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Signos de amor: de Dios y del prójimo (Domingo XXX)

"... yo quiero ser como tú, solo amor". Bendita jaculatoria si podemos decirla de corazón.

Expertos en la Ley

Los expertos en la Ley le preguntan a Jesús el Nazareno, porque dicen que hace callar a los saduceos. No le preguntan nada, van a la yugular de la religión, a lo principal. Jesús no duda y da la clave de la Ley entera y de los Profetas: el amor. La duda es si querían aprender o juzgar. La vida de Jesús fue respuesta total, la entendieron los sencillos.

lola
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DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

Mateo 22,34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:

–Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él le dijo:

–«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas.

corpus
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Lola de Málaga y mi ladrón

Lola es cristiana de misa, pero no de olla. La eucaristía es para ella algo central y quiere vivir su vida desde la sencillez del Evangelio. La conocí por casualidad en una parroquia de Málaga. Fui allí a una reflexión cuaresmal y presentar de paso el libro Trama divina, hilvanes humanos. Guadi, mi amigo y compañero, la invitó a que fuera y allí estaba ella la tarde antes para saber bien dónde era y conocerme antes del acto. Participó y tuvo el gusto –quiso invitarnos– de compartir la mesa con nosotros: Jesús el párroco y yo. Disfrutamos de la conversación y de la sencillez de una fe profunda.

Ahora, siguiéndome en redes, lee mi reflexión sobre el robo que sufro en mi casa de una colecta de la comunidad y algunos objetos personales; en ella yo exponía lo siguiente:

Querido ladrón:

En estos días he sentido la vulnerabilidad en propia carne y en casa. Me han faltado de la mesa del salón el dinero de una colecta realizada en la fiesta de la comunidad parroquial de Guadajira para sufragar los gastos de esta. No es que fuera una cantidad grande, unos trescientos euros, pero era significativa, billetes pequeños, uno de cincuenta y monedas variadas, lo propio de una comunidad sencilla y rural. Lo deposité allí hasta ir a pagar, pero al querer hacerlo me di cuenta de que había volado. No había ningún signo de forzamiento, dicen que son ladrones silenciosos, que no se nota ni que han entrado. Así fue. Por la tarde me dio por mirar en el cajón de la mesa de noche en el dormitorio y me di cuenta de que se habían llevado algunos objetos queridos, cadena y cruz, regalo de mis padres cuando niño, y cosillas sin importancia: gemelos, algún pisacorbatas… Me sonreía recordando la canción de Manolo Escobar del carro cuando dicen que «le habían quitado los clavos creyendo que eran de oro de limpios que lo tenía». Allí estaban las cajitas, pero vacías. Es verdad que estos actos los relacionamos enseguida con personas con adicciones a las drogas, etc. Algunos vecinos vieron merodear a un joven con ese aspecto por el edificio. Pero vete a saber quién habrá sido… no quiero desconfiar de nadie.

(Al día de hoy ya sé quien fue y me dolió por él y por su madre. Una familia cercana. Joven padre tocado y herido por la droga, hasta el punto de que no puede ni acercarse a su hijo... cuánto dolor y personas rotas, cuando el amor se rompe y se frustra, el ser humano se destruye)

Puse una reflexión en las redes sobre el suceso y me escribieron cientos de personas animándome, pero entre todas las que recibí quiero resaltar la de mi amigo Pedro Herrera, que fue coordinador en el Centro Hermano de Cáritas de Badajoz, donde se intenta ayudar a personas con adicciones; me llegó profundamente su reflexión y el hecho de vida que me aportaba:

Hace muchos años, la primera quincena que yo empezaba en Centro Hermano […] se estaba tramitando el alta, después de dos años de tratamiento y atención de un chaval que me parecía estupendo y decidido a reemprender su vida lejos de los ambientes y del consumo. Se compró para el centro el primer portátil y se puso, desembalado, encima de la mesa de reuniones. Pues el chaval pasó con su maleta para abandonar el centro, vio el ordenador, no había nadie en la sala, y lo cogió. Se fue a Cáceres, lo malvendió y se puso «hasta las trancas» […] No aguantó la tentación de dinero = drogas. Al cabo del tiempo volvió a reiniciar […] y parece que ya está bien […] cuidando a su madre y trabajando.

Pienso en la persona que ha realizado el hurto y pido en mi interior que ojalá le ocurra como a este joven, que pueda levantarse y no darse por muerto para siempre en ese pozo sin fondo que es la droga y las adicciones. Y al leer el texto evangélico sobre el hijo que dijo no al padre que le pedía ir a la viña: «“No quiero”, pero después recapacitó y fue», me serena que pueda ser así en la vida de muchas personas que están sometidas y tienen rota su voluntad. Ojalá la recuperen para lo mejor que hay dentro de ellos. Ojalá que más que pena por este delito hubiera liberación de esa persona en su interior y en la sociedad.

Que no muera mi amor nunca…

Traigo a colación este relato porque hace unos días Lola se puso en contacto conmigo para que le hiciera llegar la cuenta de la parroquia, rural y pequeña, porque quería hacer un donativo. Aunque le dije que no se preocupara, ayer llegaba un ingreso con la cantidad de dinero que habían hurtado. Hoy, al leer nuestro texto evangélico correspondiente a este domingo, creo que hay razón para darlo a la luz.

Miramos nuestra vida, nuestra historia, la familia, la sociedad, el mundo… lleno de tensiones y contradicciones; sentimos la oscuridad, el dolor, a veces la angustia y la soledad… y no somos héroes ni supermanes, hemos de vivirlo y aceptarlo. Pero hoy, ante el evangelio del amor, nos reafirmamos en nuestro credo cristiano, que Jesús, el Crucificado, ha resucitado y vive para siempre, porque nadie pudo matar ni acabar con su amor. Ni siquiera la muerte le quitó el amor, hizo de su muerte el mayor acto de amor, por eso vive.

Eso nos da esperanza, nada ni nadie nos podrá quitar el amor de Dios ni nos podrá separar de él. Somos afortunados, hemos resucitado con él y tenemos su mismo amor. Que nunca nos falte el amor, que no muramos a lo esencial de la vida, que no deje de habitarnos este Cristo resucitado que nos da su Espíritu para que podamos amar como él nos amó.

Nuestro amor, al que somos llamados, es mandamiento interno. Cuando sentimos el amor de Dios, que nos habita y nos dejamos configurar por él, notamos la llamada a vivirlo, a extenderlo, a compartirlo, a darlo generosamente. Se trata de un mandamiento interior, de un impulso del Espíritu que nos da la alegría de saber amar por encima de todo y de no perder ese sentir profundo aun en el fracaso y ante el enemigo.

El mayor milagro que se puede producir en nosotros será que nos sintamos tan determinados por el amor que Cristo nos tiene, que no podamos hacer otra cosa que amar porque deseamos ser como él. Señor. La oración más auténtica:"... yo quiero ser como tú, solo amor". Bendita jaculatoria si podemos decirla de corazón.

Acordes encarnados:

70. AMARÁS A DIOS CON TODO TU CORAZÓN | A. Calvo & P. Monty

Amarás a Dios con todo tu corazón

Salir de las adicciones no es huir es aprender ,

caer , levantarse, a veces llorar, pero volver a creer.

salir de las adicciones es sembrar en la piel

 una vida nueva limpia y real

 que florece al amanecer

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