Una Iglesia sencilla y pobre...desnuda

"Siéndote sincera, yo lo de los gorros, el bastón de mando y esa mano con anillo para besar los anularía del rito..."

Modos de pensar: Dios y los hombres

Las lógicas de pensamiento suelen pasar por los trazos de los corazones. En el corazón de Dios está el horizonte de la donación y la entrega; en el hombre, cuando se aleja de ese corazón entra la racionalidad de la propia seguridad sin fundamento y busca su grandeza en lo exterior del mundo más que la interioridad de un amor fundante.

La cruz sencilla de Matías
La cruz sencilla de Matías

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

En aquel tiempo empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

–¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte. Jesús se volvió y dijo a Pedro:

–Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.

Entonces dijo Jesús a sus discípulos:

–El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recuperarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Mateo 16,21-27

Impresión negativa

En los recortes de prensa del arzobispado...

Hoy mismo, en el resumen de prensa que nos envían del arzobispado con los recortes de noticias que tienen que ver con la fe cristiana y con la Iglesia, me encuentro con esta noticia que uno al evangelio de este domingo:

Albas, sotanas, estolas, casullas, capas e incluso incensarios fueron algunos de los elementos que no pasaron inadvertidos en el último desfile de alta costura de Dolce & Gabbana, que presentó su colección masculina en el histórico Castel Sant’Angelo hace apenas unos días.

Es así como estos diseñadores italianos han centrado su propuesta en la estética litúrgica de la Iglesia católica, evocando una especie de procesión sobre el puente de Sant’Angelo con modelos vestidos como cardenales y el sonido de campanas de fondo.

Es curioso cómo este desfile ha tenido lugar dos meses después del cónclave que eligió al 267º sucesor de Pedro, aunque medios italianos afirman que la colección comenzó a prepararse hace aproximadamente un año, sin conexión con acontecimientos recientes en la vida de la Iglesia. La casa de moda ha utilizado la iconografía eclesiástica de la Ciudad Eterna como inspiración, un elemento significativo del patrimonio artístico de Roma.

Así, se pueden ver desde trajes con corpiños que reproducen en relieve la figura del apóstol Pedro hasta túnicas con estampados de pontífices, en lo que pretende ser un homenaje a esta estética construida a lo largo de siglos de historia, desde que el cristianismo comenzó a extenderse en el Imperio.

«No explotamos nuestra fe, la celebramos con nuestro trabajo». Domenico Dolce y Stefano Gabbana se han declarado católicos en varias ocasiones y han confesado que su inspiración parte de recuerdos personales vinculados a las ceremonias religiosas de su infancia.

«Las procesiones me fascinaban y a la vez me asustaban», explicó Dolce en una entrevista a La Reppublica en 2023. «Era un momento en que la espiritualidad se hacía tangible, casi material. Vírgenes, santos o Jesucristo en la cruz descendían literalmente entre la gente y se volvían accesibles».

En cuanto al uso de símbolos religiosos en sus diseños, Dolce reconoció que al principio

no fue sencillo incorporar ciertos elementos en las prendas sin que pareciera una frivolidad o una falta de respeto. Explicaba, por ejemplo, que «hay quien en un Sagrado Corazón solo ve un corazón, y hay quien ve mucho más. Precisamente por ese “mucho más” no fue fácil volver a poner de moda ciertos símbolos, por mucho que lo deseamos».

Imagino que la noticia puede suscitar sentimientos muy variados en cada uno de nosotros. Hasta ahora, el Vaticano, imagino que por deseo del papa León, no ha dado permiso para que se hagan recuerdos turísticos con la imagen del papa. Esto me hace recordar una anécdota con una profesora de la universidad hace unos meses.

La impresión de Ana, mujer creyente de hoy

A Ana le había llamado la atención la celebración y le había dado una impresión de cierta negatividad por desfasada. Los gestos, ritos, símbolos no decían nada o más bien decían y daban pie a claves no muy acordes con la Iglesia sencilla y pobre en la que ella cree y busca. Comparaba con la actitud sencilla del papa Francisco y hacía referencia incluso a los zapatos que suele usar y la anécdota de que eran los suyos de siempre. No se explicaba ella cómo intentando el papa ser tan sencillo, eso no se traduce en los modos de sus pastores en la Iglesia. Yo le explicaba que eso era así en las celebraciones solemnes y que, a veces, a los propios que les invitan a presidir les gusta ese boato.

Algunos detalles extraños para ella, que expresaba con cariño y cercanía, y nada de acritud, eran los siguientes:

"El gorro será importante, pero no dice nada. El caso es que habló bien, pero al acercarse a las de la institución noté que puso la mano como para que se la besaran. Yo estoy en la universidad y eso no me gusta, eso está desfasado, no me imagino a un becario besando el anillo del catedrático. Y el bastón de plata o plateado, yo lo veo innecesario. Ya sé que soy inculta, pero si a mí, creyente, me inspira este sentimiento, imagina al que lo ve desde fuera. Y había un sacerdote jovencito que se veía de porte simpático, pero le iba cambiando el gorro, trayendo y llevando el bastón… No sé, daba la sensación de servilismo, pero da la impresión de que están acostumbrados a ese protocolo… Ellos lo vivirán como normal, pero a mí me dejó pensativa y con cierto dolor como cristiana. Siéndote sincera, yo lo de los gorros, el bastón de mando y esa mano con anillo para besar los anularía del rito."

Dejar las capas y los oropeles del mundo

La Iglesia, si quiere llegar en forma y mensajes al mundo, no estaría de más que comenzara el anuncio con la escucha de cosas tan sencillas como estas que están a la orden del día, recogerlas de los que tienen buen corazón y creen en el Evangelio, aunque tengan fallos. Es tiempo de comenzar a desvestirnos y desapropiarnos de todos aquellos gestos, símbolos, ritos que realmente no vienen, ni tienen nada que ver con una verdadera base neotestamentaria.

Volvamos a las fuentes y entremos en lo más sencillo del ser cristiano, sin dejarnos perder en lo externo, por muy expresivos elementos de un contexto y una consideración de la Iglesia, la religión, la sociedad, la política que no es de recibo en estos momentos en que la Iglesia quiere anunciar un Evangelio con frescura y sencillez máxima.

No se trata de juzgar el pasado, sino de escuchar el presente, para dejarnos interpelar por las claves evangélicas de Jesús y de su Iglesia. No nos escudemos en que esto lo tienen que decidir desde arriba y que nadie puede hacer de su capa un sayo. No estaría mal, en función de lo reflexionado sobre el primer anuncio y el deseo de evangelizar y llegar a los que nunca llegamos, que los obispos y los sacerdotes, así como los fieles asociados en movimientos, hermandades, etc., comprendiéramos que el primer paso sería despojarnos de todo aquello que nos rodea, simbólico y externo, que más que anunciar denuncia. Aquí también vale la regla de “lo necesario”, distinguiendo del deseo y mucho más del capricho.

Yo mismo, como sacerdote, soy consciente de mi propia vida y ministerio, que está llamada a escuchar mensajes que me llegan desde mis espacios ministeriales hechos con respeto, cariño, y con una invitación directa a ser más comunitario, sinodal y fraterno. He de hacerlo, claro está, en cosas fundamentales, desde mi encuentro con Cristo y su palabra, en la construcción de la comunidad cristiana. Pero eso implica también, me lo apunto, cambios en cosas externas, costumbres, modos de vestir, celebrar, predicar, consumir, organizar mi casa y mis cuentas, etc.

Qué bueno sería que diéramos pasos rápidos en esta dirección, personales y comunitarios, como equipos apostólicos, tanto episcopales como presbiterales, de vida consagrada y laicales. Ya digo, yo intento tomar nota para que nuestros discursos de evangelización y primer anuncio no queden en anécdota de cumplimiento formal y espectacular, sin cambios de formas y modos. Sería comenzar por cosas muy sencillas y viables.

Acordes encarnados:

61. IGLESIA SENCILLA | A. Calvo & P. Monty

Iglesia sencilla

Yo sueño con una Iglesia sencilla,

donde el pan se comparte y brilla

la mirada limpia, el gesto cercano,

sin corona, solo manos.

 

Como el Papa, con sus zapatos viejos,

con su andar de hombre sincero,

quiero ver pastores que caminen

junto al pueblo que los sigue.

También te puede interesar

Lo último

stats