Las Fallas de Valencia, contadas a los no valencianos

Nuevo libro de Baltasar Bueno en la Editorial Almuzara

Son unas Fiestas Laicas que han devenido en una importante connotación religiosa, principalmente por su devoción a la Virgen de los Desamparados

Libro sobre las Fallas
Libro sobre las Fallas
19 ene 2026 - 09:38

Va ya para la treintena los libros que ha escrito y publicado el periodista Baltasar Bueno como quien no quiere la cosa. Este de las Fallas es el tercero con la prestigiosa y potente editorial cordobesa Almuzara, sus dos anteriores con ella fueron “La Virgen de los Desamparados” y la “Semana Santa de Valencia”. Los tres han sido encargos de la editora Rosa García Perea, con el ánimo de dar a conocer lo valenciano, tanto en España como en los países iberoamericanos donde opera. 

Dice en el libro que las Fallas que son laicas tienen una importante connotación religiosa.

Sí. Valencia no tiene Carnaval. El espacio de los Carnavales lo ocupan las Fallas. Son fiestas Laicas, que antiguamente se denominaban de san José, por quemarse en el día del anto, coo las Hogueras de Alicante se llaman de san Juan por arder en la oche del santo. Mas son fundamentalmente en toda su cantidad y calidad unas Fiestas Laicas, que con el tiempo han adquirido una fuerte connotación popular, de religiosidad popular, donde dos días intensos de su programa oficial son dedicados a ofrendar flores a la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia y su Reino.

Virgen de los Desamparados
Virgen de los Desamparados

Cien mil personas acompañadas de 400 bandas de música pasan ante la enorme imagen de la Virgen que esculpen flor a flor. La plaza de la Virgen se convierte en un gran altar de flor en su honor. Y en dicha plaza, Carlos Osoro, siendo arzobispo de Valencia, hizo que también se pusiera una imagen, aunque diminuta, de san José, recordando que antaño las Fallas de Valencia se llamaban Fallas de san José. 

Cuenta también en el libro el motín que hubo contra la Iglesia cuando se pretendió cambiarlas de fecha.

Sí, las Fallas tienen una importante peso dentro de la vida valenciana. En los años 40, en plena dictadura, cuando la Iglesia mandaba mucho, el arzobispo Marcelino Olaechea quiso que se trasladara la fiesta de las Fallas de marzo a mayo, del san José carpintero al san José obrero, porque el 19 de marzo casi siempre rozaba la Semana Santa, la Semana de Pasión o le reventaba la Cuaresma. Hubo un levanta miento popular y reculó. Sufrió una importante campaña de desprestigio, a pesar de que fue un gran arzobispo, muy social, que construyó muchas viviendas sociales y sacó muchos presos de la cárcel, además de manifestar su oposición a determinadas políticas franquistas. El prelado, al ver la reacción de la gente, se arrepintió muy dolido de lo que había intenado. Gente de su alrededor le había aconsejado aquella barbaridad, pero nunca dijo quienes le habían llevado a pretender tal despropósito. Fue la única mancha que empañó su gobierno en Valencia.

¿Contar las Fallas a todo el mundo?

-Efectivamente, en la “cridà” se invita a todo el mundo a que conozca las Fallas, a propios y extraños. Con un guiño especial a los no valencianos, a quienes sorprende de manera especial nuestras fiestas más populares y vivenciales. En la década de los sesenta, la revista Life envió a un equipo de reporteros para constatar cómo el 19 de marzo se quemaba en una noche un millón de dólares en obras de arte y recientemente la Unesco las ha incluido como Patrimonio Cultural de la Humanidad. En el libro se explica lo que son las Fallas y la vitalidad, en todos los órdenes, del mundo fallero, la gran red asociativa y dinámica organizada, viva, activa, vibrante y bulliciosa de la ciudad.

Virgen de los Desamparados
Virgen de los Desamparados

¿Qué son las Fallas?

-Me dice que el Congreso Fallero en marcha intenta definir en uno de los artículos de su futuro Reglamento qué es una Falla. Difícil definirlas, mejor describirlas. En las fallas palpita con intensidad toda la idiosincrasia del pueblo valenciano, mediterráneo, optimista, vital, hedonista, estéticos, estruendoso, amante del arte, sociable, abierto, amigable, hospitalario, festero, vivimos en permanente estado de fiesta, nos gusta la fiesta, somos callejeros, el buen tiempo…. Somos muy de estética, Miguel de Unamuno decía que a los valencianos les ahoga la estética. De alguna forma, las Fallas resumen antropológicamente la manera de ser de la mayoría del pueblo valenciano.

¿Arte, crítica, comunicación, expresión libre popular?

-Todo eso y más. Desde sus inicios han pulsado la realidad del momento en que vivían para criticarla, ridiculizarla o exaltarla. Hay un código no escrito en el que a primera vista resulta sencillo identificar personajes y situaciones y donde el lenguaje visual lo domina todo provocando la risa, la reflexión, el asombro y el goce estético, a un mismo tiempo. Ni siquiera el franquismo las pudo contener, de alguna manera las respetó cuando nadie podía escribir en un periódico que había baches en alguna calle.

Un fenómeno festivo, a la par que económico.

Por movimiento de masas, atracción turística, diver timento público y rendimiento económico, las Fallas de Valencia —fiestas del arte y del fuego— están a la altura de las más populosas fiestas del mundo, como son los Carnavales de Río de Janeiro. Generan un impacto en la economía de la ciudad de Valencia de 733 millones de euros, en la renta de 180 millones de euros y crea 6.500 puestos de trabajo, lo que supone el 0,14 del PIB valenciano, resultando ser «la fiesta de España que genera más empleo y retorno económico». El interés que despiertan las Fallas de Valencia lo señala el hecho de que mantienen su liderazgo por tercer año con secutivo como las fiestas populares españolas más buscadas en Google a nivel nacional, duplicando a la segunda —los Sanfermines— y a la tercera —la Feria de Abril de Sevilla—.

Baltasar Bueno
Baltasar Bueno

Todo esto acaba siempre en el fuego.

-Los turistas en el exordio de primavera no entienden cómo se puede inmolar tan aparatosamente en el altar de fuego tamañas obras de arte, lujos de modelados del barroco efímero, y extrañan que los valencianos sacrifiquen tanta maravilla artística en loor de la diosa primavera, portentosos monumentos de la plástica y la creatividad. Mas Valencia y los valencianos somos así, pero hay que tener en cuentas que las Fallas no son sólo marzo, sino una manera peculiar de vivir en sociedad todo el resto del año, con punto de partida y llegada de meta el fuego. Un fuego que no es destructor como en las guerras, sino vivificador, creador, animador, impulsor y excusa para seguir en el camino. Con el fuego no se acaba, sino se comienza.

¿Novedades en el libro?

En la historia de las Fallas de Valencia hay cosas confusas, personajes a los que no se le ha dado la importancia debida, y en el libro salen a relucir. El propio origen de las fallas es un tema hasta el momento no aclarado. Casi siempre se ha citado la teoría de las carpinterías como origen de las Fallas, cuando éste hay que situarlo en la ruralidad, en tiempos de los moriscos, del XVI hacia atrás. Lo mismo ocurre con el origen de la Ofrenda de Flores a la Virgen, que hay varias teorías. En el libro se fija la primera que oficialmente se hizo, cómo y porqué. 

Libro de Baltasar
Libro de Baltasar

¿Una herramienta más para conocer la ciudad de Valencia?

 En sus 200 páginas, el libro habla de los distintos mundos de las Fallas, el humano, el artístico, el gremial de los artistas falleros, el económico, el turístico, el musical, el literario, el orfebre, la indumentaria, la pirotecnia,… en fin de todo el embrollo vital que es la fiesta. Es una visión y comprensión de la fiesta de las Fallas que no puede ni quiere dejar a nadie indiferente. Además de una herramienta de conocimiento para aquellos que nos visitan –marathon, cruceros, congresos, seminarios, eventos nacionales e internacionales que se celebra en nuestra ciudad- y quieran saber de nuestras más populosas fiestas, gran aliciente y potencial foco de atracción turística. Y cómo no una publicación entrañable para los 100.000 falleros y falleras del censo fallero de la ciudad de Valencia.

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