Huelga general: ¿justa o injusta?
En la convocatoria de huelga general para el 29 de marzo tanto UGT como CCOO, que son las dos grandes centrales sindicales españolas, sostienen que la huelga general es “inevitable, justa y necesaria”. En contraste, el presidente del Gobierno español advierte que convocar huelga general por la reforma laboral "es injusto y no ayudará a nadie”.
¿Cuándo es justa una huelga? La respuesta a esta pregunta es difícil. Especialmente por el hecho de que la respuesta es subjetiva y condicionada por nuestro posicionamiento político. Pese a todo yo me quiero pronunciar al respecto. Y lo voy a hacer con la satisfacción que me proporciona que unos y otros hablen de justicia y hagan valoraciones éticas.
El cartel en el que los sindicatos convocan a la huelga resume los motivos que la justifican en el hecho de que: “Quieren acabar con los derechos laborales y sociales. Con todo”. Y explican, también, que con la huelga quieren más diálogo social y forzar una reforma más suave.
El Gobierno y quienes le apoyan argumentan que este diálogo ya se ha tenido e insisten en la necesidad de su reforma laboral.
“La huelga es moralmente legítima cuando constituye un recurso inevitable, si no necesario para obtener un beneficio proporcionado. Resulta moralmente inaceptable cuando va acompañada de violencias o también cuando se lleva a cabo en función de objetivos no directamente vinculados con las condiciones del trabajo o contrarios al bien común”.
Lo anterior lo dice el Catecismo de la Iglesia católica (n. 2435) y parecen criterios de ética social, racionales y razonables.
Con esos criterios como razones de fondo el siguiente paso es discernir si conservar los derechos laborales, que es lo que defiende la huelga, es la mejor forma de impulsar la justicia social. Saber qué es lo mejor para el bien común.
A un lado está la defensa de las condiciones de contratación, despido y negociación colectiva existentes. De otro lado está la propuesta de unas condiciones más flexibles, que junto a medidas de estímulo al crecimiento económico, facilitaría disminuir la tasa de desempleo.
Parece evidente que la justicia social debe velar por los intereses no solo de quienes gozan de un puesto de trabajo sino también por el derecho a trabajar de quienes están en el paro.
No cabe duda de que nuestra mayor tragedia como país son los más de 5 millones de parados. Al preguntarme ¿Cómo y por qué hemos llegado a esa situación? descubro que países como Alemania afrontaron caídas del PIB del 5% sin apenas generar parados. Y acabo aceptando que quizás sea cierto que el principal problema del mercado laboral en España se encuentra en las rigideces que lo dominan.
Si eso es así creo que la justicia social hace que sea prioritario facilitar la creación de puestos de trabajo antes que aferrarse a defender las condiciones de los trabajos ya existentes.
Por otro lado la huelga se asocia, también, a la rebelión sindical al ver amenazados ciertos privilegios, como los millones de euros recibidos para proyectos de Formación. Y eso ni es ético ni es trabajar en defensa del bien común sino del particular.