a la que se llama. Es cara porque llama al seguimiento, es gracia porque llama al seguimiento de Jesucristo; es cara porque le cuesta al hombre la vida, “La gracia barata es la gracia sin seguimiento de Cristo, la gracia sin cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado. La gracia cara es el tesoro oculto en el campo por el que el hombre vende todo lo que tiene; es la perla preciosa por la que el mercader entrega todos sus bienes; es el reino de Cristo por el que el hombre se arranca el ojo que le escandaliza; es la llamada de Jesucristo que hace que el discípulo abandone sus redes y le siga. La gracia cara es el Evangelio que siempre hemos de buscar, son los dones que hemos de pedir, es la puerta a la que se llama. Es cara porque llama al seguimiento, es gracia porque llama al seguimiento de Jesucristo; es cara porque le cuesta al hombre la vida, es gracia porque le regala la vida; es cara porque condena el pecado, es gracia porque justifica al pecador. Sobre todo, la gracia es cara porque ha costado cara a Dios, porque le ha costado la vida de su Hijo – «habéis sido adquiridos a gran precio»- y porque lo que ha costado caro a Dios no puede resultarnos barato a nosotros. Es gracia, sobre todo, porque Dios no ha considerado a su Hijo demasiado caro con tal de devolvernos la vida, entregándolo por nosotros. La gracia es la encarnación de Dios”.

No podemos dejarnos engañar por la falsedad de un bienestar adormecido:

 “La gran mascarada del mal ha trastornado todos los conceptos éticos… Es la abismática maldad del mal…

¿Quién se mantiene firme? Sólo aquel para quien la norma suprema no es su razón, sus principios, su convivencia, su libertad o su virtud, sino que es capaz de sacrificarlo todo cuando se siente llamado en la fe y en la sola unión con Dios a la acción obediente y responsable…

No podemos ser estúpidos ante el mal y la destrucción:

Para el bien la necedad (la estupidez) constituye un enemigo más peligroso que la maldad. Existe la posibilidad de protestar contra el mal, de ponerlo de manifiesto y, en caso necesario, de evitarlo por la fuerza… El necio (el estúpido), a diferencia del malo, se siente enteramente satisfecho de sí mismo y puede hacerse peligroso cuando pasa al ataque…

La compasión ha de llevarnos a la acción reconociendo a Dios en la vida y en la luz:

La auténtica compasión no nace del miedo sino del amor liberador y redentor de Cristo hacia todos los que sufren. La esperanza inactiva y la contemplación apática no son actitudes cristianas”.

“No debemos utilizar a Dios como tapa-agujeros de nuestro conocimiento imperfecto. Porque entonces, si los límites del conocimiento van retrocediendo cada vez más-lo cual es objetivamente inevitable- Dios es desplazado continuamente junto a ellos… Hemos de hallar a Dios en las cosas que conocemos… Dios quiere ser reconocido en la vida y no sólo en la muerte, en la salud y la fuerza y no solo en el sufrimiento”.

                                 

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