El precepto NO MATARÁS no sólo debe aplicarse al aborto
En el programa televisivo “tengo una pregunta para Vd.” de hace un año un chico de Granada le preguntó a nuestro Presidente de Gobierno sobre nuestra industria armamentística, dado que España es el sexto país que más armas exporta.
Zapatero no supo contestar. Pero tampoco habrían sabido hacerlo Aznar, ni Felipe González, ni Calvo Sotelo ni Suarez. Porque, lamentablemente, a lo largo de toda nuestra historia democrática esa industria ha sido muy importante en nuestro país.
Desde 1998 y hasta 2004 España destinó una media de 274 millones de euros anuales a la exportación de armamento. En 2005 fueron 440 y en el periodo 2005-2009 aumentó un 22% con respecto al lustro anterior.
Te daré algunas otras cifras para que te hagas una idea: en el proyecto de presupuestos generales del Estado para 2006 se destinaron 6.511 millones de euros a I+D, de los cuales 1.684 millones (más del 26%) eran para investigación militar. Esta cifra es seis veces más que la destinada a investigación sanitaria y tres veces más que a investigación científica.
Lo anterior es un tema del que casi nadie habla. ¿Por qué será? ¿Qué lobby habrá para silenciar las voces críticas?
El “no matarás”, rechina en mi conciencia. Porque me rechina que mi país destaque, precisamente, por producir y vender armas. Y a países que no respetan los derechos humanos y tan poco democráticos como Turquía, Marruecos, Venezuela, Sri Lanka, China, Cuba, Angola y Pakistán.
En el debate comentado Zapatero quiso ampararse en que ya no producíamos bombas de racimo. Y de esa forma le puso fácil la réplica al muchacho de Granada: “pero Sr. Presidente es que todas las armas matan”.
En el programa televisivo comentado intervino un sacerdote cuya pregunta sobre “si el feto y el embrión eran seres humanos” fue muy comentada y aplaudida. Lo que fue menos comentado fue la felicitación de este mismo sacerdote al Presidente por su política pacifista en países en conflicto. ¿Pacifista? ¿Después de su “no-respuesta” al asunto de las armas?
Lamentablemente la postura de este sacerdote es la más extendida en nuestra Iglesia Católica, que no se entera o no quiere enterarse de todo lo que hay en torno a la industria armamentística. Y en mi conciencia cristiana rechina ese silencio. ¿Qué podemos hacer?