María Madre de Dios y de los migrantes: Cristo y los vulnerables de hoy

Y vosotros ¿Quién decís que soy yo? Ante el problema de los migrantes menores: “Incluso uno solo de estos pequeños”

Novena Virgen de Carrión

V Dia (Los niños y la ofrenda floral a la virgen)

Pablo, sacerdote de Alburquerque, al que conocí como seminarista cuando iba a impartir clases de teología en Perú, me pide que participe en la novena en honor de la virgen de Carrión en su parroquia. Es una realidad a la que tengo afecto y me comprometo con gusto a acudir el sábado día 22 de Agosto. Me indica que ese día es el quinto del novenario y que está marcado porque es el día que tienen presente a los niños del pueblo y la comunidad y hacen una ofrenda floral a la virgen dentro de la liturgia eucarística en el ofertorio. Me indica que tenga presente las mismas lecturas del Domingo. Me pongo a ello y trato de unir: Infancia, evangelio del domingo - Y vosotros ¿Quién decís que soy yo?- y mi preocupación como delegado de migraciones de nuestra iglesia diocesana por la realidad que está ocurriendo en Ceuta como símbolo del sufrimiento de los niños migrantes en el mundo. Recuerdo que el Papa León acaba de hacer público su mensaje para el día de las migraciones (27 de Septiembre) y que este año está referido precisamente a la situación de los niños en la problemática de la migración y los refugiados. Esto da luz a una reflexión homilética y catequética que comparto con el pueblo en un ambiento de silencio y de escucha que me sorprendió gratamente. Lo comparto con vosotros. Al dar la comunión vi que se acercaron algunos migrantes a recibirla.

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Y vosotros ¿quién decís que soy yo?

Ante el problema de los migrantes menores: “Incluso uno solo de estos pequeños”

La historia y la Palabra de Dios siempre han estado vinculados. La Palabra ha sido Luz de los pueblos, sentimos la necesidad de dejarnos iluminar por Cristo para entender los acontecimientos que nos tocan vivir. Actualmente son temas de primer orden por su importancia y por sus consecuencias: los que tienen que ver con la naturaleza, especialmente el fuego en nuestra tierra, los terremotos en el mundo; y, por otra parte, el tema de la inmigración. Ahora agravado por los acontecimientos sufridos en Ceuta que aún hoy siguen alimentando los noticiarios y están diariamente en boca de políticos, sociólogos, periodistas… y también de nuestro querido pastor el Papa León y de nuestro propio arzobispo Don José.

Al ser hoy el día dedicado de la novena a los niños y su educación vamos a escuchar la palabra de buscando su iluminación ante la emigración infantil:

  • La primera lectura nos habla de cómo el profeta encara a los políticos de su época con su ineficacia y dejadez: «Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día, llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá... Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.»” Ante una situación de dolor y abandono de los responsables políticos ante su pueblo, el profeta ve cómo la situación necesita un cambio y aventura alguien que vendrá con otras actitudesde verdadera política la que ejerce lo humano y lo digno para pueda haber justicia y paz.
  • Los cristianos, seguidores de Jesús, ven en estas profecías avances de la esperanza de un mesías verdadero que será como el clavo firme para la humanidad, el que nos dará la llave de la justicia y de la paz, con su propia vida. Referencias al Mesías Cristo que viene para salvarnos y está de parte de los últimos y más débiles de la historia y les trae la buena noticia del Reino, el evangelio de la salvación y de la libertad.
  • El salmo como vivencia del pueblo y experiencia del quehacer de Dios proclama con nitidez: El Señor es sublime, se fija en el humilde de lejos conoce al soberbio. Se fija en el humilde.
  • Pablo nos invita a adentrarnos en la mente del Señor: más de una vez nos dirá que nada hay comparado con el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Aquel que siendo fuerte se hizo débil para salvar a los débiles de la historia, siendo rico se hizo pobre… para identificarse con los que ama. Nada hay que no sea amado por él.
  • El evangelio nos lanza una pregunta que hoy se hace interpoladora, como siempre; Y vosotros ¿quién decís que soy yo?
  • Jesús había dicho con claridad: Yo soy el camino, la verdad y la Vida.
  • Se había identificado: Aquello que hagáis con el forastero, con el pobre, el hambriento…. Conmigo lo hacéis.
  • Y nos pide que lo identifiquemos hoy en nuestro vivir.
  • Como identificar a Cristo y cómo identificarnos como cristianos ante los inmigrantes, y especialmente ante los niños de la migración.

 Hoy debemos escuchar al Papa León, quien con su magisterio y servicio nos ayuda a leer esta situación actual. Lo ha hecho con el mensaje que ha elaborado para el día de los migrantes que será el día 27 de septiembre y que lo ha dedicado especialmente a los niños de la migración y los refugiados. El lema de la jornada es muy singular: “Incluso uno solo de estos pequeños”, sacado del texto evangélico y con la promesa clara de Marcos de que “quien acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí” (Mc 9,37).

Ante este evento nos dice el Papa:

La situación grave e injusta: Vulnerabilidad total

Menores desplazados: una realidad compleja de vulnerabilidad

Los menores son los más vulnerables dentro de los flujos migratorios mundiales. Son rostros concretos, historias únicas, que apelan a nuestra conciencia. Cada año, millones de niños y adolescentes se ven obligados a abandonar su tierra a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y otras tragedias; y, lamentablemente, su número sigue aumentando. Las responsabilidades económicas, políticas y militares de este desastre son inmensas. El sufrimiento no se limita al desplazamiento, hay niños muy pequeños que han perdido a sus padres, hermanos, hermanas y amigos, y que son testigos de una violencia indescriptible. Otros, separados durante largos períodos de sus familiares, intentan reunirse con ellos, viviendo entre tanto, la angustia de la distancia. Hay también menores que afrontan el viaje junto a sus padres, pero expuestos a condiciones extremas y traumáticas. Por último, no podemos olvidar la trágica situación de quienes son separados de sus padres a causa de la repatriación.

A este panorama, ya de por sí dramático, se suman otras tragedias: las muertes a lo largo de las rutas migratorias, la trata y la explotación, el reclutamiento de menores para su participación en conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios forzados y las atrocidades sufridas o presenciadas durante el trayecto. Su dignidad se ve pisoteada en demasiadas formas.

Niños desprotegidos por tres motivos: Son menores, extranjeros e indefensos.

Ante esta vulnerabilidad hay también toda una realidad de respuesta positiva y de instituciones y personas que no miran para otro lado y se hacen presente en la lucha y en facilitar vida a los más vulnerables. Ahí debemos estar nosotros. Identificando a Cristo e identificándonos nosotros.

Incluso uno solo de estos pequeños

Esta dramática realidad, me hace pensar en las palabras de Jesús que interpelan profundamente la conciencia de cada uno: «El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí» (Mt 18,5). No es una cuestión de cifras ni de estadísticas. El Evangelio nos invita a no hacer cálculos: incluso uno solo. Cada niño, cada ser humano, posee una dignidad infinita. Es imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26), es presencia del Señor. Ante cada menor emigrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe: en el niño, de hecho, podemos acoger y encontrar al Señor. Esta llamada se hace aún más apremiante a la luz de esta otra afirmación del Señor en el Evangelio de Mateo: «fui forastero y me hospedaron» (Mt 25,35).

Lamentablemente, los menores emigrantes se ven más fácilmente relegados a la invisibilidad, al carecer de adultos que los protejan y los apoyen. Es necesario intervenir en los países de origen para eliminar las posibles causas que les obligan a huir, además de ofrecer protección y acogida en los países de tránsito y de llegada. El clamor de los menores desplazados se eleva hoy hacia Dios, tal y como el que se escucha en el libro del Éxodo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a librarlo» (Ex 3,7-8). Dios escucha y, para liberar, interpela con fuerza la conciencia y la acción de cada uno de nosotros, tal y como hizo con Moisés. No podemos permanecer indiferentes, ni acostumbrarnos a tanto sufrimiento.

               Llamamiento a la responsabilidad de todos

  • en nuestra vida personal, a abrir los ojos y el corazón para escuchar en profundidad su historia, sus miedos y sus sueños, superando esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato estadístico que no nos afecta directamente.
  • en la vida eclesial, a convertir la hospitalidad de un concepto abstracto en una práctica pastoral constante. No podemos limitarnos a delegar esta tarea a instituciones o asociaciones dotadas de un carisma específico: ante los rostros concretos que nos interpelan en el día a día, toda la comunidad cristiana está llamada a sentirlos como a sus propios hijos y a acercarse a la historia concreta de cada uno. Es necesario animar a las comunidades cristianas a integrar y valorar a los refugiados e inmigrantes como miembros de pleno derecho de la familia eclesial, promoviendo nuevos itinerarios educativos y espirituales, incluso personalizados, que superen la lógica del puro asistencialismo. En particular, es fundamental prevenir la soledad, el aislamiento y el rechazo, que no pocas veces afectan también a los hijos de los emigrantes, y promover dinámicas de encuentro e integración en las que los jóvenes del territorio y los jóvenes inmigrantes puedan fortalecerse juntos, en un camino de respeto mutuo, solidaridad y amistad.
  • Diálogo interreligioso: Las comunidades de fe están llamadas a crear espacios en los que cada niña y cada niño sean respetados y valorados en sus respectivas identidades culturales, previniendo así el riesgo de radicalización por parte de grupos extremistas. Proteger a un menor significa, en última instancia, custodiar la huella divina impresa en él.
  • Como ciudadanos y políticos: Incluso uno solo de estos pequeños, en el contexto de las instituciones civiles, nos insta a reafirmar el principio del interés superior del menor. Las instituciones públicas y privadas están obligadas a situar en el centro la protección y la dignidad de cada niño y adolescente. Esto implica la adopción de instrumentos jurídicos eficaces de protección, promoviendo la reunificación familiar y evitando los traumas de la separación. Es urgente un cambio de perspectiva: hay que desplazar el eje del debate de la mera gestión de los flujos migratorios a la protección plena e inmediata de los derechos humanos, adoptando «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran» (Discurso al Parlamento español, Madrid, 8 junio 2026).

María mujer de Dios en la historia

La virgen María, a quien hoy aquí veneramos como María de Carrión la proclamamos madre nuestra y también de la humanidad. Ella supo leer y estar en la historia desde el pensar y el sentir de Dios, lo proclama en el magníficat con radicalidad, Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los ricos los despide vacíos y al os hambrientos los colmade bienes. Hoy cuando nuestros niños de este pueblo se acercan en libertad, alegría y justicia a presentar sus flores a la virgen, no podemos cerrar los ojos a los niños de otras madres, tierras, pueblos, que también son imagen de Dios y con los que se identifica Cristo. Tenemos tarea de amor y de gracia, para ser buenos hijos de esta madre de Carrión.

Ofrenda floral ante la virgen de Carrión

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