Amargado o feliz. Tú eliges

Creyentes y responsables: Alejandro Córdoba
23 nov 2018 - 13:53

Cuando Luis se equivoca dice: «me equivoqué».

Cuando Juan se equivoca dice: «la culpa no fue mía».

• Luis confía en la buena suerte, aun cuando no haya sido tan buena. Es optimista. Juan lamenta su «mala suerte», aun cuando no haya sido tan mala.

• Luis sabe cómo y cuándo decir sí y no.

Juan dice: sí, pero…; tal vez no….; no identifica bien ni los tiempos ni las razones.

• Luis trabaja, y tiene tiempo para sí mismo.

Juan siempre está «más ocupado de la cuenta»

• Luis se enfrenta con los problemas.

Juan esquiva los problemas.

• A Luis le entristece no poder hacer más.

Juan pide disculpas, pero vuelve a hacer lo mismo en la siguiente ocasión.

• Luis sabe el porqué de su esfuerzo y de su lucha, y cuánto y cómo debe comprometerse.

Juan se compromete cuando no debía hacerlo y lucha por cosas que no le convienen.

• Luis dice: «soy bueno, pero no tanto como debería ser».

Juan dice: «no soy tan malo como muchos otros».

• Luis escucha.

Juan espera su turno para hablar.

Luis respeta a sus interlocutores y procura aprender algo de ellos.

Juan acumula resentimientos e intrigas

• Luis da explicaciones.

Juan intenta justificarse.

• Luis dice: «debe haber otro modo mejor de hacer esto».

Juan dice: «esto siempre se ha hecho así»

• Luis sabe controlarse.

Juan sólo tiene dos velocidades: la histérica y la letárgica.

•Para Luis hay más soluciones que problemas.

Juan encuentra un problema para cada solución

¿Quién prefieres ser?

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