La casa familiar de Gaudí en Riudoms, un lugar donde la fe y el trabajo se encontraban en la cotidianeidad del arquitecto

Nuevas adaptaciones museísticas permiten contextualizar la vida cotidiana de Gaudí

Casa familiar de Gaudí.
Casa familiar de Gaudí. | Agencia Flama

Este fin de semana, Riudoms celebraba a San Antón Abad, y la casa familiar del arquitecto Antoni Gaudí recibía público en el marco de una jornada de puertas abiertas. La coincidencia del calendario daba un sentido especial a la visita: aquel enero de 1926 fue el último San Antón que el arquitecto vivió, apenas unos meses antes de morir, el 10 de junio. No obstante, Gaudí solía celebrar a San Antonio de Padua, el 13 de junio —patrón de los albañiles—, y regresaba con regularidad a Riudoms, pueblo de sus antepasados, para subir a la ermita barroca dedicada a este santo. Situada en la parte alta del pueblo, el genial artista tarraconense pasaba allí momentos de recogimiento e introspección.

En la casa, los objetos religiosos aparecen como detalles constantes del día a día del arquitecto, como un misal sobre su mesita de noche o una cruz de madera sencilla situada en la entrada principal, similares a las que debían presidir muchas estancias del siglo XIX. No son piezas espectaculares, pero dicen mucho sobre cómo Gaudí vivía la fe: una fe integrada en la rutina cotidiana, sin ostentación, y presente en los espacios más íntimos y silenciosos de la casa.

Cada objeto de la casa conserva la memoria de la vida y el entorno de Gaudí.
Cada objeto de la casa conserva la memoria de la vida y el entorno de Gaudí. | Agencia Flama

La religiosidad, en este inmueble del barrio de San Francisco, se combina con el oficio y el trabajo. El padre, calderero, trabajaba con las puertas abiertas al barrio, aprovechando el paso constante de carruajes entre Riudoms y Reus. Las herramientas colgadas en las paredes funcionaban como escaparate, pero también como formación para el joven Gaudí, que aprendía el oficio e interiorizaba la geometría, la medida y el aprovechamiento de los materiales. Su padre había sido también mostassaf, según explican los guías de la casa; por eso, el rigor de medir y organizar las cosas se convertía en una lección que el joven Antoni trasladaría a su manera de construir y de mirar el mundo, aplicando a la arquitectura la misma precisión y orden que había aprendido en casa.

Las herramientas del taller del padre muestran cómo creció el arquitecto entre oficio y devoción.
Las herramientas del taller del padre muestran cómo creció el arquitecto entre oficio y devoción. | Agencia Flama

Cuando regresaba a Riudoms, Gaudí trabajaba en uno de los comedores convertidos en estudio, rodeado de objetos encontrados en la naturaleza: caracoles, piñas, formas orgánicas que luego se transformarían en bocetos y planos. Observar la naturaleza era una práctica constante, una manera de relacionarse con la realidad y con el sentido de la creación. Entre los libros que lo acompañaban había uno dedicado a la hidroterapia, utilizado por su padre para tratar los problemas de salud del joven Antoni, que sufría artritis prematura y dificultades respiratorias. Este cuidado del cuerpo aparecía, de manera natural, como un complemento de la vida espiritual.

Coincidiendo con el centenario de su muerte, la jornada de puertas abiertas ha incluido nuevas adaptaciones museísticas: vitrinas con maquetas de la Sagrada Familia y otras con fauna y flora propias del entorno de Riudoms en el siglo XIX, elementos que Gaudí habría podido observar de pequeño. La visita muestra así cómo la religión, el trabajo y la vida cotidiana se entrelazaban en su infancia y juventud, ofreciendo un retrato pausado y concreto de un arquitecto que hoy es declarado venerable por la Santa Sede.

Recorrer la casa durante la jornada de puertas abiertas permite ver cómo Gaudí vivía el día a día entre fe, trabajo y naturaleza. Cada objeto —las cruces, el misal, las herramientas del taller o los bocetos— conserva la memoria de su vida y de su entorno. Todo ello muestra cómo la religiosidad y el oficio estaban presentes de manera natural, y ayuda a entender por qué hoy la figura de Antoni Gaudí está llamada a llegar a los altares. Y cómo su legado sigue hablando, sin necesidad de grandes explicaciones.

La casa familiar muestra cómo religión, trabajo y naturaleza estaban presentes desde la infancia.
La casa familiar muestra cómo religión, trabajo y naturaleza estaban presentes desde la infancia. | Agencia Flama

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