Jóvenes cristianos en política

Reflexión de un joven migrante creyente desde Badajoz

En el caminar ecuménico en nuestra diócesis está la clave de la acción compartida en la praxis del evangelio, ahí reflexionamos juntos buscando leer en creyente lo que ocurre en nuestra sociedad extremeña y el compromiso por la justicia y la dignidad de lo humano en especial con los más vulnerables y pobres, que están en la intemperie. De ahí nace esta reflexión del joven evangélico Santi Morán, al ver que personas, algunas jóvenes que se adentran en la política y visibilizan su ser cristianos de una manera clara, sin embargo no manifiestan una reflexión o vivencia encarnada de esa fe en el ámbito de la praxis política que realizan. Acabamos de celebrar la semana santa con muchos ritos y cultos procesionales, todos acompañados por autoridades políticas, pero sin embargo con una frialdad ante problemas de dignidad humana en momentos de dificultad. Al notar que esta desviación desencarnada de lo cristiano se da con asiduidad, Santi hace reflexión de su propio camino y lanza sus preguntas a los políticos y de modo especial a aquellos con los que comparte juventud y nombre de cristiano, en el deseo de una reflexión y un diálogo constructivo. Siempre estaremos pendientes del compromiso social y político de nuestra fe, en el seguimiento real de Jesús. Él como es esperanzado no cree que esta reflexión les entre a los políticos cercanos "por un oído y les salga por otro..." se trata del dolor y el grito de los más vulnerables.

Fe y política
Fe y política
07 abr 2026 - 12:22

Juventud, cristianismo y política: Hacia donde vamos.

Con las crecientes tensiones locales y mundiales, desde donde nos ubiquemos, es pertinente preguntarse: ¿Hacia donde vamos? Diversas respuestas nos saldrán al encuentro: ¡Hacia la Ruina! ¡Como no se saque a los políticos de turno, nos ira peor! ¡Cambios urgentes! Desesperación, urgencia, odio, enojo y asfixia son el rostro que uno ve, lee y dialoga, una revuelta es necesaria: ¿Pero un volver hacia dónde?

En la actualidad, la juventud se subordina a un tipo de espiritualidad que examina el interior pero que no critica las acciones exteriores, propone interiorismo transformado, pero no, la transformación del entorno, plantearse tales cuestionamientos, es caer en ideologías rastreras que nada tienen que ver con la vida creyente y la religiosidad popular, dicen: “…los espacios ideologizados con preferencia hacia la acción social contaminan la esencia del cristianismo…”

¿Radicalización?

Si se quiere un cambio la radicalización es el camino a la purificación, la limpieza sobre el “otro/a” es la esperanza del cambio y de un “volver” a las antiguas pisadas donde valores Judeocristianos contrarrestaron los dardos del maligno progresista, ese “volver” que proponen los resurgimientos vanguardistas, llama la atención, hablan de piedad, pero excluyen al vulnerado, hablan de amor, pero descartan al diferente, hablan del Cristo-Rey pero rechazan al Jesús Itinerante, marginado y pobre.  

Crecí dentro de un entorno cristiano, bastante lejano del fluir público, mi conciencia cristiana-teológica me hacían comprender que nuestra perspectiva en cuanto a Dios, fe y humanidad era la expresión “pura, inmaculada, perfecta” de verdadera presencia dentro de una sociedad alienada del Creador, por lo tanto, la misión encomendada como heraldo era llevar el mensaje del Rey a la espera que este mismo, en su conocimiento y poder omnipotente llame a los que serian parte de su nueva sociedad “fuera de esta en la que estamos”. En ese quehacer-teológico, este mundo ya no tenia reparo, es decadente, inmersa en maldad y pecado, la destrucción es su final: ¿Qué podríamos hacer?

Me ardió el corazón... la vida

Sigue existiendo, en cada persona momentos íntimos que inician un nuevo situarse-presencia en la realidad, en lenguaje popular dicen: “procesos, rupturas, cambios, eventos canónicos, clip mental” que hacen emerger una visión, cuerpo y mente diferente a la anterior: “…Mientras conversaban, discutían, el mismo Jesús, se acercó y empezó a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban incapacitados para reconocerlo…” (Lc. 24:15-16) “…Y estando sentados a la mesa, Jesús tomo el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio, en ese momento se les abrieron los ojos y le reconocieron…” (Mt. 24:30-31). Este suceso post-resurreccion experimentado por los discípulos en el camino Emaus, sigue siendo iluminador en mi cuestionar teológico-social actualmente, mi implicancia junto con otros en la comunidad en Paraguay dentro de una barriada periférica, mi formación dentro de una institución teológica en Asunción y mi camino migrante con otros en mí misma condición, actuaron como purificación constante de una visión que me ayudan a entender a Jesús encarnado, dentro de la historia: ¿No estaba ardiendo nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino?

La "política" de Jesús de Nazaret

El camino de Jesús fue un caminar escandaloso, era incomprensible para muchos de los/as que le seguían, al principio. Una multitud lo seguía imparable, parecía que respondían a sus intereses, que optaba por las preferencias del pueblo, que era el cumplimiento de lo que esperaban, en distintas ocasiones lo quisieron hacer Rey a través de la fama que generaba sus actos milagrosos y empatía con las urgencias.

Pero ese caminar, no era el suyo, desde su llegada el camino que opta es en las orillas y márgenes, se sitúa en las dolencias del pueblo y lo vive, anuncia que el Reino y Caminar de Dios se abre entre los desplazados del Imperio y el Templo, que su Dios, no es el Dios que descarta a las multitudes con sus enfermedades y pecados, sino que se hace realidad en medio de ellos: curándolos. Su caminar se hace contacto, voz, baile, comida, alegría, denuncia y anuncio: ¡De que los últimos, serán los primeros y que los que quieren ser primeros deben servir a os últimos! Todo este mensaje envuelto en su lema: Reino de Dios y Justicia, ortopraxis.

Si uno, pudiera intuir en la “opción política de Jesús” caería tal vez en anacronismos en cuanto a distinguir: ¿Si era de izquierda o derecha? Tales categorías, no existían, pero si, códigos sociales que regían en su Jerusalén, esos códigos sociales como: honor-vergüenza, pureza-impureza, patrón-cliente estos códigos formulaban las conductas sociales y a la vez corregían. Las casta imperial-religiosa pertenencia a los rangos honoríficos/perfección y desde ahí concebían el actuar y presencia de Dios en ellos, desde ahí escuchaban, atendían, cuidaban y protegían lo que les correspondía como “elegidos por Dios”. En la otra cara de la sociedad, los que generaban vergüenza, los tocados por la realidad del mal, sufrimiento y estructuras que los condicionan a lugares deshonrados, los olvidados del camino, sobre estos rostros, Jesús fija su mirada-mensaje y comienza a desarticular lo que los demás creían como verdad, vida y camino, Jesús vuelca las mesas y sillas de los establecido y confronta al Dios templista y lo reconvierte en un Dios centrifugó , para que tenga contacto con el “via-crucis” de su creación, de sus crucificados.

Lo llamativo es que Jesús no toma lugares de honor, afianzándose con partidos, ni ruega por asientos de protagonismo, no genera simpatía de amiguetes.

Jesús va con el pueblo en una celebración publica, come y baila. En esa fiesta lúdica del Dios “entre los suyos”. Pone en el centro a un “niño/a” para proponer nuevos rostros desde la vulnerabilidad, se deja sorprender por la fe de unos amigos anónimos que hacen descender a su amigo por el techo de una casa. Dialoga, se deja tocar, se deja anunciar por mujeres que refinan su mensaje, Reino y justicia. Se arrodilla y lava los pies descalzados, heridos y cansados, comparte mesa, duerme y reposa cabeza entre medio de los que no tienen, Dios se hace cuidar, amar y evangelizar por los hijos/as pródigos de la historia.

Jóvenes Cristianos en Política hoy: mis preguntas

A la luz de estos pensamientos cristianos-teológicos, dentro de mi juventud, siento preocupación por el tipo de espiritualidad y reacción creyente de la población joven.

El interiorismo llama la atención, el silencio sin susurro de los otros/as (migrantes, personas sin-hogar, población islámica) genera atracción desapegada, el proyecto de vida sin transformación de mi entorno-social simpatiza con los beneficios individuales de éxito y seguridad a futuro. Pero si uno/a opta por dejarse atravesar por esa dialéctica del Reino de Justicia, anunciado por Jesús, es ideología comunista, marxista, woke.

Para ellos/as que son parte de mi sentir católico, tengo preguntas con las que yo mismo camino:

¿La fe creyente en Jesús tiene fronteras, patria, bandera y condición social? ¿Qué entiendes desde tu fe en Dios y la realidad de su creación encarnada en sufrimiento? ¿Qué crees que Jesús haría? ¿a qué tipo de Jesús lees, enseñas, vives? ¿Qué lees cuando abres la Biblia? ¿Qué haces cuando sales de los templos? ¿Cómo conectas tu opción política en conexión con la de Jesús? ¿Crees que es Dios es parte de la redención de la historia o solo del espíritu? ¿Es acaso el espíritu que mora en ti, un espíritu de vida y resurrección? ¿No nos comunicó Jesús que de nada “...vale ganar el mundo, si nuestra vida se pierde...”? ¿a qué no es envió Dios al mundo? ¿Cuál es tu misión dentro de ese mundo? ¿Qué relación encuentras en cuanto al camino de Jesús? ¿Qué propones? ¿Cómo entiendo que hay algunos que duermen tranquilamente y sin dolor, mientras hace unos meses atrás en lluvia, bajo frio y sin techo otros durmieron en las afueras de Badajoz? ¿Qué podrían pedir los sintecho, sino dignidad, comida, trato y alimento? ¿No tiene acaso esta historia sufriente de algunos partes con la esencia y el mensaje de Jesús y su Reino ¿Porque no ver tu fe como esa lampara profética que ilumina la conciencia y abre los ojos de los ciegos? ¿Por qué no implorar que la Justicia empieza desde abajo, no desde los puestos, honores y accesos en la carrera profesional-académica-política? ¿Por qué no plantear que un Badajoz más digno, humano y popular comienza cuando atiendo, sirvo y cuido a los sin-nombres, sin-vida digna, sin-techo? ¿No es esa la vida eterna? ¿No es calidad de vida, igualdad, bienestar, vivir desde lo común? ¿No estuvo Dios y el Jesús sin-techo, solitario, mojado y frio frente a las puertas del ayuntamiento arrinconado en un hueco con las puertas cerradas?

Santiago Morán, joven paraguayo en Badajoz

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